Lorena y su golf…

Aunque no lo parezca el golf es un deporte de excesos. Un juego vulnerable a los contrastes del estado de ánimo. Quienes piensan que es un deporte para viejos retirados, lo dirán porque sólo es...

Aunque no lo parezca el golf es un deporte de excesos. Un juego vulnerable a los contrastes del estado de ánimo. Quienes piensan que es un deporte para viejos retirados, lo dirán porque sólo es apto para mentes maduras y corazones capaces de detener el tiempo.

Algunos psicólogos deportivos dictan que cada deporte forma el carácter de sus practicantes, como el arte a los artistas, y dicen que el golf se juega al paso y que sólo así se puede tener éxito.

Lorena Ochoa conoce de esto y mucho más de la caja de sorpresas que guarda el golf. A sus 25 años está convertida en la mejor golfista del mundo. Simplemente se ha saltado los pasos de la naturaleza de forma suave y pausada como los que están destinados a subirse al pedestal  de héroes y figuras emblemáticas en cada deporte. 

El golf como dicen los libros es control, siempre control, de uno mismo, del bastón, de la pelota, del campo, de las emociones, del metabolismo. Las golfistas, y los golfistas, como pocos deportistas, para ganar deben estar en condiciones competitivas durante cuatro días eternos. Nunca basta con ser bueno una mañana, ni dos ni tres, hay que ser bueno cuatro días.

El control de Lorena Ochoa por ejemplo en todos los torneos que ha ganado (13 en el tour de la LPGA), se deben a la sencillez de su golf. De nuevo el bastón, una pelota, un hoyo y su mentalidad, "los ecotlones y maratones son mentales"; disfruta del reto de controlar su mente.

Sus entrenamientos siempre se han basado en el plano de la imaginación donde constantemente esboza los que más tarde serán sus triunfos.

Hace siete veranos viajó a Arizona para iniciar sus estudios en la Universidad de esa ciudad. El equipo de golf se reunía tres veces por semana a las 6:30 de la mañana y Lorena, una deportista en la totalidad del concepto, llegaba puntual a la cita con 10 kilómetros recorridos de calentamiento.

Después, todo lo dejaba a su juego mental. Imaginaba que jugaba contra una rival que siempre tenía un golpe por arriba de ella. "Si ella hacía par, yo tenía que hacer birdie, si ella hacía birdie yo tenía que igualar mínimo, porque hacer par era intolerable", confesó en alguna entrevista sobre su rival imaginaria.

En aquella entrevista la primera mujer en ganar el Abierto Británico en St Andrews, el mítico campo donde el golf se inventó hace más de 600 años, también contó que a veces en sus años en Arizona, se sentía tan sola que a veces teniendo sólo 10 dólares tardaba en decidir en que gastarlos ¿Ir al cine o comprar una tarjeta de teléfono para llamar a su familia?

Todos saben que para jugar golf se debe tener una familia con una posición aliviada económicamente, así que ese no era el tema, el punto es que Ochoa en cada triunfo refleja el carácter de aquellos que obtienen sus éxitos por sus propios arranques.

Por eso hablar de títulos está de más, el año pasado se subió al avión que la pasea como la mejor golfista del mundo tras ganar seis títulos en la gira de la LPGA; este año cuando le restan dos meses de Temporada, lleva cinco, uno de ellos un "Major" que tanto se le había negado, además que en la mayoría de sus participaciones se ha ubicado dentro del top ten.

Lorena y su golf está en su etapa madura a una edad muy prematura, a sus 25 años está rompiendo todos los récords, está escribiendo su historia en este deporte apto para mentes maduras y corazones capaces de detener el tiempo; nada mal para una joven que hace siete años su máximo reto era ganarle a una contrincante imaginaria.

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