Azazel revela su identidad

La fecha pactada por fin llegó, y las rivalidades de la Arena Coliseo de Guadalajara finalmente tuvieron su momento cumbre, pues ocho de las tapas más afianzadas en el gusto de la afición tapatía...
La fecha pactada por fin llegó, y las rivalidades de la Arena Coliseo de Guadalajara finalmente tuvieron su momento cumbre, pues ocho de las tapas más afianzadas en el gusto de la afición tapatía se pusieron en juego
 La fecha pactada por fin llegó, y las rivalidades de la Arena Coliseo de Guadalajara finalmente tuvieron su momento cumbre, pues ocho de las tapas más afianzadas en el gusto de la afición tapatía se pusieron en juego  (Foto: Apolo Valdés)
Guadalajara, Jalisco -
  • Guerrero Samurai fue el primero en salvar la tapa

La fecha pactada por fin llegó, y las rivalidades de la Arena Coliseo de Guadalajara finalmente tuvieron su momento cumbre, pues ocho de las tapas más afianzadas en el gusto de la afición tapatía se pusieron en juego en el encordado del embudo de Medrano 67 para poner fin a los dimes y diretes que durante meses los implicados en la batalla se estuvieron repartiendo. Rey Trueno, Metal Blanco, El Ídolo, Ráfaga, Virgo, Guerrero Samurai, Palacio Negro, y Azazel, entraron a la jaula colocada alrededor del pancracio de la Coliseo para disputarse las incógnitas en la modalidad de todos contra todos, y luego de transcurridos los 10 minutos de rigor en el interior del corralito, la operación fuga arrancó por todas las esquinas en el intento desesperado por escaparse del enrejado, y de la lluvia de golpes que a su interior estaba desatada. El primero en salir por piernas y en salvar su incógnita fue Guerrero Samurai, quien aprovechando la campal, aprovechó el segundo que tuvo libre para escalar por la jaula y salir de ésta, acto seguido de Virgo, que luego de repartir una que otra patada a sus oponentes, rudos y técnicos, también se dirigió a las alturas para conservar la tapa. Ráfaga fue el siguiente en desenjaularse, y El Ídolo lo siguió rumbo a los vestidores, y cuando parecía que el más vitoreado de la noche se quedaría para defender la máscara en el duelo final, Metal Blanco sorprendió a sus rivales y arrancó las palmas de su fanaticada al poner a salvo la valiosa capucha. Dos malévolos y un científico restaban en el centro del ring, y como era de esperarse, los de la esquina negra comenzaron a formar equipo para desgastar al esteta, sin embargo, Rey Trueno le volteó la tortilla a su compañero de bando, pues luego de que Azazel se lanzara en una plancha sobre Palacio Negro, cuando prefectamente pudo haberse escapado mientras que el de Tonalá sostenía al de la esquina del bien, el Trueno no le regresó la cortesía y en lugar de volar desde la tercera para seguir castigando al único técnico que restaba en la jaula, mandó a su compañero al matadero dándose a la fuga, para salvar así su pellejo. Ya con los dos protagonistas del match definitivo por las tapas, Azazel lució más fuerte y dominante que Palacio en la mayor parte del combate, y estuvo incluso a solo un manotazo de revelar el rostro del científico a los cerca de 2 mil aficionados que se dieron cita en la Arena tapatía, sin embargo, el chavalo aguantó a pie firme la baraja de castigos propinada por el rudo, y cuando éste menos lo veía venir, el nóvel científico lo tomó en una variante de a caballo, combinada con castigo a los brazos y cuello, para obligarlo a otorgar a gritos la rendición, y de paso para poner fin así, a una máscara que la noche del domingo 19 de julio salió de circulación. Como todo un profesional, y con 17 años de respaldo sobre la lona, Azazel dijo llamarse Luis Eduardo González Ramírez, y ser nativo de Guadalajara, Jalisco, tras despojarse de su máscara y entregarla a las manos del vencedor, Palacio Negro.

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