Entendiendo a Bonds

Amigos aficionados al deporte, Barry Bonds destrozó la marca de cuadrangulares del célebre Hank Aaron la semana pasada ante el zurdo de los Nacionales de Washington, Mike Bacsik. A partir del...

Amigos aficionados al deporte, Barry Bonds destrozó la marca de cuadrangulares del célebre Hank Aaron la semana pasada ante el zurdo de los Nacionales de Washington, Mike Bacsik. A partir del suceso, se han elaborado en muchísmos medios nacionales e internacionales cualquier cantidad de elucubraciones, conjeturas, hipótesis, tantas que podrían derivar en un doctorado para todos aquellos periodistas que han escudriñado esta marca del BB.

Para analizar el fenómeno que aconteció con Barry, el mejor punto de partida sería reconocer que él mismo es un fenómeno como pelotero. Sin más y sin restarle créditos por otras situaciones. Y a partir del entendido de que jugadores como Bonds casi no hay en la Gran Carpa, podríamos desplegar una "n" cantidad de variables para analizar su contexto. Y ojo con esto, porque un jugador es producto de su época. Un pelotero no se entiende por sus cualidades o deficiencias físicas o técnicas, sino se comprende a partir de los demás. Para entender a BB necesitamos situarlo en un marco de significación que nos permita hacer un estudio histórico, sobretodo, de la década de los 90 en las Grandes Ligas. Con todos los factores que involucra un estudio de esta naturaleza: distancias de los parques, cualidades y defectos de los lanzadores, vicios de la época, leyes y reglamentos, entre tantos otros.

Reconocemos vehementemente que BB jugó en una época de esteroides. Ni para que negarlo. Que tal vez rompió la marca ganada dignamente por Aaron con sustancias prohibidas. Pues a lo mejor ¿Y? ¿Tiene algún sentido restarle créditos a un bateador que nunca salió positivo en una prueba antidopaje? Porque los grandes culpables de que se haya destapado la cloaca esteroidal son los mismos directivos de MLB ¿Por qué no hacer transparentes los exámenes antidopaje? Tras eso, los libritos de Canseco nos deben tener sin algún cuidado. Personalmente no me sorprendería que destaparan un nombre cada semana dada la ineficacia en ese momento de las Grandes Ligas para aplicar severos castigos a los infractores.

Uno de los principios elementales del derecho menciona que una ley no es retroactiva. Entiéndase que no se pueden juzgar los hechos de hace una década con los parámetros de hoy. Por lo tanto, tanto lío en el que se han enroscado hasta los legisladores de Estados Unidos, haciendo citatorios a placer es, por denominarlo suavemente, injustificable. Y también inexplicable ¿E increíble?

Es para la carcajada que los políticos se hayan entrometido en un tema que no debería ser de su jurisdicción. Y que en lugar de juzgar a los criminales de guerra (que hasta los podrían tener en su propia Casa) estén instigando a Mark McGwire y Rafael Palmeiro.

Y para echarle más fuego y más demérito, todavía los periodistas atizan a comentar que BB es una persona poco honorable, soberbia, prepotente y con poca sinceridad en sus respuestas. Como otros tantos peloteros y deportistas. Sólo que él es fuera de serie. Y para muestra todos los lanzamientos huidizos de los serpentineros cuando él está en la caja de bateo. Tantos lanzamientos fuera de la zona de strike que ni Aaron o Ruth los tienen.

Y conste que no soy el abogado del diablo, que por justicia lo situaría en el purgatorio. Ni me cae bien BB. Pero el béisbol no es de simpatías o leyes a discreción, este juego reconoce a quienes han alcanzado la gloria en el diamante.

Borremos los asteriscos.

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