Balance Panamericano 1ª Parte

Amigos aficionados al deporte, es tiempo de sacar conclusiones y realizar un balance sobre la actuación de los exponentes deportivos nacionales en Río de Janeiro. A pesar de que todos se apuran a...

Amigos aficionados al deporte, es tiempo de sacar conclusiones y realizar un balance sobre la actuación de los exponentes deportivos nacionales en Río de Janeiro. A pesar de que todos se apuran a decir que se cumplió según el escenario realista, es peligroso extraviarnos en el océano de las Medallas y no realizar un análisis deporte por deporte.

En la numerología y haciendo un comparativo con la edición anterior de los Panamericanos de Santo Domingo tenemos los siguientes dígitos: en el 2003 se obtuvieron 20 Oros, 27 Platas y 32 Bronces para un total de 79 metales, mientras que en este 2007 se consiguieron 18 Oros, 24 Platas y 31 Bronces para una sumatoria de 73 Medallas. A simple vista parece un pequeño retroceso el que sufrimos de acuerdo con la justa dominicana del 2003; sin embargo, en esta competición brasileña se excluyeron tres deportes que otorgaron algunas Medallas valiosas en Santo Domingo, como son el frontenis, frontón en sus diversas modalidades y racquetbol. Fueron tan lastimosas para la Delegación Mexicana la exclusión de estas disciplinas con cierta tradición en el ámbito deportivo nacional que tan sólo el frontenis y el racquetbol otorgaron cuatro Medallas áureas en los Juegos Panamericanos anteriores.

A partir de esta consideración para evaluar los resultados finales, es importante hacer un estudio de las diversas disciplinas, sobretodo en las que hay más dividendos en las últimas competencias.

La disciplina con mejores números es el canotaje con Cristóbal Quirino y Manuel Cortina a la cabeza. Indudablemente se nota un crecimiento cualitativo exponencial en este deporte que no consiguió un solo metal dorado en el 2003.

En el atletismo hay muchas variables, se nota a leguas que los esfuerzos individuales prevalecen sobre el proyecto colectivo. Ana Guevara demuestra su fortaleza, a pesar de que no se enfrentó a contrincantes de sumo peligro. Por otra parte, tanto David Galván como Romary Rifka en los 10 km y en salto de altura hacen ilusionarnos con una más que digna actuación en territorio chino. Las carreras de medio fondo tienen notables éxitos en las competencias Panamericanas, pero ya en un nivel mundial, los compatriotas no cuentan con argumentos como para agenciarse una victoria.

Lo que se ha tomado como inaceptable es la pobrísima actuación en caminata y sobretodo en los 20 km en la rama varonil, en la cual los marchistas obtenían gratos resultados. En la caminata se deben prender los focos rojos porque se puede llegar por vez primera a unos Olímpicos con unas esperanzas muy diluidas en esta disciplina.

En los clavados, Paola Espinosa ha demostrado madurez, confianza y una preparación muy completa tanto en trampolín como en plataforma así como individual y sincronizadamente. Es plausible la confianza que se le otorgó a Paola en su proceso Panamericano que tuvo ciertas dificultades y resultados cuestionables. Incluso se llegó a pensar en retirarle a su entrenadora, la china Ma Jin, por la carencia de éxitos. Finalmente el proceso culminó con excelentes réditos para esta competidora. Igualmente es destacable que tras la penosa situación que vivió Laura Sánchez con su ex entrenador Francisco Rueda, nuevamente se le vea con seguridad en la ejecución de sus clavados. Quien no cumplió con las expectativas es el talentoso yucateco Rommel Pacheco que se tuvo que conformar con la presea plateada en su modalidad favorita, la plataforma de 10 metros. Por lo pronto, Paola es candidata en Beijing mientras que Rommel necesita hacer algo extraordinario para llegar con aspiraciones de subir al podio en la máxima justa deportiva del orbe en el 2008.

Lo que no puedo dejar pasar:

La entronización al Salón de la Fama de Cooperstown de dos peloteros emblemáticos que mucho se distanciaron de las jeringas, vicios y los libros de José Canseco. Además de su amor por el béisbol, son de esa clase de peloteros en extinción que juegan con una sola franela en toda su trayectoria ligamayorista. Los Orioles y los Padres los tienen catalogados como sus dos más grandes figuras de todos los tiempos.

¿De quiénes hablo? De Cal Ripken Jr. y de Tony Gwynn.

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