La familia Peralta festejó en Torreón el Oro Olímpico

Lo que comenzó hace más de una década en las canchas de tierra del ejido La Partida, Coahuila, culminó este 11 de agosto con el máximo logro obtenido por su hijo pródigo Oribe Peralta.
Lo que comenzó hace más de una década en las canchas de tierra del ejido La Partida, Coahuila, culminó este 11 de agosto con el máximo logro obtenido por su hijo pródigo Oribe Peralta.
 Lo que comenzó hace más de una década en las canchas de tierra del ejido La Partida, Coahuila, culminó este 11 de agosto con el máximo logro obtenido por su hijo pródigo Oribe Peralta.  (Foto: Alberto Ruiz)
Torreón, Coahuila, México -
  • La familia se reunió para ver el triunfo; hubo lágrimas, nervios. Emoción y alegría

Lo que comenzó hace más de una década en las canchas de tierra del ejido La Partida, Coahuila, culminó este 11 de agosto con el máximo logro obtenido por su hijo pródigo Oribe Peralta, quien con un par de goles llevó a la Medalla de Oro a la Selección Mexicana en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Por eso es día de fiesta en el seno de la familia del delantero de Santos Laguna, sus padres, hermanos y hermanas, tíos, primos, sobrinos y demás parientes se reunieron en casa de la abuela desde muy temprano para ver el partido de la Gran Final y la proeza del “Cepillo”. Y la primer satisfacción llegó apenas arrancando el partido; a los treinta segundos el goleador aprovechó una falla brasileña para adueñarse de la pelota y disparar con potencia para vencer al meta y arrancar los gritos de júbilo que salieron de las gargantas de los orgullosos familiares. "Hoy viví el día más feliz de mi vida porque mi hijo me dio una satisfacción muy grande. Fueron muchos años de sacrificio para él" Así comenzó una historia, así comenzó una hazaña y así se cumplió una promesa, “me dijo, voy a Londres papá, voy por otra Medalla de Oro, lo mismo dijo cuando los Panamericanos, yo simplemente no lo creía pero él es muy fuerte y junto con todo el equipo demostraron de lo que son capaces”, comentó con la voz entrecortada por la emoción Don Miguel Ángel Peralta, padre del autor de los goles mexicanos. “No lo puedo ver, lloro mucho cuando él juega, yo rezo y rezo siempre que mi Oribe sale a la cancha”, dijo Doña Octavia, abuela materna del héroe del día. Transcurrió el partido y los nervios fueron en ascenso, al igual que el ánimo y las buenas vibras que salieron desde el patio de la casa cada vez que Peralta aparecía en escena. Los gritos de ¡Oribe, Oribe! sonaron como si tuvieran la fuerza para ser escuchados en Wembley. Pero hubo más cuando cayó el segundo en un remate de cabeza y la explosión de alegría no se pudo contener, lágrimas de felicidad bañaron los rostros de todos en el lugar, “ay ay ay, canta y no llores, porque cantando se alegran cielito lindo los corazones”, se escuchó a una sola voz. Pitó el árbitro y no se pudo contener más tanto sentimiento, tanta emoción pero sobretodo, tanto orgullo. Fue tal la satisfacción de Doña Julieta que no pudo ocultar la mayor alegría de su vida por ver a su hijo en el monitor, cantando y festejando con sus compañeros la histórica presea. “Hoy viví el día más feliz de mi vida porque mi hijo me dio una satisfacción muy grande. Fueron muchos años de sacrificio para él”, acotó la mamá de Peralta. “Soy muy feliz, después de muchos sobresaltos puedo estar feliz con lo hecho por mi hijo, por todo lo que tuvo hacer en su carrera, a veces no le iba bien pero nunca dejó de insistir, siempre quiso jugar en Primera, con la Selección y hoy lo logró”. Los vecinos salieron a las calles para celebrar la hazaña realizada por ese guerrero al que vieron crecer jugando descalzo, soñando con ser lo que es hoy Oribe Peralta.

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