Las mascotas en Juegos Olímpicos, una tradición que crece

Uno de los mayores símbolos en los Juegos Olímpicos son las mascotas conmemorativas, que edición tras edición se han vuelto un nexo entre la afición y la máxima justa deportiva.
Uno de los mayores símbolos en los Juegos Olímpicos son las mascotas conmemorativas, que edición tras edición se han vuelto un nexo entre la afición y la máxima justa deportiva.
 Uno de los mayores símbolos en los Juegos Olímpicos son las mascotas conmemorativas, que edición tras edición se han vuelto un nexo entre la afición y la máxima justa deportiva.
Ciudad de México -
  • La primer mascota apareció en los Juegos OlÍmpicos de Invierno de Grenoble 1968
  • En Londres 2012 tendremos a Wenlock y Mandeville

Uno de los mayores símbolos en los Juegos Olímpicos son las mascotas conmemorativas, que edición tras edición se han vuelto un nexo entre la afición y la máxima justa deportiva. Ya sean animales, figuras humanas o algún símbolo característico del país donde se están celebrando los Juegos, las mascotas han ido evolucionando desde su primer aparición en los Juegos Olímpicos de Invierno de Grenoble 1968, con Schuss, un esquiador estilizado. Londres 2012 no será la excepción, ya que contará con Wenlock y Mandeville, quienes según su creador Michael Morpurgo, "nacieron a partir de las últimas gotas de acero sobrante de la construcción de la última viga de apoyo del Estadio Olímpico". La primer mascota oficial en unos Juegos Olímpicos de Verano fue en México 1968, cuando el Jaguar Rojo de Chichen-Itza y Dove, la Paloma de la Paz simbolizaron los únicos Juegos celebrados en nuestro país. Con el tiempo, las mascotas han ido evolucionando y tomado mayor importancia dentro de la justa deportiva. En Munich 1972 fue Waldi, un perro salchicha típico de Alemania. Cuatro años después, para Montreal 1976 apareció el castor Amik. Una de las mascotas que más se recuerdan es el oso Misha de Moscú 1980. Fue la primera en tener un éxito comercial a gran escala e incluso tuvo una extensiva participación en las ceremonias de Apertura y Clausura, donde se le vio llorando tras la finalización de los Juegos. Las mascotas continuaron en Los Ángeles 1984 con el águila Sam, creada por Robert Moore de Walt Disney Company. Tanto Misha como Sam, representaban a los animales característicos de la URSS y los Estados Unidos, respectivamente, lo que marcó un simbolismo especial por la tensión política que vivían estos países. En Seúl 1988 las mascotas fueron los tigres Hodori y Hosuni. Para Barcelona 1992 apareció el pastor catalán Cobi, otra de las mascotas más recordadas para los aficionados. La primer  figura abstracta que fungió como mascota fue Izzy en Atlanta 1996, que también es una de las que más críticas y menor aceptación ha recibido. Sydney  2000 tuvo por primera ocasión a tres animales como mascota, Olly, un dacelo, Syd, un ornitorrinco y Millie, una equidna. Estos tres personajes basados en animales tradicionalmente australianos lograron conquistar al mundo. Para los segundos juegos celebrados en Grecia aparecieron Athenea y Phevos, figuras humanas de unos hermanos que representaban a las antiguas muñecas griegas. De las mascotas más polémicas que han habido podemos mencionar a las cinco figuras de Beijing 2008: Beibei, Jingjing, Huanhuan, Yingying y Nini, quienes a pesar de la controversia, tenían un gran significado, al simbolizar a los cinco continentes del orbe, y además tenían un significado especial para la cultura china. A partir de los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver 2010, las mascotas también han servido para simbolizar a los Juegos Paralímpicos. Con el tiempo han evolucionado y su valor mercadológico ha ido en sustancial crecimiento. En Londres 2012 con Wenlock y Mandeville, tendremos una nueva historia de estos personajes que desde ya han tomado una gran relevancia.

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