Dionicio Cerón

Cada que cruzaba la meta volvía a preguntarse: ¿Se sentirá lo mismo ganar otra vez?

Cada que cruzaba la meta volvía a preguntarse: ¿Se sentirá lo mismo ganar otra vez?

Dionicio Cerón así se cuestionó tres veces cada que el Big Ben detenía el tiempo en la meta del maratón de Londres, una de las tres carreras más prestigiosas del mundo y que sólo él, ganó tres veces de manera consecutiva.

Dionicio es el mejor corredor de fondo que ha tenido México, así lo dijo hace 14 años la prestigiosa revista de atletismo Track & Field News que lo retrató en su portada dos años seguidos como el mejor maratonista del mundo.

Su historia es fantástica, como la de todos los campeones en el deporte. Aún conserva la forma, y su cuerpo es testigo de lo bien que hace el atletismo; pareciera que es un joven de 30 años, aunque realmente esta por cumplir los 42. 

Hace 12 años los espectaculares publicitarios tapizaban la imagen de Dionicio por toda la ciudad, era la imagen atlética de Nike, antes de que existiera Ana Guevara. Y también en 1995 a decir de él mismo, perdió la medalla de oro en el Campeonato Mundial de Suecia, llegó por detrás del español Martín Fiz.

"Esa fue la derrota más difícil, no la más dura, esta se me queda clavada por que fue donde yo se que me equivoqué en la estrategia. La única medalla que tiene México en un campeonato mundial, en maratón, es mía (plata) cuando pudo haber sido de oro".

Su estrategia siempre la tomó al instante, su táctica la desarrollaba corriendo, aceleraba de acuerdo a lo que percibía que los otros corredores sentían. “A mí no me gustaba hablar de correr, la decisión la tomaba en el momento”.

Como en la película del inglés Tony Richardson "La soledad del corredor de fondo", los atletas de larga distancia tienen que lidiar con el aislamiento mental; controlarlo puede ser determinante para ganar o perder una carrera.

Cerón confiesa que mientras iba en la punta de una carrera primero pensaba en ganar y después echaba la imaginación a volar gracias al estadounidense Isaac Asimov, Ángeles Mastretta  y Gabriel  García Márquez, sus autores favoritos y compañeros de trote que nunca lo dejaron solo.

Siempre entrenó bajo su propia metodología y el secreto fue aprender a conocer su cuerpo: "escuchando a mi organismo fue como fui teniendo mayor capacidad".

De orígenes humildes, Santa María Rayón, en el Estado de México, con mentalidad de primer mundo, Cerón se convirtió en el mejor maratonista que ha tenido este país en la historia a pesar de iniciarse en el alto rendimiento a los 25 años.

"Nunca me creí que era bueno, a lo mejor por eso duré tanto en ese lugar por que nunca me lo creí… siempre estuve dividido en dos: la persona que corría y ganaba y la persona común con su familia".

Hoy desde una posición alejada de la "política sucia" como le llama a la situación actual del atletismo en México, asegura que los atletas "no tienen ni idea de las estupideces que andan haciendo los que dirigen" a este deporte.

"Todos dicen que adoran al atletismo y al deporte porque de ahí viven, por eso no quieren dejar sus cargos ni permiten que otras personas se involucren en ellos, de los dos lados hay intereses que los mueven, muchos intereses pero en ninguno está el atleta", opina.

Sin duda que Cerón sabe lo que es triunfar sin el apoyo de las Federaciones o Institutos del deporte estatales, él, como Ana Guevara, Germán Silva, son producto de su propio esfuerzo, de nadie más.

Y como lo dice Cerón ¿Hasta cuándo estará el atleta en los intereses de la Federación?

Mientras tanto el cronómetros sigue corriendo y nosotros esperamos al próximo Cerón, Silva y Ana Guevara, atletas producto de su propio esfuerzo, el de nadie más.

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