Hilario Zapata, de peleas callejeras a Canastota

Cuando era niño, el panameño Hilario Zapata se "rentaba" para golpear a otros de su edad e incluso más grandes, así manifestaba su gusto por los golpes que luego canalizó al boxeo.
Cuando era niño, el panameño Hilario Zapata se "rentaba" para golpear a otros de su edad e incluso más grandes, así manifestaba su gusto por los golpes que luego canalizó al boxeo.
 Cuando era niño, el panameño Hilario Zapata se "rentaba" para golpear a otros de su edad e incluso más grandes, así manifestaba su gusto por los golpes que luego canalizó al boxeo.  (Foto: Getty)
Ciudad de México (Notimex) -
  • Zapata de 57 años de edad, recordó que desde niño le gustaba pelear en la calle

Cuando era niño, el panameño Hilario Zapata se “rentaba” para golpear a otros de su edad e incluso más grandes, así manifestaba su gusto por los golpes que luego canalizó al boxeo, y en 2016 será inmortalizado en el Salón de la Fama Internacional en Canastota, New York.

El miércoles se anunció el nombre de los pugilistas que integrarán la clase 2016 en el Salón de la Fama, y junto al mexicano Lupe Pintor y al puertorriqueño Héctor “Macho” Camacho aparece Zapata, agradecido por Dios por el reconocimiento que le otorgarán.

“Estoy muy contento, entraron dos leyendas como Pintor y Macho Camacho, es un honor para mí y más por estar entre los cinco panameños en Canastota, junto a Roberto Durán, mi impulso para seguir adelante siempre era él”, aseguró.

Zapata, de 57 años de edad, recuerda que desde niño “me gustaba pelear en la calle, no podía estar un rato si no peleaba, me iban a buscar y me pagaban 25 centavos para pelear con alguien de mi tamaño, si era más grande que yo 50 centavos”. Su mamá recibió infinidad de quejas cuando peleaba.

Alguien le vio capacidades para el boxeo y acudió a un gimnasio, donde comenzó a entrenar y forjar su camino. Ganó sus primeras tres peleas, llegó a pelear cuatro días seguidos y totalizó con 175 batallas amateur, de las cuales solo perdió tres.

A los 19 años decidió brincar al profesionalismo, pues requería dinero para mantener a su hija, y los éxitos llegaron pronto, pues a los 21 se coronó campeón minimosca del Consejo Mundial de Boxeo tras vencer al japonés Shigeo Nakagima en Tokio.

Llegaron algunas defensas, perdió el cetro y lo recuperó nuevamente, además de proclamarse monarca mosca de la AMB; su carrera terminó en 1993, con 43-10-1, 15 antes del límite; pero también, con dinero y poder, se metió en el mundo de las drogas.

“Logré buenas ganancias pero tomé un mundo equivocado, eran las drogas o el box y me incliné por el lado equivocado, ahí perdí todo, pero para mí no es pérdida, es ganancia porque conocí a Cristo Jesús”, indicó el ex pugilista, que ganó más de un millón de dólares en su carrera.

El 6 de enero cumplirá 16 años de haber dejado las drogas y tres de hacer un torneo para jóvenes, “No a las drogas, sí al deporte”, el cual tiene duración de tres días, “todo mundo quiere pelear siempre en mi programa”.

El gobierno le da un beneficio de 500 dólares mensuales y él gana poco más de 700 en su trabajo en el banco hipotecario, donde es mensajero y chofer, y también da clases privadas. “estoy satisfecho, me gano mi plata bien, mantengo mi familia, mi casa, no sé qué más pedirle a la vida”.

Feliz por el reconocimiento que le harán en Canastota, asegura que gran parte de su vida ha sido buena, pero de volver a nacer cambiaría algo, “las drogas, porque si he de meterme en el box estaría estupendo, pero no en las drogas de nuevo”, resaltó.

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