Marco Automovilístico

El resultado del Gran Premio de España nos dejó con la impresión de que las cosas están cambiando con gran rapidez para aquellos que por necesidad aprendieron a trabajar con cada vez menos recursos.

El que tiene más saliva…

El resultado del Gran Premio de España nos dejó con la impresión de que las cosas están cambiando con gran rapidez para aquellos que por necesidad aprendieron a trabajar con cada vez menos recursos.

Lo mismo aplica para aquellos que simple y sencillamente ya no saben como dejar de gastar.

Hace tiempo que se viene hablando de la necesidad de reducir los costos en la Máxima Categoría; sin embargo, me parece que equipos como Ferrari, McLaren y ahora Red Bull, mantienen la idea de que hay que invertir más y más para obtener los resultados que cada vez cuestan más… trabajo.

Las escuderías se han reunido muchas veces para tratar de resolver el tema y Max Mosley intentó implementar un tope de gastos vigilado por la autoridad, pero simplemente no pudo.

La llegada de equipos como el USGP, Virgin y HRT sirvió para que aquellos que estaban de acuerdo con bajar los costos, aunque no tanto como Mosley lo hubiese deseado, alegaran que con lo planteado, simplemente no se podía correr.

Quizá sus argumentos no estén tan equivocados, pero no hay nada que hable más fuerte que los hechos.

Lo que han logrado tanto Gerard López y Eric Bouillier de Lotus, como Frank Williams y Peter Sauber, cabezas de los equipos que llevan su apellido, demuestra claramente que los tiempos están para ser creativos y gastar el dinero inteligentemente.

Como prueba tenemos los resultados que están obteniendo. Los tres equipos se han convertido en una verdadera amenaza para el “establecimiento” aunque la verdad es que tanto Williams como Renault han sido parte de este; equipos que han obtenido campeonatos mundiales de pilotos y de constructores.

Pero sin duda, en tiempos difíciles, han aprendido rápidamente y así también, están empezando a recuperar el lugar que históricamente les corresponde.

La situación es un poco diferente con Sauber, pero es indudable que ahí han sabido como enfrentar una crisis quizá mucho mejor que otros; esto, tras la salida de BMW Motorsport, que dejó a Peter Sauber con la disyuntiva de ver como los trabajadores de su querido equipo se iban a quedar sin su fuente de ingresos; la que les permite llevar el pan a sus familias, o retomar el mando de lo que tanto trabajo y sacrifico le costó construir.

Sauber tomo al toro por los cuernos y con agresividad, iniciativas inteligentes y acertadas decisiones, ahora está mejor que nunca y con posibilidades de llegar a donde quizá también jamás imaginó.

Este progreso de Lotus, Williams y Sauber, aunado a lo que ahora significan las llantas para los resultados de las carreras, ha sido factor muy importante en el hecho de que hayamos tenido cinco ganadores diferentes en los cinco Grandes Premios corridos hasta ahora.

Con todo esto, ahora se alzan voces que ven la temporada de Fórmula Uno demasiado impredecible.

Yo soy uno de los que no están totalmente de acuerdo con la degradación de las llantas, pero para el aficionado esto ha sido un elemento positivo, que ha mejorado el espectáculo y finalmente las condiciones son iguales para todos.

Interesante, pero la victoria de Pastor Maldonado en España, el segundo lugar de Checo Pérez en Malasia y el progreso de Kimi Raikkonen, se deben mucho a la forma en que han aprendido a administrar sus llantas, de la mano con las estrategias de sus equipos.

Que lejos parece estar aquella época en que carrera tras carrera veíamos a un piloto o a su equipo ganar todo sin dar oportunidad a los demás.

Dicen y dicen bien, que los equipos necesitan patrocinadores y el deporte atraer más aficionados. Esto, me guste o no me guste como se logre, es lo más importante.

Las dos cosas son vitales para la supervivencia de la Gran Carpa y como quiera que se vea, a final de cuentas serán los mejores autos, pilotos y equipos los que ganen.

Tenemos lo que queríamos, emoción, suspenso, competitividad y espectáculo.

Viene Mónaco y también podríamos tener a nuestro sexto ganador diferente en seis Grandes Premios.

Y para todos es lo mismo; ahora, el que tiene más saliva, traga más pinole. 

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