Beisbolistas extranjeros en Japón no saben qué hacer

Su lindo apartamento de tres habitaciones con vista a Sendai está hecho trizas. No es que el beisbolista puertorriqueño Randy Ruiz planee regresar en el futuro próximo. De hecho, él no está...
 Su lindo apartamento de tres habitaciones con vista a Sendai está hecho trizas. No es que el beisbolista puertorriqueño Randy Ruiz planee regresar en el futuro próximo. De hecho, él no está precisamente seguro de qué hacer o a donde ir.
Clearwater, Florida -
  • Randy Ruiz estaba jugando en partido a la hora del sismo
  • Algunos peloteros estadounidenses de otros equipos ya abandonaron el país

Su lindo apartamento de tres habitaciones con vista a Sendai está hecho trizas. No es que el beisbolista puertorriqueño Randy Ruiz planee regresar en el futuro próximo. De hecho, él no está precisamente seguro de qué hacer o a donde ir. Atrapado en una serie de eventos trágicos, el ex pelotero de Grandes Ligas que ahora juega en Japón y sus compañeros de equipo están literalmente viviendo día a día.

"Yo soy del Bronx, y la única cosa con la que lo puedo comparar es el 9-11 (11 de septiembre). Te preguntas, '¿esto es real?"

"Terremotos, volcanes que erupcionan, plantas nucleares que explotan y el tsunami", dijo Ruiz  por teléfono celular esta semana. "¿Que más puede ocurrir?" "Todo terminó, es todo lo que puedes ver", dijo. "Yo soy del Bronx, y la única cosa con la que lo puedo comparar es el 9-11 (11 de septiembre). Te preguntas, '¿esto es real?'" Por lo menos Ruiz —quien bateó jonrones frente a Josh Beckett, Andy Pettitte y A.J. Burnett durante una racha de final de temporada con Toronto en 2009— está a salvo. El viernes pasado estaba jugando con los Golden Eagles de Tohoku Rakuten en un partido de exhibición a más de 643 kilómetros y nunca sintió el terremoto de 9,0 grados en la escala de Richter. Ruiz se enteró del desastre cuando los árbitros repentinamente detuvieron el juego en la octava entrada. El traductor del equipo le explicó la situación y todos fueron enviados a sus casas. Ruiz y otros miembros del equipo (entre ellos Kaz Matsui, Byung-Hyun Kim y Akinori Iwamura) están practicando en Nagoya, a unos 483 kilómetros de su devastado hogar en la ciudad portuaria de Sendai. Ellos se están quedando en un hotel, con sentimientos de culpa. "Estamos comiendo en bufés y las personas aquí están hambrientas. A ellos les falta una comida caliente, o una taza de café", dijo Ruiz. El boricua intenta mantenerse en contacto con su familia y amigos. Su padre está en Cleveland, su abuela en Nueva York. Se ha comunicado constantemente con la estrella de los Azulejos, el dominicano José Bautista. Ambos nacieron el 19 de octubre. "Somos como hermanos", afirmó Ruiz. Ellos jugaron juntos en Toronto el año pasado antes de que Ruiz quedara libre a mediados de mayo y se marchara a Japón. "El primer día no podía comunicarme con él", contó el jueves Bautista, líder de jonrones el año pasado en Grandes Ligas. "Estaba inquieto por él, preocupado." "Yo soy de la República Dominicana y nosotros hemos sufrido huracanes. No los comparo con lo que está ocurriendo en Japón, pero sé cómo es tener escombros en las calles, la falta de agua y electricidad, y el caos", dijo. "Yo sé que él quiere ayudar con los esfuerzos de socorro y hará lo correcto. Pero algunas veces llegas al punto donde probablemente es mejor para un país no tener muchos extranjeros de los cuales ocuparse, además de sus propia gente." Ruiz indicó que en Japón hay una terrible incertidumbre. "No sabemos lo que está ocurriendo", señaló. "Además, está la barrera del lenguaje". El clima invernal, los apagones y la falta de agua se han sumado a las penurias. "Es como una película. No parece real, pero lo es", escribió Ruiz en un correo electrónico. "Todo lo que uno no quiere que ocurra, está ocurriendo." Se ha especulado que el comienzo de la temporada japonesa podría posponerse dos o tres semanas para mediados de abril. El estadio de los Golden Eagles sufrió daños y Ruiz cree que quizás no esté listo hasta mayo. "Si dependiera de mí, me preocuparía por la ciudad antes de preocuparme por el béisbol", dijo. "¿Quién quiere ir a un juego de béisbol cuando tiene familiares muertos?" Según Ruiz, algunos peloteros estadounidenses de otros equipos ya abandonaron el país. El quiere quedarse y, eventualmente, jugar, siempre y cuando sea seguro. Se teme que hayan muerto más de 10.000 personas y hay preocupación sobre la exposición a la radiación. "Queremos estar aquí para el equipo. Queremos ayudar a recaudar fondos y cooperar", dijo. "Pero si empeora, vamos a tener que hacer lo que hacemos. Todos se preocupan por su salud. Nosotros lo estamos manifestando", agregó. "Nos vamos a mantener juntos. Si uno se va, todos nos vamos". Ruiz no ha visto su apartamento del piso 14 desde que acontecieron las calamidades, y dijo que no piensa volver por algún tiempo. Se enteró de los daños, "escaleras rotas, grietas en todas partes, todo por el piso", por su compañero de equipo Kelvin Jiménez, quien lanzó para San Luis entre 2007 y 2008. Jimenez vivió un piso arriba de Ruiz y estaba en la ciudad rehabilitándose cuando el tsunami azotó a Sendai. "El estaba asustado, nervioso. No sabía qué hacer", contó Ruiz. "Me dijo que se comió tres cajas de cereal mientras intentaba resolver a donde ir."

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