Floyd Landis: El de los 13 capuchinos

Cansado de ponerse el overol negro, de escuchar la vida sin electricidad; fastidiado del ultrarreligionismo y puritanismo de los amish (una especie de menonitas), Floyd Landis se montó en su...

Cansado de ponerse el overol negro, de escuchar la vida sin electricidad; fastidiado del ultrarreligionismo y puritanismo de los amish (una especie de menonitas), Floyd Landis se montó en su bicicleta, el único aparato mecánico que podía utulizar para escapar de Lancaster, Pensilvania.

A sus 17 años pedaleó tan fuerte que llegó a la frontera con Tijuana. En San Diego cambió aquel escenario de la edad media por uno más cálido: Las carreras de mountain bike, el rock de California, el ambiente surf de La Jolla.

Hizo carrera con las bicicletas de montaña, llegó al profesionalismo con el desaparecido equipo Mercury que cayó en quiebra, dejándolo a él en las mismas condiciones. Los accidentes y las caídas lo llevaron a cambiar nuevamente de escenario. Landis viajó a Girona, Cataluña el centro de operaciones de Lance Armstrong con el US Postal.

Lance, el único en ganar siete Tours de Francia, recuerda en su libro Vivir cada segundo que le confiesa  a la Periodista Sally Jenkins, que Landis era un "holgazán irrespetuoso" antes de que lo conociera.

En ese compilado de lecciones de cómo vencer el cáncer y regresar para triunfar, Armstrong describe una relación casi paternal con Landis.

Una mañana lluviosa en Girona, aburrido y sin ganas de entrenar, Floyd se sentó en la terraza de un café con un compañero y en tres horas se bebió 13 capuchinos. Cuando se enteró, el Boss, lo llamó para decirle: "no puedes actuar así, no puedes tratar así a tu cuerpo".

Lance veía en Landis a él mismo antes del cáncer, "un juerguista con talento que no sabía lo bueno que podía llegar a ser". Empezó a saber lo que era tras ganar en el 2004 la Vuelta al Algarve en Portugal y estar al lado de Armstrong en la penúltima victoria de éste en el Tour más inhumano.

"Cuando no está Lance, Floyd es nuestro líder", dijo alguna vez el Director del US Postal, Johan Bruyneel. "Y aún le queda mucho margen de progresión".

Nadie se equivocó, ni Lance ni Bruyneel, Floyd en el 2005 quedó en noveno del Tour francés, y al año siguiente lo ganó y perdió en cuestión de horas, cuando dio positivo de testosterona.

Landis encabeza la lista de los malditos por dopaje en el ciclismo, es el primero que gana y pierde un Tour por inyectarse hasta el agua.

Desde aquel Agosto del 2006 cuando se confirmó su dopaje, Landis ha luchado por limpiar su nombre. Cualquier otro deportista se hubiera rendido a la evidencia y habría amortiguado con una sanción de dos años, pero él sigue considerándose el verdadero ganador del Tour 2006.

Esta semana acudió hasta la última instancia, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) en Lausana, y ha presentado un recurso de nueve páginas que intenta demostrar que en su caso se han cometido numerosas irregularidades.

Ha invertido todo su dinero y el de su familia en su defensa después de que un Tribunal independiente en Estados Unidos dictaminara en su contra en Septiembre pasado.

"Somos optimistas. Probaremos una vez más que el trabajo del laboratorio francés de Chatenay Malabry violó numerosas reglas y procedimientos llegando a conclusiones incorrectas", dijo el Abogado de Landis, Maurice Suh.

No hay duda que el contraataque de Landis revive una vieja discusión en el ciclismo ¿Se puede o no ganar una Tour sin sustancias prohibidas? ¿Se puede montar tantos días en bicicleta sin la necesidad de esa otra tecnología química que es el dopaje? o ¿Floyd Landis es la primera víctima de un deporte que desde hace años intenta limpiar su reputación?

Ustedes qué creen ¿El chico de los 13 capuchinos es o no inocente?

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