La figura musical de Federer

"Seeing Federer at his best is like listening to a master pianist playing a Mozart concerto". Martina Navratilova

"Seeing Federer at his best is like listening to a master pianist playing a Mozart concerto". Martina Navratilova Julio 4, 2005, The Guardian

Es un genio del tenis con la gracia de Mozart. Roger Federer es el número uno en el ranking de la ATP y su aparición en el primer Gran Slam del año, podría definir el reinado de un Clásico en el 2008.

La relación de la música y el deporte ha sido alimentada periódicamente. Menotti decía que la pausa en el futbol es tan necesaria como el silencio en la música, que en ese equilibrio entre el ruido y los silencios, se encuentra la armonía.

Martina Navratilova fue más concreta con el tenis cuando declaró a The Guardian, previo al Wimbledon 2005, que "ver jugar a Federer en su mejor forma es como escuchar a un gran pianista tocar un concierto de Mozart". Desde entonces las comparaciones y similitudes. La gracia de Mozart encarnada en el juego de Federer será por aquello de que el suizo es el único tenista capaz de tener una inspiración sublime que se apega a las leyes de la fortaleza y simpleza del juego.

Ver a Federer en su mejor forma, a la que se refiere Navratilova, es el juego sencillo, con la naturaleza de su cuerpo en cada movimiento del brazo y la frescura en cada esfuerzo. Es tan vertical en sus golpes que tiene esa otra forma de poder en el tenis que es la precisión. Federer intuye, se adelanta y sabe perfecto como responder a cada embate y como Mozart, "sólo las notas que son necesarias" para vencer a una generación más apegada a la potencia.

Si bien Federer llegará a Australia con una disminución física debido a su baja en Kooyong por un virus estomacal, no será algo de que preocuparse porque como recuerda el australiano Lleyton Hewitt, "entre Roland Garros y Wimbledon Federer tampoco jugó partidos y no le preocupó demasiado", los grandes sólo necesitan momentos de inspiración y las primeras rondas le bastarán para retomar la forma.

El Mozart del tenis llega al Abierto Australiano que arrancará la próxima semana, por el pentacampeonato, a demostrar que en el 2008 quiere los cuatro Grand Slams, para hacer que en este año ya nadie dude que es un Clásico del Tenis, y como Mozart en la música, nadie lo olvidará.

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