Vive en mí

Uno. Una salida fácil y perfecta. Él vive en ti. Vive en la noche, vive en todo lo que ves.   

Uno. Una salida fácil y perfecta. Él vive en ti. Vive en la noche, vive en todo lo que ves.     Dos. Una salida igual de fácil y no es perfecta. Ella vive en el día, ella no vive en mí.

Tres. Una salida a los pronósticos fácil. Ellos viven ahí, ellos juegan ahí.

¡Bienvenidos, bienvenidos! Al mundo que fue hechizado en el ciclo de la vida por una noche donde sentí a la industria del entretenimiento más cerca que nunca, humanos que se creen leones y cantan en el Auditorio Nacional el gran musical The Lion King y que me hicieron entender una vez más por qué me dedico a esto, por qué existen historias a veces fuera de lo normal, pero que al final del día todas las historias viven en mí. Tres ejemplos para iniciar esta semana en las montañas, en la nieve, en la playa, en la computadora con mi second life o en las calles de la ciudad.

Uno. Roger Federer. Inicia su lucha por seguir siendo el atleta invencible, el hombre que ha desafiado a las alturas de la perfección en un deporte. A partir de esta semana busca su primer Grand Slam de este año en Australia. Pinta como el gran favorito y no se ve quien le pueda dar batalla. En el Abierto australiano se ve maduro, se siente listo para hacer gala de su destino. Doce trofeos de esta estirpe lo avalan. Va que vuela para seguir demostrando que es el heredero de Mufasa en el ciclo de la vida, él vive ahí, en todo lo que representa la pureza del tenis y los legados de grandeza. Él vive ahí.

Dos. Marion Jones. Inicia su lucha por sobrevivir en la justicia, en la honestidad y con la vergüenza en su familia. Un día el cielo es de ella, todo lo que ve desde la montaña de las pistas de velocidad le pertenecen. Ella es de ahí, ella vive ahí. Pero la suerte y el destino de todos aquellos que como Scar matan al hermano para apoderarse de todo lo que ve el sol. Pero tarde o temprano pagan las consecuencias. Su historia será trágica cuando el 11 de Marzo de este año pague su sentencia de seis meses en prisión y ya cuando toda la humanidad deportiva vio el destierro de sus glorias en prisión. Con pena de las 5 Medallas olímpicas devueltas al COI en una de las catástrofes éticas más raras de los últimos años. Ella vive ahí, ella vive en mí. 

Tres. Patriotas contra Cargadores; Gigantes contra Empacadores. Inician su lucha para seguir la creencia de los triunfos, de la grandilocuencia narrativa del deporte norteamericano por excelencia. Después de demostrar que los pronósticos no sirven de nada y que las tierras donde el Potro era el rey, se combate por no quedarse como las hienas del cuento. El próximo domingo las grandes finales de Conferencia, sin el Campeón y sin la farándula de la estrella solitaria de los Vaqueros. Ahí las historias podrían ser musicalizadas por Hans Zimmer (creador musical de varias películas de Hollywood) y guiones bien pactados de Woody Allen (excelente Director de cine) en el match point de la sobrevivencia, como en este fin de semana que se fue. Ahí vivirán las historias con todo el firmamento mediático, en todo lo que vemos, leemos y escuchamos. Ellos viven en mí.     

La industria del entretenimiento esta semana me enseñó de nuevo que el deporte es una gran teatralización de lenguajes que se van descubriendo con toda nuestra imaginativa. Ahí viven los héroes, ahí viven esas leyendas con las que soñamos todos los días. El deporte vive en mí.        

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