Senna

El martes pasado tuve la oportunidad de ver el documental sobre Ayrton Senna en una sala cinematográfica; por cierto, en compañía de aficionados a quienes tocó para siempre el astro brasileño.

El martes pasado tuve la oportunidad de ver el documental sobre Ayrton Senna en una sala cinematográfica; por cierto, en compañía de aficionados a quienes tocó para siempre el inolvidable astro brasileño. Había tenido oportunidad de verlo en Internet, pero siempre quise esperar al estreno y conocer las reacciones de la gente y sobre todo del mercado, ante una película sobre el tema Fórmula Uno; un tema que no se tocaba en el cine desde aquella obra maestra de John Frankenheimer llamada Grand Prix. Para este documental, la dirección estuvo a cargo del británico Asif Kapadia, quien de alguna manera logró condensar los 10 años que de magia al volante nos regaló Ayrton Senna. De alguna manera también, el guionista Manish Pandey y Kapadia, han podido recuperar y mostrar por qué este gran piloto pudo cautivar a millones de personas alrededor del mundo y convertirse en el bien amado hijo de su país, un país para el que fue bálsamo en un momento en que su gente sufría y necesitaba de algo para mantener sus ilusiones y sus esperanzas. El viaje que se inicia con un poco competitivo Toleman en 1984 y termina con un poco competitivo Williams en 1994, nos deja ver que Senna era mucho más que un piloto fuera de serie, nos permite ver a un hombre que pudo hacer acopio de fuerza con su espiritualidad y sus valores, para hacer frente al complejo mundo de la Fórmula Uno. Un mundo dominado por la política y las ambiciones, por una perversidad que solo pueden enfrentar aquellos con una gran fuerza y determinación. Por supuesto, mucho del documental se tuvo que centrar en la rivalidad que vivieron Ayrton Senna y Alain Prost. Una rivalidad llevada a extremos a los que solo los seres humanos pueden llegar. Lastima ver la frialdad mostrada a Senna por la familia real de Mónaco después de la impresionante demostración de manejo que bajo la lluvia dio Senna antes de que le arrebataran una victoria casi segura. Lastima ver la actitud, la perversidad y la prepotencia de un casi demente senil, que apoyado en su posición y poder creía tener el derecho de acabar con vidas y carreras. Soy sincero, a casi 18 años de la muerte de Senna, que me tocó narrar para miles de aficionados mexicanos a la Fórmula Uno en compañía de Guy Lassauzet y Paty Brault (QEPD), no pude ver si había lágrimas en los ojos de los presentes, porque estaba muy ocupado en contener las mías. Pero debo confesar que lo que más me acercó al llanto, fue la emoción de ver nuevamente tantos momentos de gloriosa competencia, la intensidad de los sentimientos manejada magistralmente fuera y dentro de la pista y la vorágine de emociones que provocaban estos momentos y esa intensidad. Si me preguntan, creo que se abusó de John Bisignano y que se pudo incluir la perspectiva de Murray Walker y de Jo Ramírez en momentos claves de la narración. Sin embargo, poco se puede reprochar a la forma en que se conjuntaron los testimonios que conformaron este documental y la manera, casi elegante, en que se presentó cada momento significativo en la vida de Ayrton Senna. ¿Con que me quedó? Con ganas de ver el documental otra vez para empezar; con agradecimiento a FOM por abrir 15,000 horas de grabaciones de F1 y admirado por la capacidad de Kapadia y su equipo para sintetizar la 7 horas con las que se quedó y entregar este documental que me alegra podrá ser visto por la nuevas generaciones. Queda la posibilidad de que si el documental es un éxito, como todo parece indicar será, la productora se anime a sacar un DVD con 3 horas de duración que es lo que le hubiera gustado presentar a Kapadia. Finalmente, una de las cosas que más me gustó y emocionó, fue la intensidad y sinceridad con las que Senna hablaba de los Karts; la forma más pura de automovilismo deportivo. Es ahí, donde alejado de la política, Senna encontró a quien consideraba al mejor piloto del mundo, Terry Fullerton. Que grandeza, de quien está considerado como el mejor de todos, reconocer que había alguien a quien verdaderamente respetaba por sus características deportivas, despojadas de política y lejos de un mundo que devora a quien no esté bien preparado para enfrentarlo. Senna es un documental que debe ser visto por aficionados y no aficionados al automovilismo. Les va a gustar, vale mucho la pena.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas