Yo no me dopé, el sexo en el deporte

Mitchell hizo cuatro veces el amor una noche antes de una prueba antidoping sorpresa. El resultado del estadounidense, uno de los mejores corredores de 100 metros en los años noventa, fue única:...

Mitchell hizo cuatro veces el amor una noche antes de una prueba antidoping sorpresa. El resultado del estadounidense, uno de los mejores corredores de 100 metros en los años noventa, fue única: positivo por testosterona.

El medallista de Bronce en Barcelona 1992 y quien seis años después vivía su mejor momento, aseguró que su índice de testosterona-epitestosterona era excesivo debido a la noche erótico-alcohólica que pasó un día antes del 1 de abril de 1998.

"Había hecho cuatro veces el amor y, además, me había tomado unas cervezas", dijo Dennis Mitchell en una comparecencia que provocó las risas, pero sobre todo, dejó un tema para la discusión.

El más caluroso por ahora: ¿el acto sexual perjudica o no, a los atletas de alto rendimiento?

Si hablamos de atletas hombres, la respuesta de dos entrenadores de futbol, Menotti y Valdano sería "sí, con moderación", pero si hablamos de mujeres, la respuesta de Menotti y Valdano y muchos otros científicos sería "sí, especialmente sin moderación".

La moderación es algo tan relativo, como que la rata es comestible en China, cuestión de gusto o de hambre. Sin embargo la ciencia es ciencia y desconoce preferencias, destierra de su lenguaje la relatividad y desaparece la "moderación".

En cambio remarca las diferencias entre hombres y mujeres. Según las investigaciones  de un equipo científico israelí dirigido por Alexander Olshanietzky, antes de los Juegos Olímpicos de Atlanta, en 1996, en el caso de "las" atletas mientras más orgasmos alcancen más energía competitiva acumularán. Olshanietzky advertía en aquel entonces que el estímulo sexual se neutraliza en caso de que la actividad amorosa sea muy intensa, prolongada, extrema y extensa, pero insiste que el rendimiento deportivo de las mujeres esta asociado al número de orgasmos.  

"Mientras más orgasmos mayor rendimiento deportivo, especialmente las velocistas y las saltadoras". En el polo opuesto colocó a los hombres que a mayor orgasmo, menor rendimiento deportivo pues estar dentro de la pista, cancha o ring, es la suma de varios atributos físicos y psíquicos.

El sexo más allá de dar un brillo especial a quien lo practica, decía, es desgastante en los niveles de fuerza, resistencia y agresividad, esta última primordial en el hombre para su rendimiento dada su relación con la generación de testosterona en el cuerpo. 

Pero hay quienes sostienen, como el Doctor Johan Gibson, en su libro "Sport and sex" que un deportista puede rendir el 100 por ciento de su capacidad si después del coito se le da un período de recuperación de ¡cinco minutos! Otros dicen que 15.

Y otros como el equipo de la universidad italiana de L';Aquila, dirigido por Emmanuele Jannini, ayudó a comprobar la tesis de Mitchell pues tras meses de pruebas, encontró que en realidad el nivel de testosterona aumentaba con la actividad sexual, en vez de disminuir.

"Si un hombre tiene un orgasmo, la testosterona le pide tener otro, de modo que si un deportista necesita más agresividad, le conviene tener sexo", dijo Jannini quien advertía en  su publicación "no le vaya pasar lo que a Mitchell".

Más allá de lo que pueda afectar tener relaciones sexuales la noche anterior al evento deportivo, Jorge Valdano detalló que lo que más le preocupaba a Bilardo para prohibirles tener relaciones cuando ganaron el Mundial de México 1986, eran los efectos psicológicos y la desvelada por el romanceó sexual.

Por eso apela a un discurso lírico donde la moderación en el sexo antes de la competición sería particularmente indicado para los atletas demasiado agresivos, de esos que siempre corren el riesgo de ser expulsados, pues un orgasmo anterior no le haría daño a jugadores como Rubens Sambueza, Genaro Gattusso.

Así es que dejemos esta discusión como algo anecdótico, en primera porque el caso de Mitchell es contradictorio, la Federación de Estados Unidos, entonces no tan implicada en su lucha contra el dopaje como ahora, aceptó la tesis de los cuatro orgasmos y las cervezas para exculparlo, pero la IAAF meses más tarde no se creyó la noche de fiesta y lo suspendió por dos años.

Y en segunda porque cada deporte es un mundo, cada cuerpo reacciona diferente y la discusión del sexo en el deporte es un espiral infinito o ¿Ustedes que creen?

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