Un gol rompió el silencio de Coventry

Si alguien se asomaba al tren que iba de la terminal de Londres rumbo a Coventry podía darse cuenta al instante de que este día jugaba México.
Si alguien se asomaba al tren que iba de la terminal de Londres rumbo a Coventry podía darse cuenta al instante de que este día jugaba México.
 Si alguien se asomaba al tren que iba de la terminal de Londres rumbo a Coventry podía darse cuenta al instante de que este día jugaba México.  (Foto: Ixchel Cisneros Sotelo)
Coventry, Inglaterra -
  • Los mexicanos rompieron con la tranquilidad que se respiraba en el estadio y sus inmediaciones

Si alguien se asomaba al tren que iba de la terminal de Londres rumbo a Coventry podía darse cuenta al instante de que este día jugaba México. Uno a uno, los vagones fueron invadidos por decenas de aficionados con sombreros de charro o con el rostro pintado de verde, blanco y rojo, o con banderas tricolor amarradas al cuello, o ya por lo menos, con la playera del Tri muy bien puesta, muchos, como ya es costumbre en este tipo de eventos, lanzando porras, haciendo sonar matracas o trompetas, pocos realmente eran los recatados que solamente ocupaban su asiento. Alrededor de las 12:00 horas locales comenzaron a llegar al Estadio City of Coventry los primeros aficionados mexicanos, y en caso que llevar una mochila grande debían pasar por un filtro de seguridad extra donde revisaban sus cosas y después la metían en una bolsa de plástico la cual sellaban y así podrían ingresar al recinto donde se llevarían a cabo dos juegos, primero México contra Gabón y luego Suiza contra Corea del Sur. Los primeros en salir a calentar fueron los porteros mexicanos a quienes recibieron con tímidos aplausos, pero la euforia llegó cuando la Selección de Gabón se hizo presente, esto porque los ingleses y suizos que asistieron al evento apoyaban a los africanos. En un principio no sólo en la cancha parecía no pasar algo interesante, la tribuna también estaba apagada, pero la cosa se fue calentando cuando los mexicanos se acercaron al arco. Mientras el juego transcurría, el sonido local anunció que 28 mil 171 personas habían asistido al partido y para celebrarlo pidió que los presentes realizaran "the mexican welle" o la ola mexicana, a lo que todos respondieron al instante con varias rondas del ya conocido festejo. A pesar de esto, y debido a que el marcador seguía cero por cero, el silencio era una constante, podías escuchar perfectamente si algún aficionado de la última esquina gritaba alguna grosería, pues no había ruido alguno, algo similar a un partido de tenis donde sólo se aplaude cuando alguien hace una buena jugada. Pero esto cambió al momento en que Giovani dos Santos anotó el primer gol y ni qué decir después del segundo, los mexicanos estallaron en gritos y festejos, un poco echándoselo en cara a los locales por apoyar fielmente a los africanos. Al final, muchos se quedaron a ver el partido entre Suiza y Corea del Sur, pero el ambiente realmente estaba en los pasillos, donde la cerveza corría como si se tratara del Río Támesis.

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