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Inauguraciones olímpicas que robaron cámara

Atenas 2004 recibió uno de los eventos más costosos en la historia (Foto: Getty Images)
Atenas 2004 recibió uno de los eventos más costosos en la historia (Foto: Getty Images)

Juan Pablo Ganem | MEDIOTIEMPO
Ciudad de México, miércoles 25 de Julio del 2012

  • Los Juegos Olímpicos de Londres 1908 dieron inicio a la tradición 
  • Enriqueta Basilio fue la primera mujer que prendió el pebetero en México 68
  • La apertura de Beijing 2008 es la más costosa hasta el momento
Los siete años de preparación para unos Juegos Olímpicos se reducen a un solo día. El éxito global del certamen depende en gran parte de la imagen dejada por la ciudad sede durante las cuatro o cinco horas del ritual de apertura.

Con el avance del tiempo y la tecnología, las inauguraciones cobraron mayor envergadura. Londres inició el camino en 1908 y hoy le toca tomar la estafeta de nuevo, aunque tras lo visto en Beijing o Atenas en las ediciones más recientes, el reto es mayor.

Londres 1908: Comienzo con el pie izquierdo

La capital británica albergó la primera inauguración de la historia olímpica en medio de roces políticos entre algunos países. La controversia  y la inconformidad de los visitantes por el clima lluvioso de la ciudad opacaron al resto de la celebración, cuya principal característica fue el desfile de cada una de las delegaciones precedidas por su bandera nacional.

Mientras los irlandeses decidieron no asistir a la justa debido al rechazo del gobierno británico a su solicitud de independencia, los finlandeses  -en ese entonces bajo el yugo de Rusia- optaron por desfilar sin estandarte en protesta al régimen zarista.

Por otro lado, el comité organizador olvidó colocar las banderas de Estados Unidos y Suecia junto a las del resto de los participantes en el estadio. Como respuesta, el abanderado estadounidense, Martin Sheridan, no inclinó la enseña al pasar frente al Rey Eduardo VII.
 
Berlín 1936: El régimen nazi abre sus puertas al mundo

Adolfo Hitler aprovechó los Juegos Olímpicos para demostrar el poder de la Alemania nazi al resto del planeta. Durante la apertura, el líder germano realizó una entrada triunfal, mientras el dirigible Hindenburg volaba en el cielo y el himno alemán sonaba en el estadio de Berlín.

En cuanto Hitler ingresó al inmueble, los miles de alemanes presentes lo saludaron con el brazo extendido al frente. Acto seguido, la antorcha llegó al estadio en las manos del atleta Fritz Schilgen, quien prendió el pebetero con el fuego encendido por primera vez en Olimpia, Grecia.

Minutos más tarde, el público recibió a las diferentes delegaciones, lideradas por una  marcha de las juventudes hitlerianas. La ceremonia concluyó con el Aleluya de Georg Friedrich Handel cantado por un coro de 10 mil personas.

México 1968: La mujer alza la mano

La inauguración de los Juegos Olímpicos de la Ciudad de México estuvo marcada por dos momentos: el encendido del pebetero  y los abucheos de un sector del público al presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Al ritmo de la música producida por un caracol, la vallista mexicana Enriqueta Basilio ingresó al estadio Olímpico de Ciudad Universitaria y subió por las gradas hasta alcanzar el destino final de la llama y convertirse en la primera mujer que prendió el pebetero en la historia de los Juegos.

Si Basilio fue la heroína, Ordaz quedó como el villano cuando los espectadores mexicanos le recriminaron la matanza de estudiantes sucedida días antes en la Plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco.

Los Ángeles 1984: Potencia sólo hay una

La Unión Soviética decidió boicotear los Juegos Olímpicos en 1984 para cobrar cuentas pendientes con su rival. Sin embargo, Estados Unidos no perdió el tiempo  y mandó un mensaje claro hacia el hemisferio oriental.

El Comité Organizador de Los Ángeles preparó una sorpresa sacada de las películas de ciencia ficción para el día inaugural. Bill Suitor y su vuelo en “jet pack” imprimieron una imagen de liderazgo tecnológico en la mente de las 100 mil personas presentes en el coliseo de la capital californiana y de los televidentes alrededor del mundo.

Barcelona 1992: La flecha señala el camino

Barcelona recibió al mundo con un “Hola” formado por bailarines sobre el pasto del Olímpico de Montjuic en una ceremonia, cuyo punto más álgido fue el encendido del pebetero. El atleta paralímpico Antonio Rebollo recibió la antorcha de manos del último relevista, tomó su arco y con un disparo certero dio vida a los XXV Juegos Olímpicos de la era moderna.

Además, la voz de Plácido Domingo y la danza de Cristina Hoyos amenizaron la velada, presenciada por 3500 millones de espectadores, quienes pudieron conocer el colorido español a través de los bailes y canciones tradicionales del país.

Sídney 2000: Dos mundos cruzan caminos


Australia mostró sus dos facetas durante la inauguración de los primeros Juegos Olímpicos llevados a cabo en Oceanía. Occidentales y aborígenes convivieron para regalar una muestra de la diversidad del país, coronada por el último relevo de la antorcha entre Debbie Flintoff-King y Cathy Freeman.

Flintoff-King (de origen blanco) cedió el fuego a Freeman (aborigen), quien encendió el pebetero colocado sobre una fuente de agua. Segundos después, el círculo ardiente se elevó para descansar en la parte más alta del estadio.

Atenas 2004: Regreso a los orígenes

El fuego olímpico retornaba a casa y Grecia no defraudó. La inauguración de Atenas 2004 representó un viaje a través de siglos de evolución del pensamiento y arte de la cultura helénica, así como su papel en la gestación del mundo occidental como lo conocemos.

La mitología fue el punto de partida de la ceremonia, desarrollada sobre una piscina gigante. Escenografías y disfraces que emulaban a las esculturas clásicas protagonizaron el recorrido histórico de la nación griega.

Beijing 2008: Lujo y fastuosidad

La obra del cineasta Zhang Yimou colmó los titulares de importantes medios de comunicación internacionales en el verano de hace cuatro años: “la ceremonia que abrió los vigésimo novenos Juegos Olímpicos anoche, superó a sus predecesores en número, color, ruido y gasto”, escribió el diario británico “The Guardian”.

Yimou no escatimó en el uso de capital humano, tecnología de luces, escenografía, sonido y juegos pirotécnicos. En total, usó 15 mil artistas y gastó más de 100 millones de dólares para recrear aspectos de la antigua civilización china y confirmar su papel de potencia en la economía actual.

[MEDIOTIEMPO]

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