Rosique

'El Día de mi Vida II'

Jueves 19 de Julio del 2012



“Relatar un día de nuestras vidas podría parecer ser sencillo. Pero relatar la hazaña, el gran recuerdo, que marcó nuestra historia personal, es –sin duda– una tarea extraordinaria. Ese ejercicio de memoria adquiere aún más importancia cuando somos conscientes que el recuento de ese día, de esas horas, puede ser la inspiración para muchos jóvenes y –al mismo tiempo– revivir una época para otros”.

Felipe Muñoz Kapamas, Campeón Olímpico México 1968.

Maritere, medallista olímpica a los 14 años

La noche previa a la Final de 800 metros libres que cambiaría su vida, Maritere Ramírez no estaba en la Villa Olímpica, como cualquier otro atleta, sino durmiendo en su casa, en la colonia Narvarte, tal y como se lo había ordenado su entrenador, Ronald Johnson. Resulta que el sistema de transporte en aquellos juegos de México 68 era poco confiable, y tres días antes, Maritere, quien tenía sólo 14 años de edad, había sufrido para llegar en el autobús de atletas a su Final de los 400 metros, por lo que después del contratiempo, Ronald la mandó a descansar a su casa y bajo el resguardo de sus padres. Maritere era una aspirante sólida a ganar una medalla en la alberca pero tenía que nadar más rápido que nunca en su vida esos 800 metros. Al final, la estrategia funcionó, y Maritere conquistó la medalla de bronce, con un cierre titánico.

El sueño de Joaquín

Un año antes de los Juegos de México 68, Joaquín Rocha se presentó en el Comité Olímpico Mexicano para pedir una oportunidad de representar a nuestro país. Joaquín era un portento atlético, medía 1.92 metros, pesaba 85 kilos, y había sido jugador de frontón y beisbolista. Jamás había boxeado pero como hacía falta un peso completo en el equipo nacional, le permitieron entrenarse. Tras ganar 12 de 13 combates, Joaquín conquistó su lugar en la delegación olímpica. Nadie le daba esperanza alguna, sin embargo, Joaquín se ganó el corazón de la gente en la Arena México y, un buen día, subió al mismo podio olímpico en el que estaba George Foreman, para recibir una medalla que marcaría su existencia.

“Mi reino por un...Taxi”

Manuel Youshimatz tuvo que sortear toda clase de obstáculos para llegar a los Olímpicos de Los Ángeles 84. Cuando por fin estaba ahí tuvo que librar uno más: el entrenador que le acompañaba se equivocó en el horario de la competencia y cuando Manuel se dio cuenta, tuvo que pedirle a un taxista que lo llevara hasta el Velódromo. Youshimatz se tuvo que poner el traje de competencia en el trayecto y llegó cuando faltaban sólo 12 minutos para que iniciara la “Carrera por puntos”. Sin calentar las piernas, se subió a la bicicleta para, una hora más tarde, conquistar una de las preseas más inesperadas en la historia del deporte mexicano.

“Yo ya gané”: Joel Sánchez  

Joel Sánchez llegó a Sídney 2000 con 34 años de edad. Llevaba más de media vida dedicado a la marcha y, aquellos Juegos Olímpicos eran su “última llamada”. En Seúl 88 había sido descalificado en los 20K; en Barcelona 92 había terminado en el decepcionante lugar 21; y para Atlanta 96 no había logrado calificarse por una lesión. Tras aquella frustración, su mentalidad cambió. Joel se decretó que, a partir de ese momento, todo, absolutamente todo lo que pasara en su vida sería una “ganancia”. “Yo ya perdí todas las competencias que tenía que perder, ya me pasó todo lo que me tenía que pasar, a partir de ahora, sólo voy a ganar, ocurra lo que ocurra, todo será positivo”. Así, descargado de la presión competitiva, y abierto a recibir lo que el destino tuviera preparado para él, Joel compitió en los 50 kilómetros de marcha de Sídney 2000; marchó con una estrategia totalmente distinta a la que había implementado a lo largo de su vida, y conquistó una medalla para México.

Mi nuevo libro

Los relatos de Maritere, Joaquín, Manuel, y Joel son sólo una parte de mi nuevo libro: “El Día de mi Vida II”, el cual ha visto la luz esta semana, luego de muchos meses de ilusión y trabajo duro. Además de las historias que aquí te adelanto, esta nueva edición incluye el viaje mágico de Guillermo Pérez a Beijing 2008 donde se coronó Campeón Olímpico; la descomunal carrera de Saúl Mendoza en los 1500 metros sobre silla de ruedas en Sídney 2000, donde consiguió la medalla de oro; la encarnizada lucha por sobrevivir arriba y abajo del cuadrilátero de Juan Paredes, medallista de bronce en el boxeo olímpico de Montreal 76; así como la asombrosa preparación mental y espiritual que realizó Williams de Jesús Córdova para poder ganar la medalla de oro en el taekwondo de Barcelona 92.

Todos ellos son mexicanos como tú, hombres y mujeres que superaron sus miedos y limitaciones, y que se atrevieron a vivir el mejor día de sus vidas. Ellos te cuentan, minuto a minuto y, desde la intimidad, cómo es que vivieron esas 24 horas que marcaron su existencia y que inspiraron a varias generaciones de mexicanos. Ellos serán siempre nuestros héroes y sus historias nunca deben ser olvidadas.

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