Rumbo a Chin… ¿a?-¿gaderas?

Había que correr a la hora de la comida para no perderse de nada. Estábamos al lado de un aparato televisor de 52 pulgadas, pantalla plana en la tienda de los tecolotes. Sin exageración alguna,...

Había que correr a la hora de la comida para no perderse de nada. Estábamos al lado de un aparato televisor de 52 pulgadas, pantalla plana en la tienda de los tecolotes. Sin exageración alguna, jamás había sentido el desierto de una cosmopolita y transitada ciudad por un solo evento. Nervios, adrenalina y gritos de algunos que seguían corriendo por los vacíos pasillos del centro comercial en Santa Fe.

Todos hacíamos nuestra carrera para ilusionarnos o sólo para festejarnos una idea  medieval nacionalista. No importa. ¡Nervios! Era el momento indicado, más gritos de la gente que no podía ver bien el televisor, ya que muchos ya no llegaban al bar, al restaurante, o donde pretendían verla. Era momento para detenerse por 50 segundos en la vida y emocionarte por ella, o por ti.

Así es el deporte de alto rendimiento. Lo que pasaba en Atenas se reflejaba en gran parte de México. Sonó la pistola, era hora de arrancar, estaba tan concentrada que sabía que había una irregularidad en la salida y se tenía que repetir. Ahí vamos de nuevo. Nervios. Después de 49 segundos y fracción, después de un cierre dramático y catártico para cada mexicano que se vio en ella, recordamos el suspiro de la inconformidad, de la boca seca y el corazón de nueva cuenta estabilizado en los latidos con un segundo lugar olímpico, pero con una energía que erizó a una gran parte de esta sociedad dictaminada en el conformismo y en la mediocridad.

Ella no. Ana Gabriela Guevara no ha querido vivir en el mismo país del ya merito, de los grandiosos políticos y gobernadores de México, en la misma falta de aspiraciones y anhelos sociales de la flojera y poco estudio de nuestra nación. Ella no. Ana Gabriela Guevara no ha querido vivir en ese mismo país de 110 millones de pobladores que esperan todos los domingos en la mañana a Chabelo, en las noches a López Doriga o Alatorre, por las tardes a Lolita Ayala y los fines de semana a Enrique Bermúdez, sólo para ver de nuevo que todo es y será igual. Insisto, ella no.

¡Bienvenidos, bienvenidos! Al mundo donde nuestro deporte va rumbo a China o la frase favorita de la conferencia de prensa de Ana… chin #%&a#s.

Hoy como tantos mexicanos confundidos, indignados, decepcionados o simplemente indiferentes ante el suceso más importante de hace mucho tiempo en el deporte oficina en nuestro país. Ana Gabriela Guevara (ya mencionada en un par de columnas por un servidor como la guerrillera, no sólo por su apellido sino por sus acciones) ha puesto de cabeza a todo el medio y a la agenda deportiva anunciando su retiro. Las posturas como ya hemos escuchado en estos días son muy diversas, desde la insoportable levedad de una mujer que sabía que yo no iba a ganar, hasta el eterno recuerdo de Winnipeg, Helsinki, Edmonton, París, Atenas, Sydney, Rio de Janeiro, Osaka, etc; desde la supuesta lesión hasta la problemática política con el Presidente de México Felipe Calderón y el Presidente de la CONADE Carlos Hermosillo.

Aprovecho este espacio con mucho rigor reflexivo. Me gustaría compartir con ustedes algunas dudas de mi existencia en materia periodística deportiva: ¿Quién más podría haber hecho esto? ¿Qué papel debemos de jugar los medios que tanto nos quejamos del mismo atole con el dedo? ¿Creen qué es momento de formar un frente por el bienestar del deporte mexicano para remover a la bola de corruptos que se envejecen en los puestos burocráticos deportivos? ¿Creen qué es adecuado aprovechar lo hecho por Ana para hacer que las cosas mejoren? ¿En verdad queremos quitarnos el formato de hace más de 70 años en estos rubros? ¿En verdad si nos interesa hacer una mejor sociedad? O sólo volveremos a ver que somos el país del no pasa nada, de los videoescándalos sin consecuencias, del cambios del PRI al PAN en la misma línea, del robo electoral, de atletas que sólo van a turistear a los Juegos Olímpicos y no a competir. La lista es más larga.

La verdad no sé que revoluciones estén pasando en mi cabeza, sólo creo pertinente hacer valer mi espacio para creer en los cambios, en los momentos indicados y en las personas que como Ana Gabriela Guevara han dejada un poco, para por lo menos intentarlos. Será un pena que sigamos en el camino de siempre, con la gente de siempre rumbo a Chin ¿a?-¿gaderas?

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