El medallero será para China…

La voracidad del tiempo ha seguido desplazándose de occidente cerrando el círculo en oriente: el futuro de hoy ruge en Shanghai, Beijing, Qingdao y Hong Kong. China también es el presente.

La voracidad del tiempo ha seguido desplazándose de occidente cerrando el círculo en oriente: el futuro de hoy ruge en Shanghai, Beijing, Qingdao y Hong Kong. China también es el presente.

Aunque la concepción de las horas, los días, los meses y los años en China no era la misma que en occidente, uno de los puntos de la apertura había sido igualar la intensidad de los relojes. Se sobrepasaron. Revolucionaron el tiempo y lo confirmarán con el primer lugar del medallero los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.

Aunque los chinos siguen luchando con sus demonios, su historia ente ellos. Han aprendido de todos aquellos países que en el siglo XIX los humillaron. Japón, Inglaterra, Francia y Alemania, son entre otros el modelo base para que China haya dejado atrás su pasado de país incapaz de defenderse e indiferente a la guerra, la política y economía mundial.  

La emperatriz Tzu Hsi, viuda del emperador Chiang-Feng, gobernó de 1875 a 1908. Según algunos sinólogos a ella se le atribuye el comienzo del trabajo de relaciones exteriores que hasta hoy se mantiene vigente en el estado chino; enviar emisarios con la misión de informar sobre las razones de la superioridad militar y capacidad de organización de todos los países, sigue siendo el ejercicio de la familia diplomática china. 

En uno de los primeros despachos que recibió Tzu Hsi, descrita cómo una conservadora e intransigente, fue aconsejada por el Embajador chino en Londres a estimular más la práctica del futbol, un deporte peculiar, que tenía connotaciones para consolidar el espíritu colectivo y que ya había llegado en barco a los puertos de Hong Kong, Shangai y Qingdao. 

Los consejos del servicio diplomático poco a poco fueron abarcando todos los deportes occidentales (menos el boxeo que profesionalmente está prohibido por su relación sentimental con las apuestas), hasta tener el propósito de conseguir en 2001 la sede de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. 

Los chinos de antes son iguales a los chinos de hoy. Modernamente. Desde Tzu Hsi quien adoptó e incorporó las tácticas de sus enemigos, Mao Tse Tung con la revolución, Deng Xiaoping con la reforma económica, todos los dirigentes o emperadores chinos quieren dejar marcada su dinastía.

Jiang Zemin y Hu Jintao quieren, entre otras cosas, ser recordados por la superioridad deportiva, que no es una locura pensar que será confirmada el próximo verano. China fue cuarta del medallero en Barcelona 1992 y Atlanta 1996, tercera en Sydney 2000 y segunda en Atenas 2004 y primera en Beijing 2008.

El decibel más alto fue en Sydney 2000, China se ubicó en tercer lugar con 28 preseas doradas, no muchas menos que Estados Unidos que fue el primero con 39 y Rusia con 32, aún cuando la Delegación China renunció a las pruebas de atletismo y natación por la sospecha de dopaje en sus competidores unos años antes en los campeonatos mundiales.

En Atenas 2004 el crecimiento ascendente se confirmó con el segundo lugar: 32 medallas de Oro, sólo tres menos que Estados Unidos que ahora, cuatro años después, en la competencia directa con China lo hará en un escenario no neutral. Según un estudio de la  Sheffield Hallam University los locales conseguirían 39 medallas de Oro, pero el efecto del apoyo del público que incrementa las probabilidades y la previsión es de 46. Campeones seguros en el bádminton, ciclismo, los clavados, esgrima, gimnasia, judo, tiro con arco, tenis de mesa, lucha y pesas.

Por historia, por crecimiento económico y por otros tantos factores sociológicos, que repercuten en el deporte, China ganará el medallero olímpico por primera vez en su historia. ¿Qué pasará después? Nadie lo sabe, lo único que ahora conocemos es que esta transición de la superioridad deportiva, es parte de la presión incontenible de un cambio político que adoptó China el día que comenzó a promover la fama y el interés individual. Prácticas capitalistas que occidente se llevó a oriente con la voracidad del tiempo.

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