El extraño caso del 'Canelo'

Hablar de este fenómeno actual, que se debate entre la fama y la realidad, no es fácil. Calcular hasta dónde es la próxima figura del pugilismo mexicano, suena riesgoso.

Vaya reto para un joven con apenas diecinueve años. Vaya reto para quien es catapultado como la próxima leyenda de nuestro boxeo, cuando lo cierto es que apenas empieza su carrera y todavía no ha demostrado nada realmente serio. Vencer las tentaciones de la fama y no defraudar la promesa que en su nombre se ha hecho. Este es el extraño caso de Saúl el 'Canelo' Álvarez, un boxeador que se debate entre la realidad y la moda del momento.

Creció en San Agustín Tlajomulco, Jalisco, y tiene siete hermanos. Practicó el boxeo desde niño y dejó los estudios en segundo de secundaria. Hace menos de tres años buscaba debutar en algún gimnasio de Tonalá y hoy habla de una pelea de Campeonato Mundial contra Manny Pacquiao, el mejor libra por libra del mundo entero. Peligroso compromiso para quien apenas inicia su ascenso.

Calcular hasta dónde Saúl Álvarez es la próxima figura del pugilismo mexicano, suena riesgoso y atrevido. Pero entender el contexto actual de nuestro boxeo, nos obliga a verlo como el menos culpable de todo el aparato mediático que detrás de su imagen está en juego. Y es que no es un caso aislado, denota la realidad mexicana de un nuevo sistema de boxeo.

Hace dos años la escena boxística de nuestro país estaba descuidada y sin proyección. Aunque México siempre ha sido escuela internacional y Juan Manuel Márquez e Israel Vázquez daban la cara por nuestro boxeo, la falta de figuras populares era evidente en el medio. Al mismo tiempo, Televisa y TV Azteca encontraron un enorme nicho de mercado abandonado, descuidado, y con grandes oportunidades de crecimiento. Inició una guerra por el rating televisivo de los sábados por la noche; disputa que implicaba no sólo crear una nueva empresa boxística, mercadológica y comercial, sino también a los protagonistas de dicho evento. Con el respaldo de Sulaimán, la acelerada industria de nuestro boxeo tenía la mesa puesta para echar andar una nueva 'fábrica de talentos'. Las promotoras y agentes hicieron su papel y poco a poco, cada sábado por la noche se televisaba una cartelera extra publicitada de boxeo. Mantener y cumplir un calendario sabatino por mucho tiempo, era el reto. No encontrar siempre boxeadores preparados y al nivel, representaba el verdadero riesgo. Las secuelas de estas disparejas carteleras llegaron en poco tiempo. El 22 de julio del 2009, el boxeador tapatío Marco Antonio 'Texano' Nazareth perdió la vida a causa de un derrame cerebral por un severo castigo que no fue detenido en su momento. El jalisciense enfrentaba un gran contrato en el cuadrilatero ante uno de los hijos del mítico Julio César Chávez, Omar. Entre su gente y llegando a toda la república por televisión, Marco Antonio se desplomó al cuarto asalto ante un interminable asedio. Cuatro días después, el 'Texano' falleció en el hospital ante el asombro de todo México. El luto cubrió a nuestro boxeo, pero pocos hablaron de las verdaderas causas del trágico hecho. Las peleas de cada sábado continuaron sin mayor remedio.

En este contexto, vemos que la paradoja del 'Canelo' puede ser analizada desde dos perspectivas en concreto. O bien se consolida y estructura este apoyo económico y deportivo al boxeo, fortaleciendo una verdadera escuela de prospectos. O por el contrario, seguimos con este espejismo de un gran pugilismo envuelto por el dinero, mismo que podría limitarse a crear boxeadores desechables, productos falsos sin verdadero sustento. Tal parece que Saúl Álvarez está a tiempo. Aunque es cierto que no ha enfrentado a ningún rival de seriedad que ponga su invicto en verdadero riesgo, sí ha demostrado ser un buen boxeador; rápido, explosivo y de pegada fuerte. Pareciera ser alguien de talento innato, que con una paciente preparación podría llegar a un combate importante en su momento. El riesgo recae en desgastar una promesa cuyo valor aún no ha sido comprobado por completo. El dilema del extraño caso del 'Canelo' encontrará su respuesta con el trabajo y el tiempo. Si se endereza su camino, el anhelo de llegar a ser leyenda no tiene que quedarse en sólo un efímero sueño. Por ahora, es sólo un boxeador Juvenil, resultado de una 'fábrica de talentos'.

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