Podría repetir medallista olímpico de México desde Joaquín Capilla

En nuestra colaboración pasada comentamos que la taekwondoín María del Rosario Espinoza podría convertirse en la segunda medallista mexicana en repetir presea olímpica desde que Joaquín Capilla...

En nuestra colaboración pasada comentamos que la taekwondoín María del Rosario Espinoza podría convertirse en la segunda medallista mexicana en repetir presea olímpica desde que Joaquín Capilla lo consiguiera en los Juegos de Londres 1948, Helsinki 1952 y Melbourne 1954.

La realidad  es que nuestro país nunca había estado tan cerca como en Londres 2012 de consumar nuevamente la hazaña de repetir a un mismo medallista en diferentes Juegos, pues, además de María, también está la clavadista Paola Espinosa, quien es una posibilidad fehaciente para subirse al podio Olímpico

Y es que a través de los años la expectativa del público mexicano, influenciado mucho por el despliegue de los medios de comunicación alrededor de los medallistas olímpicos, es muy alta, y los resultados, con la excepción ya citada de Joaquín Capilla, han resultado desilusionante.

Quizá no exista un mayor y mejor ejemplo de expectativa en cuanto a repetir presea que la del  marchista Daniel Bautista en los Juegos de Moscú 1980. México se paralizó totalmente cuando el regiomontano inició la competencia, pues todavía estaba vigente el recuerdo de aquella medalla de oro que el andarín había ganado de manera brillante en los en los 20 kilómetros de los Olímpicos de Montreal 1976.

Sin embargo, la “misteriosa” descalificación que Daniel sufrió al perderse de la visión de las cámaras de televisión en un túnel de Moscú fue un verdadero cubetazo de agua fría para todos, pues la ilusión de verlo ganar la presea dorada por segundos Juegos consecutivos, simplemente se había esfumado. En ese momento nació la “leyenda” de que a los marchistas mexicanos no los querían los jueces de la caminata internacional o citando al clásico “había un complot”. Todo era falso, en realidad descalificaban a todos por igual.

Se pudiera pensar que para Munich 1972 existiría una mayor expectativa, luego de las nueve preseas nacionales en los Olímpicos de México 1968, pero de todos ellos,  sólo el ganador del oro de los 200 metros pecho, Felipe Muñoz, repitió en los Juegos de Alemania, donde obtuvo el quinto sitio

A algunos medallistas mexicanos les costó mucho trabajo manejar la fama y los reflectores que, inevitablemente, llegan cuando se gana una presea olímpica, sobre todo, cuando son ganadores solitarios, o de alguna forma su metal resulta especial, como sucedió en los casos del andarín Carlos Mercenario, plata, en Barcelona 1992 o la levantadora de pesas Soraya Jiménez, oro, en Sydney 2000.

Mercenario fue la figura del deporte mexicano a principios de la década de los noventa. Fue el salvador del rotundo fracaso de la incursión de la Delegación Mexicana en los Juegos de Barcelona. En aquel entonces, el deporte nacional contó con la inversión económica más generosa de la historia, era la época del sexenio del Presidente Carlos Salinas y Raúl González estaba al frente de la CONADE. Sin embargo, Mercenario no pudo, o no supo, conservarse como un atleta de alto rendimiento y seguir en ese grado de exigencia competitiva y en los albores de los Juegos de Atlanta 1996, en el proceso de selección, quedó fuera del equipo nacional.

Esa es una de las grandes diferencias que tiene el deporte en relación con otras actividades de la vida, ser el mejor se debe  demostrar en la cancha o en la pista. No se puede ganar con el puro nombre.

Pero nadie como Soraya Jiménez logró los reflectores de la prensa y público nacional, ya que fue la primera mujer mexicana que ganaba una medalla de oro; sin embargo, la levantadora de pesas tuvo, en ese lapso de Sydney 2000 a Atenas 2004, una serie de sucesos importantes que fueron desde un dopaje  positivo hasta falsificación de documentos universitarios, y otros conflictos que al final de cuentas fueron los que la descartaron para los Juegos Olímpicos.

Como se observa en este panorama, es complicado que un medallista  de Juegos mantenga su nivel de un ciclo Olímpico a otro, y más aún, que llegue en gran nivel a su otra cita con el Olimpo. Para Beijing 2008, los medallistas de Atenas 2004 eran la velocista Ana Gabriela Guevara, la ciclista Belem Guerrero y los hermanos taekwondoínes  Iridia y Óscar Salazar y ninguno de ellos participó en China. Mientras que los medallistas de Sydney 2000 que asistieron a Grecia, el clavadista Fernando Platas, el taekwondoín Víctor Estrada y el marchista Bernardo Segura estuvieron ya muy disminuidos en su calidad competitiva…estaban listos, pero para el retiro.

De esta forma, Paola Espinosa y María del Rosario Espinoza, tienen ante sí la gran oportunidad de subirse por segunda ocasión consecutiva a un podio olímpico…Que así sea.

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