Lecciones que Aprender

Que padre es terminar de ver una carrera y meterse de lleno a escribir una serie de consideraciones sobre lo visto y gozado; principalmente con lo que nos mueve como mexicanos.

Que padre es terminar de ver una carrera y meterse de lleno a escribir una serie de consideraciones sobre lo visto y gozado; principalmente con lo que nos mueve como mexicanos, que fue el exitoso debut de uno de nuestros jóvenes pilotos en la Fórmula Uno, tras los una y otra vez mencionados treinta años de ayuno. Sonriente y con los apuntes que serían la base para escribir esta colaboración en Medio Tiempo, me entregué a los brazos de Morfeo sólo para despertar y encontrarme con la nueva, mala e impactante nueva, de que nuestro héroe de la madrugada había sido reducido a victima de las circunstancias a poco de cantar el gallo. Vaya vorágine de sentimientos e ideas que le dan a uno tantas vueltas en la cabeza, que las pactadas para el Gran Premio de Australia quedan en un simple paseo dominical. Qué hago con mi lista de halagos y mi análisis de una soberbia actuación que deja una huella indeleble como marca de la llegada de alguien que parece estar destinado a ser un grande de la categoría, una que solamente ha visto desfilar por sus parrillas a cuatro pilotos mexicanos en un ya lejano y gratamente recordado pasado. Las declaraciones de Peter Sauber en el boletín oficial de la escudería que lleva su nombre, reflejaban una euforia que sería apagada por las informaciones que emanaban del Paddock en el Albert Park de Melbourne. “Yo diría que es un inicio de sueño para la temporada, porque no esperábamos nada como esto”, dijo Sauber. “Es también una merecida recompensa para ambos pilotos. El octavo lugar de Kamui fue un excelente trabajo; pero no tengo una explicación sobre lo que hizo Sergio y como logró dar 35 vueltas con un juego de llantas usadas haciendo tiempos por vuelta muy consistentes”. “Los pilotos del equipo Sauber Sergio Pérez y Kamui Kobayashi han sido descalificados de la carrera y como consecuencia han perdido los diez puntos que habían sumado con su 7º y 8º lugares respectivamente”, decía un comunicado. Noticia desoladora para quien había logrado un debut de sueño que según sus propias palabras, nunca olvidaría esta carrera. Y ciertamente no lo hará. El equipo había colocado alerones traseros que no cumplían con específicos artículos del reglamento técnico de la categoría. James Key, director técnico de Sauber dijo: “Este es un resultado sorprendente y a la vez decepcionante. Parece que hay un problema con la superficie máxima del elemento superior del alerón trasero. Esta área no es la superficie efectiva del componente y, por tanto, relativamente poco importante para su función. Ciertamente esto no nos ha dado una ventaja de rendimiento. Estamos verificando ahora el diseño de las partes para entender mejor la situación y pretendemos apelar la decisión de los comisarios". Más tarde, Sauber confirmaba que había presentado una declaración de “intento” de apelar su exclusión de la carrera y al mismo tiempo dijo que llevarían a cabo una investigación a fondo en la fabrica, para saber como es que su alerón trasero no cumplió con las reglas técnicas en el Gran Premio de Australia, antes de decidir si continuaban con esa apelación. ¿Comprando tiempo? En un principio, el alerón de los dos monoplazas de Sauber fue verificado el pasado jueves por los inspectores de la FIA y los comisarios de carrera, por lo que parece que la escudería lo habría modificado durante el fin de semana. El daño está hecho. Lo que representaría un seguimiento basado en una gran actuación del piloto mexicano, súbitamente se convertía en un futuro escrutinio permanente que simplemente no hace falta. ¿Quiso Sauber pasarse de vivo? Ahora todo será una interminable especulación. Que necesidad. Ahora, si Sergio termina una carrera en las posiciones secundarias, el resultado no será reconocido aún siendo muy bueno para lo que es el piloto y el equipo (uno novato y otro de media tabla); si queda entre los cinco primeros, muchos pensarán que lo ha hecho porque el auto viola los reglamentos. Al hacer un análisis final de la actuación del piloto mexicano, no puede uno más que admirar su combatividad y determinación. Sergio finalizó en un excelente séptimo lugar gracias a una agresiva estrategia de una sola parada; pero lo más significativo es que ante el temor de que las llantas no rindieran lo necesario, el piloto mexicano manejó con tal fineza, que canceló el riesgo de no poder terminar la carrera en la forma que lo hizo. Su actuación, ensombrecida por la descalificación del equipo, deberá acallar las voces que aseguran que ha llegado a la Máxima Categoría solamente por el dinero de su patrocinador. Esto ayuda, no lo podemos negar, sobre todo en un equipo como el de Peter Sauber, pero ha quedado demostrado que Sergio Pérez, el largamente esperado piloto mexicano en la Fórmula Uno, tiene los méritos necesarios para estar ahí. Con esto es con lo que yo me quedo.

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