La Arena Coliseo de Occidente se pintó de Oro

Fue precisamente un sábado 20 de junio, pero de 1959, cuando el "embudo de Medrano" abrió sus puertas, y emulando aquella tarde, el inmueble celebró bajo el cielo de Jalisco sus 50 años de...
Fue precisamente un sábado 20 de junio, pero de 1959, cuando el "embudo de Medrano" abrió sus puertas, y emulando aquella tarde, el inmueble celebró bajo el cielo de Jalisco sus 50 años de emociones, gritos y golpes.
 Fue precisamente un sábado 20 de junio, pero de 1959, cuando el "embudo de Medrano" abrió sus puertas, y emulando aquella tarde, el inmueble celebró bajo el cielo de Jalisco sus 50 años de emociones, gritos y golpes.  (Foto: Denisse Covarrubias)
Guadalajara, Jalisco -
  • Alumnos de lucha olímpica, bajo la batuta del "Profe" Gran Cochisse, ofrecieron una demostración

Fue precisamente un sábado 20 de junio, pero de 1959, cuando el "embudo de Medrano" abrió sus puertas, y emulando aquella tarde, el inmueble celebró bajo el cielo de Jalisco sus 50 años de emociones, gritos y golpes.

Y es que medio siglo de vida no es nada fácil de lograr, por lo que la Arena Coliseo de Guadalajara festejó sus bodas de oro con bombo y platillo, al ritmo de la tambora sinaloense, con la presencia de estrellas de las doce cuerdas, y lo más importante, bajo el cobijo de su más fiel acompañante durante estas cinco décadas, sus aficionados. Para recordar el cumpleaños número 50 de la Coliseo, el titular de la misma, Apolo Dantés, encabezó la develación de una placa conmemorativa, que fue regalada por la Presidencia Municipal de la Perla Tapatía, para inmortalizar el momento en los muros de la Arena, además de que se entregaron reconocimientos a algunos de los gladiadores del pancracio tapatío en sus primeros días, y en el interior del embudo se llevó a cabo una función de boxeo, tal como ésta se inauguró hace medio siglo.

"La edad fue lo que menos importó, y traer en la mano un biberón, un clásico luchador de plástico, o un vaso con cerveza, era poco relevante"

De los ex luchadores estelares que regresaron a la Coliseo, y que fueron reconocidos, resaltaron Felipe Ham Lee y Juanito Díaz, ambos presentes en aquella función inaugural de junio del 59, así como los también homenajeados que hicieron acto de presencia, El Faraón, Apolo Dantés, Alberto Muñoz, Indio Gerónimo, Máscara Dorada, y La Sombra. Aunque no recibieron su reconocimiento sobre el encordado la tarde de ayer, figurones como Relámpago León, Dorrel Dixon y el "Mr. Personality", Mil Máscaras, también fueron inmortalizados en el marco del 50 Aniversario.

Además de recibir el homenaje sobre la lona que fue instalada en el asfalto de Medrano, Ham Lee, una de las leyendas vivientes en la historia de los costalazos, pasó a formar parte del paseo de los luchadores de la Arena Coliseo, ya que su placa está a partir de ayer, junto a las de otros grandes personajes como El Santo, Mil Máscaras, El Solitario, Blue Demon, Rayo de Jalisco, entre otros.

Para ponerle punto final al festejo sabatino, y antes de dar paso al bailongo, los alumnos de lucha olímpica del gimnasio de la Arena, bajo la batuta del "Profe" Gran Cochisse, ofrecieron una demostración a los asistentes del trabajo que día con día se realiza en la planta alta de la Coliseo, y que representa sin dudarlo, el primer escalón para los gladiadores en el camino al ring.

REUNIÓN GENERACIONAL

La edad fue lo que menos importó, y traer en la mano un biberón, un clásico luchador de plástico, o un vaso con cerveza, era poco relevante, ya que el motivo principal era festejar junto con la Coliseo un año más de vivir al borde de la butaca los vuelos, lances, llaves, y contrallaves, que han logrado en medio centenar de años mezclar a propios y extraños bajo las cuerdas del rombo de batallas de seis por seis.

"Yo tengo 40 años de aficionado", presumía un caballero de blanca cabellera, mientras que otro con su Místico plastificado en las manos y no más de una decena de años encima, se desvivía por obtener el saludo de Sombra y Máscara Dorada.

Chicos, grandes, aficionados de toda la vida, y futuros ocupantes de las butacas y gradas de la Arena tapatía, convivieron en un mismo tiempo y espacio, ya que no hay nada mejor para romper la barrera generacional, que una quebradora con rehilete y una desnucadora mortal desde lo alto del esquinero, y bajo el misticismo de la tapa, lo que menos importa son las arrugas en el rostro.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×