Está en ruso su atletismo

Hace años era impensable que el FBI investigara y generara sanciones dentro de la FIFA y hoy también en el deporte olímpico se da un sacudimiento y un mensaje internacional

Desde los tiempos de la Guerra Fría, una vez concluida la Segunda Guerra Mundial entre las superpotencias políticas, militares, económicas y deportivas como Estados Unidos y la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, se dio una carrera en donde la demostración del poderío medido en medallas olímpicas y mundiales fue una gran divisa, y así mismo los países satélites de los soviéticos desplegaron también en el deporte una arma ideológica que pretendía demostrar tener a los mejores en todos los ámbitos. Basta recordar a los atletas de laboratorio de la desaparecida Republica Democrática Alemana, sistema al cual se le comprobó la orquestación del doping en todas sus versiones y en todos sus niveles.

La suspensión indefinida de la Federación Rusa de Atletismo por parte de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) que preside el británico y campeón olímpico, Sebastian Coe, como consecuencia del informe publicado por la Comisión Especial de la Agencia Mundial Antidopaje (por sus siglas en inglés WADA), quienes señalan que hay una estrategia del gobierno ruso para impulsar, fomentar y articular una ventaja tramposa a través de diversos métodos de dopaje con el objetivo de mejorar el desempeño físico atlético de los atletas de esa nación, misma que en el atletismo se constituyó como la segunda potencia en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Actualmente, los rusos están marginados de participar en más de diez competencias internacionales en lo que resta de este 2015, aunque el ministro ruso de deportes, Vitaly Mutko, ha señalado que su país podrá competir en los Juegos Olímpicos de Rio 2016 en la medida que cumplan con las condiciones que ha generado la WADA y la IAAF, circunstancia que se resolverá más en un ángulo político que en uno de carácter técnico deportivo.

Hace años era impensable que el FBI investigara y generara sanciones dentro de la FIFA y hoy también en el deporte olímpico se da un sacudimiento y un mensaje internacional, porque no existe antecedente en el punto de suspender a todo un país por los hechos conocidos en los reportes publicados que exhiben hechos propios de una política de estado que no pueden ser toleradas y mucho menos permitidas, esta investigación puede direccionarse a otros deportes y a otros países. Estamos solo ante la punta del iceberg, hoy las medallas siguen valiendo política, económica y comercialmente.

 

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