El deportista es un…

Amigos aficionados al deporte, las clases de deportistas superan la diferenciación que se pueda hacer por deporte: futbolistas, canoístas, tiradores, basquetbolistas o tenistas. El deportista...

Amigos aficionados al deporte, las clases de deportistas superan la diferenciación que se pueda hacer por deporte: futbolistas, canoístas, tiradores, basquetbolistas o tenistas. El deportista tiene una denominación más importante que rebasa su mera actividad.

La nueva clasificación que incorporamos toma en cuenta al deportista en función de su investidura de signo; esto es, el deportista con las distintas variables que afectan su condición, tiene denominaciones diversas. Encontramos al deportista-ídolo, deportista-franquicia, deportista-neutro, deportista-anónimo, deportista-global, deportista-nacional, deportista-local, deportista-vehículo publicitario, por nombrar los principales criterios que tomo en cuenta para esta tabulación.

Vislumbrar al deportista como signo viene de un marco teórico surgido en otro contexto que establece uno de los autores posmodernos más prolijos en las honduras de la realidad contemporánea y de la comunicación, estoy haciendo referencia a Jean Baudrillard, que tiene dos obras que personalmente recomiendo ampliamente: "La economía política del signo" y "Cultura y Simulacro".

En "La economía política del signo" se explaya sobre el nuevo orden de los distintos componentes de la realidad, ya que no podemos calificarlos de una manera sencilla y despreocupada. Tanto marcas, países, corporaciones, personajes, etc. se convierten en signos móviles que tienen significaciones importantes fuera de su estricto ámbito de acción.

Aplicando el marco teórico que sugiere Baudrillard al fenómeno deportivo, nos encontramos con los distintos tipos de deportistas. Un deportista-ídolo también puede ser un deportista-franquicia, ya que no son términos antagónicos, sino complementarios.

Por ejemplo, un deportista-ídolo es aquel que logra conquistar con su carisma afuera del terreno de juego y con su calidad adentro del mismo. Este deportista no tiene que pertenecer a un equipo, a diferencia del deportista-franquicia. Por ejemplo, un deportista-ídolo en México fue Julio César Chávez o actualmente es Lorena Ochoa, aunque el status de esta incólume jalisciense es discutible dado que representa a una actividad elitista y sin arraigo nacional.

El deportista-franquicia tiene tres características esenciales: carisma, fidelidad y constancia. Pero la más importante de todas es que el deportista-franquicia ha sido jugador legendario con un mismo equipo; por ejemplo, y aunque cada vez son menos, ese status pertenece entre otros a: Derek Jeter con los Yanquis de Nueva York, Kobe Bryant con los Lakers de Los Angeles o Tom Brady con los Patriotas de Nueva Inglaterra. El intercambio hace que esta clase se extinga, por ello en el futbol mexicano los podríamos contar con los dedos de una extremidad. Y los que estaban destinados a convertirse cambiaron súbitamente de playera, si no que le pregunten a Ramón Ramírez. Sería sano que la Directiva de Cruz Azul analizara cualquier oferta por Oscar Pérez.

También encontramos deportistas-neutros y deportistas-anónimos. En el caso de los neutros, son aquellos que son reconocidos por su nombre, pero que jamás llegarán a tener una exposición mediática constante. No podemos confundir la neutralidad con la mediocridad, ya que en ocasiones llanamente son de bajo perfil, sin que necesariamente sean medianos; por ejemplo, en el olimpismo nacional encontramos caras desconocidas como las de Eder Sánchez, Juan René Serrano, Tania Elías Calles, aunque estén en la élite mundial, son muy poco reconocidos. Son los deportistas a los que una medalla puede cambiar su vida. Los deportistas-anónimos son aquellos que compiten en el amateurismo y ni siquiera tienen la más mínima atención mediática. La mayoría de los deportistas paralímpicos o muchos otros olímpicos sin posibilidades de Medalla, gran parte del contingente nacional para Juegos Panamericanos o Centroamericanos tiene un status anónimo, que ni siquiera el público más especializado en la materia tiene claro su nombre y apellido. Igualmente, un gran éxito les transforma su carrera deportiva.

Y en cuanto a regiones, localizamos a deportistas globales, nacionales y locales. Por ejemplo, en el primer caso tenemos a los representantes de clubes mundiales o estrellas de la nueva farándula deportiva como David Beckham, LeBron James, Alex Rodríguez o Michael Phelps, muy reconocidos en casi todo el planeta adscrito a la adicción deportiva.

Los deportistas-nacionales tienen una repercusión en su país de origen, por eso da gusto que Lorena Ochoa pasó de ser una deportista-nacional a una deportista-global. De los más destacados deportistas-nacionales tenemos a Oswaldo Sánchez, Paola Espinoza, aunque estén a centímetros de cambiar de status.

Y los deportistas locales son aquellos que son bien valorados en sus lugares de origen, pero que a nivel nacional no tienen influencia alguna; por ejemplo, el marchista Horacio Nava es un orgullo del estado de Chihuahua, aunque pocos conocen su trayectoria, salvo su aparición como relevo de la llama olímpica en Buenos Aires.

Pero también los directivos son signos en función de sus equipos, federaciones o ligas que manejen.

De ahí la responsabilidad que debe asumir cada quien en su faceta. Para que no los agarren despistados. ¿O me equivoco Ronaldo?

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