Místico liquidó al Felino con sus propios &#039colmillos&#039

Ya de por sí una derrota es muy dolorosa, pero que encima sea orquestada con la propia marca de la casa, sin duda que debe calar hasta los huesos.
Ya de por sí una derrota es muy dolorosa, pero que encima sea orquestada con la propia marca de la casa, sin duda que debe calar hasta los huesos.
 Ya de por sí una derrota es muy dolorosa, pero que encima sea orquestada con la propia marca de la casa, sin duda que debe calar hasta los huesos.
Guadalajara, Jalisco -
  • En la última batalla, el rencor que ambos enmascarados se profesan quedó más que claro

Ya de por sí una derrota es muy dolorosa, pero que encima sea orquestada con la propia marca de la casa, sin duda que debe calar hasta los huesos.

Y es que Místico no sólo consiguió retener el cetro Nacional Semicompleto del Consejo Mundial de Lucha Libre, en la estelar dominical de la Arena Coliseo de Guadalajara, a costillas de Felino, sino que lo hizo además con la propia llave de la dinastía Casas, la letal casita.

En el inicio de la lucha estrella, Místico no tuvo demasiada actividad sobre el encordado del embudo de Medrano 67, y pese a contar con la mayoría del apoyo de los cerca de 3 mil aficionados que se dieron cita en el inmueble, no metió ni las manitas en el primer tercio, y terminó cayendo con un cuatro perfectamente aplicado a las extremidades inferiores del ahijado de Fray Tormenta, por el integrante de la Peste Negra.

Para la segunda caída, el minino estuvo muy cerca de humillar al de Tepito y arrebatarle el cinturón con dos triunfos al hilo, pues luego de aplicarle una tremenda desnucadora en todo lo alto al científico, éste no alcanzaba a reponerse al 100 por ciento del brutal impacto, pero sacando fuerzas de donde no le quedaban más, se zafó de las garras de Felino para aplicarle un tirabuzón a ras de lona que dejó el desenlace de las acciones para la tercera y definitiva.

Ya en la última batalla, el rencor que ambos enmascarados se profesan quedó más que claro sobre el pancracio, y pese a que los castigos eran brutales y se presentaban uno tras del otro, ni el rudo, ni el esteta, estuvieron decididos a vender barata la derrota, pero mostrando una gran concentración mental, más allá de los recursos fisicos que quizás estaban ya mermados, el Príncipe de Plata y Oro pudo romper una casita que el apestoso tenía casi finalizada, para contestarle con la misma moneda y llevarlo al toque de espaldas para quedarse con el cinturón y, de paso, taparle un poco la boca al Felino.

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