Polémicas marcan un año tormentoso en las Grandes Ligas

Barry Bonds quebró el récord histórico de jonrones, el más sagrado en las mayores. La de Alex Rodríguez fue una campaña soñada. Los Medias Rojas de Boston, exhibiendo un arsenal demoledor, ganaron...
 Barry Bonds quebró el récord histórico de jonrones, el más sagrado en las mayores. La de Alex Rodríguez fue una campaña soñada. Los Medias Rojas de Boston, exhibiendo un arsenal demoledor, ganaron su segunda Serie Mundial en cuatro años.

MEDIOTIEMPO | Agencias14 de Diciembre de 2007

  • Medias Rojas de Boston se confirmaron como el equipo dominante

Barry Bonds quebró el récord histórico de jonrones, el más sagrado en las mayores. La de Alex Rodríguez fue una campaña soñada. Los Medias Rojas de Boston, exhibiendo un arsenal demoledor, ganaron su segunda Serie Mundial en cuatro años.Alto ahí. No se deje llevar por las apariencias. Todas esas gestas están en un plano secundario. Turbulento y lleno de sorpresas, el 2007 pasará al recuerdo como uno de los más nefastos en los anales de las Grandes Ligas.Y la culpa la tiene el tema de las drogas, uno que no le da respiro al deporte.George Mitchell, un ex líder de la mayoría demócrata en el Senado, finalmente presentó el informe encargado por las Grandes Ligas y el voluminoso tomo de más de 409 páginas no pudo ser más duro.A somera vista, el impacto fue devastador, marcado por un punzante párrafo que recoge el dilema que afronta la disciplina."El uso ilegal de sustancias para mejorar el rendimiento constituye una seria amenaza a la integridad del deporte", reza parte del informe de Mitchell. "El consumo generalizado de esas sustancias pone en desventaja injusta a los jugadores limpios que se resisten a usarlas y pone en tela de juicio la validez de los récords en el béisbol".Mitchell, reconocido por su papel de mediador en el conflicto de Irlanda del Norte, repartió la culpa a todos los actores, desde el comisionado Bud Selig hasta los jugadores.El que el nombre de Bonds, quien este año rebasó el récord de Hank Aaron de 756 jonrones, apareció en la lista de casi un centenar de jugadores involucrados en consumo de drogas no generó ninguna sorpresa.Después de todo, Bonds (el villano ideal en la película de los esteroides) afronta problemas mucho mayores que la cada vez cruda realidad de que se quedará sin encontrar equipo para la próxima temporada. Con un juicio por perjurio y obstrucción a la justicia encima, Bonds podría verse tras las rejas.También podría olvidarse de pensar en ingresar alguna vez al Salón de la Fama, y otro tanto sería el caso de Roger Clemens, quien hasta ahora sólo había sido objeto de especulaciones y rumores.Considerado como uno de los mejores lanzadores de todos los tiempos, Clemens fue quien peor quedó parado al ver su reputación hecha jirones.Una figura salvadora en medio de tantos golpes negativos sería la de Rodríguez, quien este año obtuvo su tercer premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana.Con 32 años, el tercera base de los Yanquis de Nueva York se convirtió en el jugador más joven en rebasar la barrera de los 500 jonrones y asoma como capaz de eclipsar a Bonds, y con ello devolverle "credibilidad" al récord de récords.Pero Rodríguez no ayudó a su propia causa con otra postemporada de escaso brillo, viendo a sus Yanquis despedirse en la primera ronda por tercer año consecutivo.Tampoco sirvió el anunciar que se iba a declarar agente libre en la misma noche que se jugaba el último partido de la Serie Mundial.Sus días en Nueva York parecían acabados, pero se encontró con la realidad que nadie más estaba dispuesto a pagar el inmenso salario que su agente Scott Boras tenía en mente, sobre los 30 millones de dólares anuales.Rodríguez echó marcha atrás, tragó algo de tierra y aceptó seguir con los Yanquis. No hizo un mal negocio, su contrato de 10 años y 275 millones fijó otro récord como el más lucrativo de las mayores.En medio de esto, ¿qué pasó en cuanto a los juegos?Por un lado, los Medias Rojas de Boston se confirmaron como el equipo dominante al barrer en la Serie Mundial a los Rockies de Colorado.Boston fue un modelo de perfección, sin puntos débiles en su andamiaje. Con David Ortiz, Manny Ramírez y Mike Lowell cargando a la ofensiva, Josh Beckett y Jonathan Papelbon al frente del pitcheo y una camada de talentosos novatos (Dustin Pedroia y Jacoby Ellsbury), los Medias Rojas tienen los recursos deportivos, sin contar los monetarios, para reinar durante largo rato.La primera presencia de los Rockies en el clásico fue una de las tantas sorpresas en el curso del año.Desahuciados cuando quedaban dos semanas para el final de la campaña regular, incluso a un strike de quedar fuera, Colorado se embarcó en una racha imparable de triunfos que incluyó sendas barridas en las series de postemporada del Viejo Circuito.Mientras los Rockies no paraban de ganar, los Mets de Nueva York simplemente no sabían como evitar sufrir derrotas y le obsequiaron el banderín a los Filis de Filadelfia. Al frente del Este de la Liga Nacional con siete juegos de diferencia, faltando 17 partidos por disputar, el equipo de la Gran Manzana tuvo un colapso histórico y quedó fuera de los playoffs.Ningún equipo en la historia había dilapidado semejante margen tan cerca del final, pero ese era el estigma que perseguirá a los Mets, quizás toda la vida.El torpedero de Filadelfia Jimmy Rollins, la bujía de los Filis, recibió el premio al jugador más valioso de la Nacional.Jake Peavy, el as de los Padres de San Diego que ganó la triple corona de pitcheo (ganados, efectividad, ponches), fue el Cy Young de la Nacional, mientras que C.C. Sabathia (Indios de Cleveland) lo hizo en la Americana.Los novatos del año fueron Ryan Braun (Milwaukee) en la Nacional y Pedroia (Boston) en la Americana, mientras que Bob Melvin (Arizona) fue el manager del año en el Viejo Circuito, y Eric Wedge (Cleveland) en el Nuevo.[AP][foto: AP]

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