Alessandro Zanardi

He seguido la carrera de Alex Zanardi desde que corría en lo que Ayrton Senna describió como la verdadera esencia del Automovilismo Deportivo, el Karting.

He seguido la carrera de Alex Zanardi desde que corría en lo que Ayrton Senna describió como la verdadera esencia del Automovilismo Deportivo, el Karting.

Un piloto que por circunstancias que muchos viven durante sus carreras, no pudo alcanzar la meta que parecía estar esperándole en la Fórmula Uno. Sin embargo, hoy en día, un ser humano que deja atrás grandes hazañas, para convertirse en ejemplo y fuente de inspiración.

Tomaría un libro para repasar su vida y su carrera, para resaltar con detalle momentos como aquel cuando peleaba el campeonato europeo de la juvenil categoría 100cc de Karts y no solamente fue golpeado por un competidor poco antes de finalizarla -tras una batalla que duró toda la carrera-, sino por el padre de este cuando intentó recuperarse del golpe para cruzar la meta, algo que no pudo hacer no obstante la ventaja que llevaba.

Un día en que el más cercano perseguidor se quedó con la victoria, un piloto llamado Michael Schumacher.

Irónico que años después, cuando Schumacher fue arrebatado a Jordan por Flavio Briatore para llevárselo a Benetton, Alex fuera llamado por Eddie Jordan, recibiendo la gran oportunidad de acceder a la Máxima Categoría.

O quizá para recordar el legendario rebase que Alex recetó a Bryan Herta en el famoso Corkscrew de Laguna Seca cuando corría en Champ Car.

Espero que algún día alguien lleve a la pantalla grande la historia de su vida, completando el trabajo de quien le dedicó el documental “Against all Odds”. Aún así, todo se quedaría corto ante lo que Alex Zanardi ha vivido y nos ha hecho vivir.

Pero una cosa fue seguir su carrera en el Karting, la Fórmula 3, la Fórmula 3000, con aquel equipo de rimbombante nombre, Il Barone Rampante y otra, vivirla de cerca desde que llegó a la serie norteamericana conocida como Champ Car.

En esta, después de correr para Jordan, Minardi y Lotus y tras recuperarse del fuerte accidente en la legendaria Eau Rouge de Spa -con uno de estos autos- que le dejó conmocionado, ganó dos campeonatos en forma consecutiva.

Fue entonces que tuve el privilegio de conocerlo, charlar con él y lo más divertido, entrevistarlo.

Siempre dispuesto, siempre humilde, siempre positivo.

Mal momento, pienso yo, haber tomado la decisión de regresar a la Fórmula Uno, pero había un asunto que terminar.

Tras el desastre que significo el intento dado lo poco competitivo del Williams, Alex decidió regresar a Champ Car.

Flaco y con el pelo crecido, fue recibido por todos, principalmente el público y los medios, con los brazos abiertos.

Nadie se imaginaba que en su regreso, encontraría otra perversa y dura prueba de la vida, como la muerte de su hermana, como el choque en Spa, una prueba que ha superado para enseñarnos lo que es la verdadera determinación y el espíritu de lucha, todo acompañado de una aleccionadora filosofía, su gran humildad y esa inagotable y maravillosa cualidad: su extraordinario sentido del humor.

Tras perder la parte baja de sus piernas, Alex Zanardi no solamente regresó al lugar de su terrorífico accidente para completar la distancia de la carrera que no pudo terminar; siguió en el deporte que más ama logrando victorias de la mano de BMW en el WTCC.

Después se alejó del volante para enrolarse en el Handcycling, disciplina en la que ganó el maratón de Nueva York como preparación para formar parte del equipo italiano paralímpico, con miras a participar en los Juegos del 2012.

Alex ha ganado dos Medallas de Oro y creo que hay muy pocos que dudaron que lo pudiera hacer.

Hay muchos que son admirados por sus habilidades, pero no tantos que lo son como personas. 

Alessandro Zanardi es admirado por las cualidades que sobrepasan a sus logros, que son muchos y variados; por su calidad humana, su determinación, su honestidad.

Otro grande, Mario Andretti, dijo alguna vez que si alguien quería saber de campeones, en Zanardi tendría a un verdadero campeón.

Alex quiere ahora correr las 500 Millas de Indianápolis.

¿Quiere alguien hacer alguna apuesta?

Ese es Alessandro Zanardi.

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