Óscar Soto... Hecho en México

Cuando las puertas de la natación se cerraron para Óscar Soto, el Pentatlón Moderno le dio una nueva oportunidad para trascender en el deporte. Desde entonces, el mexiquense ha trabajado...
Cuando las puertas de la natación se cerraron para Óscar Soto, el Pentatlón Moderno le dio una nueva oportunidad para trascender en el deporte.  Desde entonces, el mexiquense ha trabajado arduamente hasta convertirse en el máximo exponente.
 Cuando las puertas de la natación se cerraron para Óscar Soto, el Pentatlón Moderno le dio una nueva oportunidad para trascender en el deporte. Desde entonces, el mexiquense ha trabajado arduamente hasta convertirse en el máximo exponente.  (Foto: Notimex)
Ciudad de México -
  • Con el 8vo sitio en Beijing 2008, Soto se convirtió en el segundo mejor pentatleta mexicano 

Cuando las puertas de la natación se cerraron para Óscar Soto, el Pentatlón Moderno le dio una nueva oportunidad para trascender en el deporte.  Desde entonces, el mexiquense ha trabajado arduamente hasta convertirse en el máximo exponente nacional en esta disciplina.   A los 17 años y después de casi 15 de trayectoria en las albercas, los resultados no eran muy favorables para Óscar. Después de meditar y decidir que no estaba listo para dejar el deporte de alto rendimiento, encontró en el Pentatlón un nuevo camino para perseguir sus sueños. En menos de un año de su "conversión" Soto ya era seleccionado nacional, y en 2001 finalizó en séptimo lugar en el Campeonato Mundial Juvenil de la especialidad. Este resultado le demostró que había tomado la decisión correcta, pero el camino que tenía por delante no sería sencillo. Previo a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, el pentatleta decidió dejar temporalmente al deporte y concentrarse en sus estudios profesionales en Administración Financiera.   Después de graduarse y gracias a su dedicación y talento profesional, Óscar recibió una oferta de trabajo en la Bolsa de Valores de Nueva York. Sin embargo, la ambición deportiva superó la laboral y rechazó la oportunidad. Una vez obtenido el título universitario, él sabía que era momento de retomar los entrenamientos. Para los Juegos Centroamericanos y del Caribe Cartagena de Indias 2006 inició el que sería su primer ciclo olímpico completo. Óscar se colgó la medalla de Oro y llegó a los Panamericanos de Río de Janeiro 2007 entre los mejores del continente. En Brasil se quedó fuera del podio al finalizar en la séptima posición, pero esta experiencia le sirvió para comprender a plenitud sus fortalezas y debilidades como pentatleta. Mientras que sus habilidades como corredor y tirador iban en aumento, debía de redoblar esfuerzos en la equitación y esgrima. Evidentemente la natación se mantenía como su prueba favorita. De esta forma obtuvo su boleto a los Olímpicos de Beijing 2008, donde finalizó en un decoroso octavo sitio. Su actuación fue la segunda mejor de un mexicano en la historia de los Juegos, tan sólo por detrás de Ivar Sisniega, quien finalizó en la séptima posición en Los Angeles 1984. Después de Beijing 2008, la Unión Internacional de Pentatlón Moderno anunció un nuevo formato de competencia. A partir de ese momento la carrera y el tiro se realizarían como un evento combinado. Aunque algunos países y competidores condenaron el cambio, Óscar, un experto en la adaptación, supo aprovecharlo al máximo. Durante este ciclo olímpico, el primero con el nuevo reglamento, Óscar defendió su cetro regional en los Centroamericanos de Mayagüez 2010 y al año siguiente obtuvo otro gran resultado, el Oro en los Panamericanos de Guadalajara 2011. Cuatro años después de su primera experiencia olímpica y viviendo el mejor momento de su carrera deportiva, Óscar Soto está listo para escribir su nombre en Londres 2012. Con la oportunidad de convertirse en el mejor pentatleta, en la historia de México, la gloria espera por él.

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