¿Estará limpio el nuevo rey de la velocidad?

En el cuerpo del estadounidense Tyson Gay funciona una potente y espléndida máquina cardiovascular. Esa complejidad que se mueve con finura en su interior y lo empuja al exterior, lo impulsaron...

En el cuerpo del estadounidense Tyson Gay funciona una potente y espléndida máquina cardiovascular. Esa complejidad que se mueve con finura en su interior y lo empuja al exterior, lo impulsaron para guardar la perfección como el hombre más veloz en el Mundial de Atletismo de Osaka donde logró el título en los 100 y los 200 metros planos.

Apenas el domingo Gay dejó con facilidad al bahameño Derrick Atkins y al jamaicano Asafa Powell, en la prueba más rápida del atletismo. Los 100 metros; hoy en los 200 detuvo el tiempo en 19.76, con un viento favorable de 0.8 m/s, y repitió la dosis a un jamaicano, Usain Bolt, y al estadounidense Wallace Spearmon.

Pero la historia de Gay hasta ahora parece exquisita aunque los expertos digan que no corre bien. No mueve los brazos en sincronía con las piernas.

Aún con su bestialidad para sincronizar su cuerpo, Gay podría ser recordado como a los viejos dioses del olimpo si no repite la trayectoria que siguió su compatriota Justin Gatlin, después de rebasar dos veces de la meta.

Gatlin ganó lo mismo que él en el Mundial de Helsinki 2005, Campeón de los 100 y 200 metros planos, pero perdió todo cuando fue suspendido por dopaje ocho años desde 2006. Recordatorio de que en el deporte se puede vivir la vida de dos maneras. No una ni tres. Se puede ser un ganador o un gran tramposo.

Un símbolo de nuestra época es que algunos deportes han perdido credibilidad, pero más los deportistas que los practican, la pelota, la pista y la bicicleta nunca se manchan, podría comentar al respecto Maradona, los equipos de ciclismo, Gatlin y el canadiense Ben Jhonson.

El desarrollo del negocio deportivo ha provocado que los deportistas entren a los estadios como grandes héroes y tras la ducha, meses de fama y millones en las cuentas bancarias, el periodismo los redescubre como grandes malversadores de fondos por haber utilizado sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento físico.

Algunos especialistas hoy se preguntan sí Gay estará limpio. Si meses después no nos dirán que olvidemos sus marcas y sus Medallas porque después de todo y antes del triunfo, se dopó y alimentándose de un mal social que mueve millones de dólares en el mundo.

Triste pero real, la potente y esplendida máquina cardiovascular de Gay podría decepcionarnos meses después. Tal vez es un mal presagio pero mientras saboreaba el triunfo cuando llegó a la meta pronunció dos nombres, Lance Bruman su entrenador que salió de la cárcel tras pugnar algunas penas por robo y fraude, y Justin Gatlin el tramposo.

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