Marco Automovilístico

El pasado fin de semana me llamó mucho la atención que tres pilotos mexicanos tuvieran incidentes con tres pilotos venezolanos.

Atracción Letal

El pasado fin de semana me llamó mucho la atención que tres pilotos mexicanos tuvieran incidentes con tres pilotos venezolanos.

El incidente más notorio, por sus protagonistas, fue el que escenificaron Sergio Pérez y Pastor Maldonado en el Gran Premio de Inglaterra cuando todavía no se completaba la primera cuarta parte de la carrera.

El segundo fue el que protagonizaron Esteban Gutiérrez y Johnny Cecotto Jr, a muy poco de finalizar la carrera Sprint de la GP2 en Silverstone y el tercero, el escenificado entre Jorge Goncalvez y Juan Pablo García, poco antes de cumplirse dos terceras partes de la carrera de Indy Lights disputada en Toronto, Canadá.

El “Pollito” Goncalvez, quien viniera a México a correr en la categoría Cadet una fecha del campeonato NACAM FIA de Karting del 2002, peleaba con Juan Pablo por posición cuando le pegó por detrás en la parte más lenta del circuito, quedando ambos fuera de la carrera en el lugar.

 
Goncalvez no es un piloto al que se le conozca como desleal y seguramente reconoció su error, porque de él fue la culpa, aunque poco podrá haber hecho para aliviar la molestia de Juan Pablo.
 
Un circuito callejero no perdona errores y he ahí las consecuencias.
 
El Silverstone faltaban un par de curvas para que Johnny Cecotto Jr y Esteban Gutiérrez terminaran un duelo por el cuarto lugar, uno que les vio intercambiar posiciones limpiamente un par de veces y del cual había sacado la mano alta el joven venezolano; sin embargo, cuando Esteban intentó un optimista rebase por fuera, Johnny se defendió como dictan los cánones, Gutiérrez no cedió y de fuera de la pista, ya sin control, regresó para embestir el auto de Cecotto, mandándolo contra las barreras.
 
De haber pegado en otro ángulo, este accidente pudo haber sido de consecuencias inimaginables; afortunadamente no lo fue y la equivocación de Gutiérrez le ha costado 10 posiciones sobre la parrilla de salida para la siguiente carrera.
 
Viniendo Esteban de momentos álgidos en Valencia, algunos piensan que la sanción ha sido “suave”, pero es la decisión de los comisarios y habrá que respetarla; aunque se siga pensando que la influencia de Nicolas Todt, hijo de presidente de la FIA y dueño del equipo, ha tenido algo ver como ha sucedido en el pasado.
 
No se si Gutiérrez se disculpó con Cecotto; apostaría que sí porque sé de su educación. De otra manera la sanción quedaría como un premio a una mala maniobra, algo que sentaría un muy mal precedente.
 
Sergio Pérez arrancó 15º el Gran Premio de Inglaterra, nuevamente de la mitad para atrás -aunque esta vez debido a circunstancias de la calificación- y el equipo tuvo que optar por la estrategia agresiva que parecía estar funcionando, ya que para su primera entrada a los pits rodaba ya en 7º lugar.
 
Aunque Pastor pareció no haber notado que Sergio había entrado detrás de él a los pits, los ingredientes para el desastre estaban ahí.
 
Me dicen que todo lo que se diga de Pastor Maldonado y de su manejo agresivo y algunas veces hasta desconsiderado es cierto; que hace mucho tiempo viene haciendo de las suyas. Quizá sea verdad y que la muestra sea lo que le hizo al mismo Sergio en Valencia cuando luchaban por el campeonato de la GP2 al doblarle el escape golpeándolo por detrás y dejándolo fuera de contención.
 
Sergio pues, no le tiene confianza, no obstante que el año pasado en su debut de la F1, Maldonado no tuvo grandes problemas; todo parece haber regresado tras su victoria en Barcelona.
 
Pastor es rápido, agresivo, pero también errático y puede hacer carreras perfectas como la de Montmeló. Síntomas de una personalidad un poco difícil.
 
Sergio tuvo razón en quejarse, pero rápido como era, pudo haber esperado un momento más adecuado para intentar el rebase a quien ha probados ser ya un némesis para él.
 
No creo que 10,000 euros y un regaño sean suficientes para detener a Maldonado y no creo que las cosas vayan a cambiar; además hay quienes como Raikkonen, Grosjean y otros, se la tienen guardada.
 
Sólo espero que algunos de estos pilotos dejen de pensar que no pueden salir lastimados, algo que parece han olvidado últimamente.
 
La andanada de descalificaciones a Pastor Maldonado, merecidas o no, principalmente hechas por periodistas, cronistas y aderezadas por muchos usuarios de la redes sociales que se sienten con derecho a opinar sin ningún criterio, o empujados por amarra navajas con intereses poco claros, tiene su base en un desafortunado incidente en México del que salió vivo el piloto venezolano Alex Popow simplemente porque no le tocaba.
 
Sin quererlo, por supuesto, estamos ante una situación delicada. Por ningún motivo debemos prestar oídos a los comentarios malsanos y a las voces de los intereses comerciales o sentimientos equivocadamente nacionalistas.
 
En México corren pilotos venezolanos y deben sentirse bienvenidos; en el extranjero corren más venezolanos que en su propio país y se estarán topando con pilotos mexicanos.
 
Triste sería que se creara una gran animadversión, fuera de los limites deportivos, entre hermanos latinoamericanos.
 
Más triste sería que en algún momento, alrededor del mundo, sucediera algo de lo que nos vamos a sentir culpables si cada uno de nosotros no pone de su parte.
 
Venga la competencia, dura, candente; pero esa que tiene sus límites, aquellos que conocen los verdaderos campeones.
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