Vida en la media tabla

Suena futbolero, pero no se trata de eso sino de una lucha que no sólo tiene que ver con posición por resultados, también tiene que ver con prebendas.

Suena futbolero, pero no se trata de eso sino de una lucha que no sólo tiene que ver con posición por resultados, también tiene que ver con prebendas.

En la Máxima Categoría tenemos a las llamadas Power Houses, que de una u otra manera siempre podrán estar peleando con sus pilotos las mejores posiciones y las victorias.

Ferrari, McLaren y Mercedes tienen los medios y las posibilidades de estar a la cabeza de la tabla y durante un buen tiempo tuvimos a Renault y a Williams metidos en esa lucha; esta última, con un gran mérito como fuerza independiente gracias a la capacidad y audacia de Frank Williams.

Por supuesto, pocos esperaban lo que ha sucedido con Red Bull, que armado con recursos aparentemente inagotables y los talentos de Adrian Newey y Sebastian Vettel básicamente acabó con el cuadro y con lo que se da en llamar, “El establecimiento”.

Detrás de estos equipos, sobre todo ahora que se abrió espacio sobre la parrilla para permitir el regreso y la llegada de viejos y nuevos nombres tratando de volver a los tiempos en que arrancaban 26 autos sobre esta, están aquellos que muchas veces hasta se encargan de salvar el espectáculo.

Normalmente, la atención se concentra también en los equipos y pilotos que pelean el campeonato, pero ahora que tenemos a nuestro piloto en la Gran Carpa, la media tabla se mantiene en nuestro radar.

El equipo Sauber, con el que participa Sergio Pérez en el campeonato mundial de pilotos, llegó a estar cerca de convertirse en otra Power House cuando pasó a ser propiedad de BMW, pero como Toyota y Honda, como previamente lo hizo Jaguar, la marca teutona prefirió contar sus perdidas y dejar una categoría en la que simplemente no pudo.

Peter Sauber, creador del equipo que lleva su nombre, aprovechó la oportunidad de recuperarlo gracias a las facilidades que le dio BMW, algo muy parecido a lo que sucedió con Honda y Ross Brawn, aunque este último no había sido ni creador ni dueño de ese equipo, sólo se quedó con él.

Sauber es un hombre muy parecido a Frank Williams porque sabe trabajar muy bien como independiente y gracias al apoyo de BMW, su experiencia y otras características que algunos critican y otros aplauden, ha podido mantener a flote su equipo, pero hasta este momento, sin lograr los resultados que se esperaban.

Y quizá sea una de esas características la que ha impedido que lo que fue una promesa en la batalla de la media tabla no se haya convertido en realidad. Sauber empezó muy bien el año y a través de este hizo cambios que sin duda funcionaron y su chasis, aunque cojeando permanentemente en el departamento del agarre, le dio a sus pilotos oportunidades que aunadas a estrategias muy a la “Champ Car”, han permitido que sumen puntos.

Pero mientras que Force India y Renault mantuvieron el trabajo de desarrollo, Sauber no lo hizo, particularmente en el departamento que más fallaba.

Por su parte, Toro Rosso, ayudado seguramente por su hermana mayor, la todopoderosa Red Bull, ha revertido lo que se convirtió en una casi caída libre después de un sorpresivo y alentador inicio de temporada.

Tras ser superado y dejado atrás por Force India, Sauber decidió detener el desarrollo de su auto porque ya realmente poco se podía hacer; lo que se pudo, que fue entrar a la guerra con los famosos “escapes soplados” no fue para ellos parte de su plan y han sufrido las consecuencias.

Toro Rosso siguió avanzando con su desarrollo y no obstante tener una alineación joven como la de Sauber, ha sumado puntos consistentemente y en el umbral del último Gran Premio de la temporada está a punto de desplazar a Sauber del 7º lugar del campeonato de constructores.

Comentaba en mi anterior colaboración que la decisión por parte de Sauber de no invertir en el desarrollo de su difusor, le podría costar una buena cantidad de dinero que superaría considerablemente lo que se pudo haber gastado.

Sin embargo, me parece que no es solamente el dinero el que está en juego. La posición final en el campeonato de constructores es muy importante y que bueno que no sea la que encabece a los equipos que no logran puntos ni por casualidad gracias a la estrepitosa caída de Williams.

Desde mi punto de vista, las oportunidades no han sido aprovechadas y esto finalmente representará una menor posibilidad de acceder a los tan importantes patrocinios que requiere el equipo para crecer.

Me parece que Sauber apostó a un escenario que está un poco lejos de ser el idóneo y una recuperación de Williams gracias a su nueva alianza con Renault y la llegada al equipo de Mike Coughlan -el del famoso caso de espionaje contra McLaren- sumada al avance del hasta ahora Team Lotus con su nueva etiqueta de Caterham, lo podrían enviar al sótano.

Esperemos que el resultado en Brasil sea positivo para Sauber, porque los jóvenes guerreros de Toro Rosso se juegan su carrera y van por todo.

Sergio Pérez y Kamui Kobayashi también se la juegan de todas, todas; pero también necesitan las armas adecuadas.

Sauber necesita hacer todo lo que este de su parte para que su equipo no deje la que después de todo puede ser una buena vida en la media tabla.

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