Marco Automovilístico

Si los volantes de los autos de Fórmula Uno parecen haber sido copiados de un control para jugar PlayStation, los pilotos parecen ahora enfrentar carreras que como el juego de Mario Kart.

¿Fórmula Nintendo? Si los volantes de los autos de Fórmula Uno parecen haber sido copiados de un control para jugar PlayStation, los pilotos parecen ahora enfrentar carreras que como el juego de Mario Kart, les permiten utilizar una serie de aditamentos auxiliares, implementados para no sólo incrementar su diversión; también para hacer las delicias de quienes los ven competir. Bromeo por supuesto, pero a la degradación de las llantas, uso de KERS (Sistema recuperador de Energía Cinética) y DRS (Sistema de Reducción de Arrastre); así como a las estrategias para la utilización óptima de los compuestos, las paradas de pits con visitas inesperadas (Button en casa de Red Bull) y el sorpresivo factor exceso de consumo de combustible (Mercedes de Nico Rosberg), sólo faltaría añadir caparazones de colores, cascaras de plátano, estrellas protectoras, rayos, hongos (bueno estos para el 2013 que habrá turbo) y un fantasma que te puede robar todo sin que lo veas. VAYA GRAN PREMIO DE CHINA Las dos carreras anteriores fueron, si no espectaculares, si entretenidas; pero en esta se conjuntaron de golpe y porrazo todas las expectativas de quienes parecen haber creado el script para una nueva Fórmula Uno, la fórmula del entretenimiento. Los rebases en esta carrera fueron la norma más que la excepción y de alguna manera, la ya de por si valiente entrega de los pilotos volvió a rayar un poco en el riesgo que nos recuerda lo peligroso que puede ser este, ahora si, Deporte-Espectáculo DEPORTE-ESPECTÁCULO Me gustó que a pesar de que su desempeño hubiese estado supeditado a la buena o mala suerte de escoger el momento para cambiar el último juego de llantas, los pilotos se hicieron de sus posiciones finales a base de riñones, peleando palmo a palmo de terreno sobre el asfalto… y hasta fuera de este. Y al margen de tener a la mano todos estos apoyos artificiales, los rebases no fueron nada sencillos aún entre los que tenían todo, otros que no lo tenían y otros a los que les fallaban. La posición se defendía a capa y espada. Me parece que si la F1 no llega a ser víctima de su propia ambición por ofrecer espectáculo, se podría encontrar el balance para jalar nuevos aficionados y mantener a aquellos que gustan de esta por sus cualidades técnicas, mecánicas y de ingeniería. Y por supuesto, por sus pilotos, los caballeros andantes de nuestra época. Todavía es temprano en la temporada, pero es indudable que de seguir así las cosas, poco a poco se irán sumando más pilotos a las batallas. Los equipos regresan a casa y tienen un par de semanas para ver que más hacen con el nuevo juguete que les han regalado.

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