Una vez más Místico se la aplicó a Casas

El Negro Casas una vez más probó la amarga derrota a manos de Místico que, para su mala suerte, le volvió a ganar con la llave creada por su padre Pepe Casas, la casita; por lo que el 4:40 se fue...
 El Negro Casas una vez más probó la amarga derrota a manos de Místico que, para su mala suerte, le volvió a ganar con la llave creada por su padre Pepe Casas, la casita; por lo que el 4:40 se fue con la tristeza en su rostro.  (Foto: Notimex)
Guadalajara, Jalisco -
  • Místico humilló al Negro Casas

El Negro Casas una vez más probó la amarga derrota a manos de Místico que, para su mala suerte, le volvió a ganar con la llave creada por su padre Pepe Casas, la casita; por lo que el 4:40 se fue con la tristeza en su rostro. El apestoso estuvo acompañado por los japoneses Yujiro y Naitoh, que poco pudieron hacer para apoyar al mayor de la dinastía Casas, ya que tuvieron enfrente al Hijo del Fantasma y a Héctor Garza, quienes completaron la tercia del príncipe de Plata y Oro en la lucha Semifinal de la función del 50 aniversario de la Arena Coliseo de Guadalajara. Aunque al inicio de las hostilidades el Negro recibió con patadas y cachetadas al ahijado de Fray Tormenta, mientras que los asiáticos propinaban caricias a los demás estetas, y se llevaron la primera caída al rendir tanto al Querubín Garza y al Fantasma, fue en la segunda que los estetas pusieron el “estate quieto” a los marrulleros y mostraron su superioridad. Esto porque los estetas, liderados por Místico que realizó un vuelo peligroso entre segunda y tercera cuerda sobre el mugroso 4:40, mostraron su gran calidad. Fantasma subió a la esquina y planchó a Naitoh, quien quedó sofocado, no pudiendo evitar las tres palmadas, por su parte Garza hacía su clásico mortal hacia atrás pero cayendo con la guillotina sobre Yujiro, quien también quedó de espaldas por tres segundos. Para la tercera y definitiva caída, los estetas sacaron su lado rudo, pues entre los tres en mera artimaña de montonero, arremetieron contra Casas, quien no vio la suya y recibió tremenda cantidad de patadas, ante el beneplácito del respetable, que en todo momento apoyó a Místico. Si en el segundo tercio fue el seminarista de los ojos blancos el que voló, ahora tocó el turno a sus compañeros, quienes en conjunto volaron contra los nipones fuera del ring. Negro Casas y Místico se veían las caras y, por más que el apestoso buscó la manera de rendir al esteta, fue éste quien aplicó la casita para someter a su rival y humillarlo una vez más.

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