¡No me vengan con…esteroides!

Amigos aficionados al deporte, tras numerosas pesquisas, la semana pasada se reveló el informe de George Mitchell, respecto al uso de esteroides y otras sustancias prohibidas en el béisbol de las...

Amigos aficionados al deporte, tras numerosas pesquisas, la semana pasada se reveló el informe de George Mitchell, respecto al uso de esteroides y otras sustancias prohibidas en el béisbol de las Grandes Ligas.

A partir de la lectura del Informe Mitchell propios y extraños (muchos extraños) han reflexionado sobre éste, sin ni siquiera leer una cuarta parte de su contenido. Si se trata de colegas, no les podemos llamar ingenuos, sino irresponsables. Porque las barrabasadas están a la orden del día. Es el pequeño problema de quienes nunca han cubierto béisbol (un deporte que requiere de una especialización) y que sueltan la lengua o corren la pluma sin desenfreno racional.

No es el fin del mundo para el rey de los deportes. Tampoco hay abismos sin fondo. En sí, la parte central del Informe son las recomendaciones que hace Mitchell a las autoridades de las Grandes Ligas para frenar el consumo de sustancias prohibidas. No hay que pretender ver esto como una cacería de brujas, agasajándonos si le dan a Clemens, Pettitte o Tejada (algunos de los grandes nombres) sino seguir con lupa los nuevos lineamientos que pretenden frenar esta ola de impunidad.

Después de este brete, los que salen perdiendo son los peloteros. Porque nombre manchado jamás recuperado. Da la impresión que se debió indagar más en los factores que llevaron a todo este escándalo. Los peloteros únicamente se enredaron porque se les otorgó vía libre para jugar con la cuerda. Y en el béisbol como en la vida social (eso lo saben mejor los abogados) se deben tener muy claras las legislaciones, para que después no haya juicios morales retroactivos (Informe Mitchell) que dañen la trayectoria profesional de grandes jugadores de béisbol.

La otra omisión que le veo al Informe Mitchell es sobre las causas de consumo de sustancias prohibidas. Porque este mundo de esteroides, hormonas de crecimiento humano y anexos es tan complejo como un laboratorio experimental de bioquímica. Realmente se necesita mucha especificidad en el tratamiento de los nombres que aparecen en la lista. Porque ya saben, no falta el que arrasa con la lista y los tacha a todos de "tramposos". En su descargo de cierta parte de esta lista, es justo mencionar que la hormona de crecimiento humano y algunos esteroides son usados para regenerar el músculo después de una lesión. Sabemos que gran parte de las lesiones (sobretodo en lanzadores) son de tipo muscular.

Personalmente, creí que la lista iba a ser más larga. Sobretodo con jugadores estelares a finales de los noventa que presentaban cuerpos de superhéroes vitaminados. Ahora bien, si examinamos detalladamente los jugadores que fueron nombrados por Mitchell, nos encontramos con una mayoría abrumadora de peloteros de talla media. Inclusive, es aventurado armar un cuadro "All-Star" con los integrantes de la lista negra.

¿A qué nos lleva la anterior conclusión? Los esteroides y demás porquerías no son factor para que un pelotero adquiera habilidades especiales. Tal vez puedan desarrollar cuerpos de Mr. Mundo, como el ex receptor de los Gigantes, Bobby Estalella. Pero nunca podrán batear consistentemente como el fuera de serie, Barry Bonds.

Retomando la frase de Juan Marichal que usó mi amigo columnista Jorge Franco: "dénle esteroides a todos los peloteros profesionales y veremos cuantos Barry Bonds consiguen". Mi respuesta: Ninguno.

El béisbol por fin devela sus culpas y reconoce sus errores.

¿Cuántos deportes faltan? ¿Cuántas listas están en el anonimato?

Lo que no podía dejar pasar:

- Cierre cardiaco para el futbol americano de la NFL. A falta de dos semanas, algunos equipos no disfrutarán las fiestas navideñas con la tranquilidad que ameritan, sino con el “Jesús en la boca” por obtener una contraseña a la Postemporada.

- Una súplica se tendrá que lanzar desde la Federación Mexicana de Taekwondo para que Iridia Salazar pueda asistir a Beijing 2008. Lo que no se logró en el tatami, ahora se tendrá que obtener por la vía diplomática.

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