Capacidad Directiva

Amigos aficionados al deporte, hoy inicio mi participación en Medio Tiempo, lo cual me llena de satisfacción y orgullo, ya que este medio ha permitido entender el periodismo deportivo bajo nuevas...

Amigos aficionados al deporte, hoy inicio mi participación en Medio Tiempo, lo cual me llena de satisfacción y orgullo, ya que este medio ha permitido entender el periodismo deportivo bajo nuevas lógicas con información instantánea y precisa. El Internet ha permitido reconfigurar los flujos de información para que el tiempo no se detenga hasta que salga el sol al día siguiente.

Agradezco a su Director General, Patricio Villalobos, la confianza brindada y a todos ustedes, amigos cibernautas, que me permitan reflexionar y analizar el deporte nacional.

Los Juegos Panamericanos Río 2007 han permitido conocer a diversos atletas de alto rendimiento y reconocer a quienes tienen posibilidades fácticas de subirse al podio en la justa Olímpica del año entrante. Tras agradables sorpresas en algunas disciplinas; la Delegación Nacional no ha estado exenta de actos bochornosos, pero en especial uno, causó más que un simple sonrojo.

El grave error administrativo de la Federación Mexicana de Gimnasia ha sido severamente juzgado. Y con justicia, porque no se puede permitir una falta básica de comunicación y un acto deshonesto. Pero más allá de satanizar a su titular, Alejandro Peniche, y de condenar la situación en la coyuntura, habrá que enfocarlo como un problema estructural de la organización deportiva nacional.

Hoy, Peniche es el chivo expiatorio de todos aquellos males que aquejan al deporte mexicano. Con toda seguridad afirmo que hay presidentes de Federación mucho más improvisados y que utilizan toda clase de artimañas para perpetuarse en el poder. Y conste, estas situaciones rebasan a la CONADE y al COM.

Con sus honrosas excepciones, es cuestionable que las federaciones sean encabezadas por ex deportistas destacados que poco saben de lineamientos, reglamentos y sobretodo, de planes de crecimiento en distintas vías (mercadotecnia, comunicación, difusión)

Es hora de que las federaciones deportivas se profesionalicen a nivel directivo o estamos en peligro de seguir con la medianía frecuente de festejar uno que otro metal en los Olímpicos y un honroso lugar en los Panamericanos. La Olimpiada Nacional fue un gran paso en el progreso del deporte y su continuidad ha sido un acierto pero no podemos conformarnos con tan poco. No se pueden permitir presidentes fantasmales en las federaciones deportivas.

Por años se ha pensado que un Presidente de Federación es un rector de su deporte y que mientras organice sus torneos manteniendo cierto orden y tenga algunos atletas destacados todo va bien. Ya basta que se le asigne una función tan pobre y se le evalué conforme a criterios de ejecución. Ya debemos exigirles a estos funcionarios como estrategas y promotores de un nuevo deporte, donde es tan importante el plan anual como el plan a largo plazo. Donde son tan importantes los torneos como la difusión de los mismos. Donde son tan importantes los exponentes deportivos base como la proyección de los nuevos talentos. Ya es tiempo de que las federaciones deportivas se renueven y funcionen de acuerdo a los nuevos estándares de calidad que se manejan en las grandes empresas y en los gobiernos más avanzados.

De acuerdo, la situación de la Federación Mexicana de Gimnasia fue lastimera, pero lo es todavía más la situación estructural bajo la que se encuentra.

Las pequeñas situaciones de malos manejos no se solucionan con remover a un Presidente o regañar a un entrenador. Por supuesto que no. Estos inconvenientes se solucionan contando con una estructura deportiva federada con una muy estricta misión, visión y atribución de funciones.

Mientras tanto, ya para que tantas quejas inútiles.

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