Yo estuve ahí: Raúl González

El sudor que escurría de su rostro se mezclaba con las lágrimas de un llanto de alegría. Raúl González conseguía la medalla de oro de la marcha de 50 kilómetros de los XXIII Juegos Olímpicos de...
El sudor que escurría de su rostro se mezclaba con las lágrimas de un llanto de alegría. Raúl González conseguía la medalla de oro de la marcha de 50 kilómetros de los XXIII Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984.
 El sudor que escurría de su rostro se mezclaba con las lágrimas de un llanto de alegría. Raúl González conseguía la medalla de oro de la marcha de 50 kilómetros de los XXIII Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984.
Ciudad de México -

Los medallistas olímpicos mexicanos son una clase privilegiada del deporte nacional. A lo largo de 116 años de historia sólo 76 han logrado colgarse una presea en unos Juegos Olímpicos.

A través de 'Yo estuve ahí' revivimos las experiencias de estos atletas excepcionales y rendimos tributo a los hombres y mujeres que han llevado el nombre de México al punto más alto del Olimpo.

Los Ángeles, California, 11 de Agosto de 1984 
 
¡La marcha mexicana se viste de gloria! 
 
El sudor que escurría de su rostro se mezclaba con las lágrimas de un llanto de alegría. Raúl González conseguía la medalla de oro de la marcha de 50 kilómetros de los XXIII Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984. Su segundo metal de la Olimpiada, el regiomontano se llevaba las manos al rostro...No podía creerlo.
 

 Son sus cuartos Juegos Olímpicos, el marchista quien fuera acusado de no tener espíritu de ganador en los Juegos de Moscú 1980 y expulsado de la selección mexicana, regresaba a la escena para convertirse en el gran hombre de México en Los Ángeles 1984.

Raúl estremecía a todos. No sólo era su segundo metal, también lograba nueva marca olímpica en la distancia de 50 kilómetros con 3 horas, 47 minutos, 26 segundos.

 Muy lejos quedaron sus más cercanos perseguidores, el sueco Bo Gustaffson 3.53.19 y el italinoa Alessandro Belluci 3.53.45.

El mexicano fue dueño y señor del circuito. Algunos pensaban que le pesaría la competencia de 20 kilómetros una semana antes, en la que obtuvo presea de plata. Nada de eso, Raúl se mostraba más fuerte que nunca, y lejos, muy lejos quedaba el negro recuerdo de Moscú 1980, dónde era marcado favorito y abandonaba la misión.

El Coliseo Olímpico era la locura. Miles de mexicanos se dieron cita para apoyar al marchista paisano que al terminar otra vez lució el sombrero charro y ese bigote desproporcionado.  Quién podía dudar que el ganador era un andarín azteca.

El himno nacional mexicano volvía a escucharse en el Coliseo de Los Ángeles. México tiene su segunda medalla de oro. Domina la caminata de manera clara y contundente.  Que grandes momentos está viviendo el deporte nacional.

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