Super Beis: &#039A billetazos...&#039

En esta época cuando sí parece cuestionarse con elementos vivenciales ese “santo grial” del beisbol gerencial que surgió a través del libro Moneyball de Michael Lewis.

Es en esta época cuando sí parece cuestionarse con elementos vivenciales ese “santo grial” del beisbol gerencial que surgió a través del libro Moneyball de Michael Lewis. Son dos los referentes: 1) estamos viendo cómo los Atléticos de Oakland –que dieron origen a ese muy vendido hit literario— prácticamente se caen en sus expectativas ya conocidas para desarrollar el vender, vender, vender, y 2) los Yanquis de Nueva York se dan el lujo de comprar un brazo ya frito como el de Russ Ortiz, mientras que los Medias Rojas de Boston hacen movimientos explosivos, sin ni siquiera hacerse de un abridor como Cliff Lee o Roy Halladay: el famoso y multimencionado Doc que se quedó vestido y alborotado con sus Azulejos que en 2009 parecen no ir a ninguna fiesta. Signos de los tiempos, decíamos, porque se tienen equipos como Washington, Kansas City, San Diego, Baltimore, los cuales parecen no ir a ningún camino promisorio. Lo anterior, observando los standings actuales en las Mayores y por supuesto, en el hecho de que los Nacionales de Washington se tuvieron que deshacer de peloteros (incluido Nick Johnson, el último Expo) antes de la fecha límite de los cambios sin waivers, seguramente para tener algo de recursos para acceder a un Stephen Strasburg al que aún no pueden firmar. Y si seguimos con las señales de lo actual, la cacería de dominicanos también nos lleva a la sanción para el pitcher Julio Castillo, quien tendrá que ir al reclu 30 días y aventarse tres añitos de libertad condicional, por lanzarle una pelota a un aficionado. Si nos vamos a lo que lamentaba el comentarista Ernesto Jérez en una transmisión, de que los pobrecitos quesque ya no son perseguidos, bueno, pues convendría preguntarse si tantas cosas son una simple casualidad. Lo cierto es que los directivos del beisbol mexicano siguen mirando el tren de la oportunidad cómo se va. Eso sí, en nuestro país sí suceden cosas buenas y vaya clase de excelentes playoffs de la Liga Mexicana de Beisbol que nos estamos llevando. Los Diablos contra el paredón, los Tigres también con grandes complicaciones. En efecto, nos referimos a los líderes de zona en la fase regular de la temporada, topándose los primeros con unas Vaqueros Laguna verdaderamente hechos unos apaches indómitos, con hambre de victoria, no importando colores ni pasados liga mayoristas. En el caso de los Tigres, contra un elenco que curiosamente muestra elementos que vistieron su franela y que han sido de la importancia de un Alex Armenta o por ahí también Luis Carlos García, Javier Robles y Jesús Olague. Series importantes, por supuesto también las de Broncos de Reynosa y Saraperos de Saltillo, parejísimos. Otro tremendo choque el de los Pericos de Puebla, jugándole de tú a tú a unos Leones de Yucatán que han sido de una prevalencia ruidosa en la Zona Sur durante los recientes años, con la clave de su detección de talento. Este duelo en especial, con dos manejadores que han hecho cosas de lo más remarcables de este calendario: por los emplumados, Houston Jiménez; por los melenudos, Lino Rivera.

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