Querido Julio:

¡Ah qué mi Julito! ¡No te digo, mano! ¡Estás viendo y no ves caray! Acuérdate cómo le fue a tu papá por andar en la pachanga.

¡Ah qué mi Julito! ¡No te digo, mano! ¡Estás viendo y no ves caray! Acuérdate cómo le fue a tu papá por andar en la pachanga. La diferencia es que tu señor padre cuando se subía a repartir moquetes era una bala, era una aplanadora y se rifaba el físico como los grandes. Tú heredaste el nombre, la carrera y le echas ganas; tienes tus nociones, te habían puesto mucho bulto a los que habías aniquilado sin mucha bronca, porque como te digo, maleta maleta, tampoco eres. Pero de eso a creer que ya eres el rey del boxeo que México esperaba, pues todavía estás lejos. El “Maravilla” te dio una buena lección de vida, más allá de las secuelas en tu rostro y cuerpo con las que seguro diste un grito más cañón a la mañana siguiente que el que dimos todos en la noche del 15 de septiembre.

Todo iba bien, hasta que de pronto llegaron las noticias de que le entraste al churro antes de la pelea. Ya muchos en las redes sociales dicen que por eso nomás aguantaste los llegues de tu rival -tipo Homero Simpson cuando quiso boxear- porque andabas bien “high” y no sentías ni lo duro ni lo tupido. Otros dicen que por el pastito vacilador en el round 12 en vez de a tú oponente argentino, viste un alien de Neptuno y por eso saliste como alma que lleva el diablo a repartir mamporros.

Otros, te han defendido a pesar de todo, y destacan que estar “chemo”, “motorolo” o como lo quieran decir, no altera las condiciones del deportista. Yo te vi un diente verde, pero te juro que siempre pensé que era tu protector bucal. Es más, yo no tengo porque reclamarte nada e incluso te puedo echar una manita: Si al final resulta que eres medio metodista y te suspenden y multan, y tu credibilidad se va por los suelos, puedes decir que no te metiste marihuana, y que era el orégano del pozole. ¡Oye, pues era 15 de septiembre! ¿no? En una de esas y te los bailas con ese pretexto; y si no pega el chicle, pues por lo menos intentaste algo para limpiar un nombre que de por sí, ya está bastante vapuleadón.

En fin, mientras son peras, manzanas o perejil, bailaste gacho las calmadas, pero dicen que de los errores se aprende, así que ahora hay que levantarse, ¿o vas a permitir que inflen más al “Canelo” de lo que te han inflado a ti? No mi Julio, no hay que dejarse. Hasta el buen Juan Manuel Márquez que igual que tú pierde -pero que a él si lo roban- salió a decir que le daba tristeza lo que te pasaba. Don José Sulaimán casi echa las de cocodrilo cuando habló de lo sorprendido que estaba por tu problema. Hasta el momento en que te envío estas letras, tu caso sigue en stand by, así que aún eres inocente. Ojalá te des un ratito para reflexionar, y si el boxeo es realmente lo que amas y quieres emular los pasos de tu jefe, hazlo arriba del ring, porque lo que pasa abajo, ya vimos que no es precisamente el camino que te va a llevar a ser una leyenda. Carlos “Chicken” Muñoz está al aire de lunes a viernes de 6:00 a 10:00 y los sábados de las 13:00 a las 14:00 horas por 88.9 Noticias. En twitter: @carloschicken

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