Juan Pablo Montoya, el piloto todoterreno

Muchos de los seguidores del piloto colombiano aún no entienden cómo dejó la parrilla de la Fórmula Uno para pasar a la Serie Nascar estadounidense. Año y medio después de aquella decisión, Juan...
Muchos de los seguidores del piloto colombiano aún no entienden cómo dejó la parrilla de la Fórmula Uno para pasar a la Serie Nascar estadounidense. Año y medio después de aquella decisión, Juan Pablo Montoya ha demostrado que es un ganador en cualquier c
 Muchos de los seguidores del piloto colombiano aún no entienden cómo dejó la parrilla de la Fórmula Uno para pasar a la Serie Nascar estadounidense. Año y medio después de aquella decisión, Juan Pablo Montoya ha demostrado que es un ganador en cualquier c

MEDIOTIEMPO | Agencias30 de Enero de 2008

  • A Montoya sólo le falta ganar las 24 horas de Le Mans

Muchos de los seguidores del piloto colombiano aún no entienden cómo dejó la parrilla de la Fórmula Uno para pasar a la Serie Nascar estadounidense. Año y medio después de aquella decisión, Juan Pablo Montoya ha demostrado que es un ganador en cualquier circuito. Su triunfo por segunda vez en la tradicional carrera de resistencia de las 24 horas de Daytona así lo testifican.

DESTACADOS:

- El colombiano gana por segunda vez consecutiva esta tradicional carrera de resistencia, una de las más importantes del automovilismo con su equipo Chip Ganassi, al volante de un Lexus Riley.

- "Juancho", como le llaman sus íntimos, ha demostrado una vez más su capacidad para adaptarse a cualquier competición y coche. Ya lo hizo en su etapa en la Fórmula Uno, corriendo en Williams y McLaren, donde participó en 95 grandes premios en cinco Temporadas y media, en los que ganó siete, consiguió 13 "pole position" y subió al podio en 30 ocasiones.

- Tanto en Fórmula Uno como en los circuitos estadounidense Montoya no se aleja del perfil de piloto agresivo y eléctrico.

El colombiano gana por segunda vez consecutiva esta tradicional carrera de resistencia disputada en el autódromo de la ciudad de Daytona Beach, Florida (EUA), una de las más importantes del automovilismo con su equipo Chip Ganassi, al volante de un Lexus Riley.

En 2007, Montoya estuvo acompañado de los pilotos Scott Pruett  (EUA) y Salvador Durán (México). En la edición de 2008, sus compañeros han sido el mexicano Memo Rojas, el escocés Dario Franchitti y de nuevo el estadounidense Scott Pruett.

Con este triunfo, a Montoya sólo le falta ganar las 24 horas de Le Mans (Francia), la máxima prueba de resistencia en el automovilismo, para haber ganado las llamadas competencias más importantes de este deporte, tras ganar las 500 millas de Indianápolis, en 2000, y el Gran Premio de Mónaco de la Fórmula Uno (1 de junio de 2003).

"Juancho", como le llaman sus íntimos, ha demostrado una vez más su capacidad para adaptarse a cualquier competición y coche. Ya lo hizo en su etapa en la Fórmula Uno, corriendo en Williams y McLaren, donde participó en 95 grandes premios en cinco Temporadas y media, en los que ganó siete, consiguió 13 “pole position” y subió al podio en 30 ocasiones.

Su salida de la Fórmula Uno, tras una difícil relación con la gente de la escudería McLaren, le llevó a la serie NASCAR (Asociación Nacional de Carreras de Autos de Serie, por sus siglas en inglés), de nuevo al equipo Chip Ganassi Racing, con el que ya compitió en la competición CART en la que logró el título en 1999,  y la victoria en las 500 millas de Indianápolis en 2000.

En su primer año en la serie NASCAR, Montoya ganó una prueba de la categoría Busch, la segunda importante de Nascar, y una de la Nettel (La Toyota/Save Mart 350), en la que terminó como el Novato del Año.

Tanto en Fórmula Uno como en los circuitos estadounidense Montoya no se aleja del perfil de piloto agresivo y eléctrico, ni ha podido callar las críticas de sus más acérrimos enemigos que ven en él un peligro latente por su peculiar forma de conducir y sus temerarios adelantamientos,  siempre al límite de la legalidad y la seguridad.

"Uno es consciente de que el riesgo existe, pero yo nunca pienso que me voy a matar. Sin embargo, si un día la muerte viene, pues que venga, porque ¿qué más puede hacer uno?. Yo, por ejemplo, amo lo que hago y lo disfruto muchísimo", manifestó en 2003.                              En Colombia, el país donde nació hace 32 años, su nombre figura en letras de oro junto al de otros protagonistas de la historia del deporte de este país, como el ganador de la corona de Campeón del Mundo de boxeo de 1972, el púgil Antonio Cervantes "Kid Pambelé", el ciclista  Luis "Lucho" Herrera, que ganó la Vuelta a España de 1987 o el equipo de futbol de Colombia que triunfó en la Copa América de 2002.

Desde su triunfo en las 500 Millas de Indianápolis en 2000, una de las tres carreras  míticas del automovilismo mundial, Montoya se convirtió en un "héroe nacional" para el país sudamericano.

Su victoria estuvo marcada por un tinte histórico ya que se convirtió en el segundo piloto debutante en vencer en el óvalo estadounidense tras el británico Graham Hill (al volante de un Lola Ford en 1966), y también en el segundo sudamericano en hacerlo, compartiendo ese honor con el legendario brasileño Emerson Fittipaldi que lo hizo en 1989 y 1993.

Otro gran momento en la vida de Montoya se produjo el 1 de junio de 2003, al vencer en el circuito urbano de Montecarlo, la prueba de mayor prestigio del Mundial de Fórmula Uno. "Es una sensación diferente, realmente especial. Porque éste es un Gran Premio especial", dijo Montoya al verse ganador en Montecarlo. "Vencer aquí es algo distinto a todo, no es como otra carrera de Fórmula Uno, es un poco como ganar las 500 Millas de Indianápolis".

Tanto en la Fórmula Uno como en la Nascar, el colombiano no ha podido acabar con la etiqueta de "niño malo", una fama de duro ganada en la fórmula estadounidense CART, en la que Michael Andretti (hijo del mítico Mario Andretti) le bautizó como "killer" (matador).

Montoya no ha tenido ningún reparo a la hora de "hacer amigos" y, en su etapa en la Fórmula Uno, tuvo roces con el alemán Michael Schumacher, su hermano pequeño Ralf, el canadiense Jacques Villeneuve o el británico David Coulthard.

Nacido en la capital de Colombia, Bogotá, el 20 de septiembre de 1975 en medio de una familia acomodada, su afición por el automovilismo procede de su padre, Pablo, Arquitecto de profesión, quien le inculcó su pasión por los coches y a los cinco años ya le había regalado un kart que había comprado en Italia con el que comenzó a competir apenas 12 meses más tarde.

Montoya es consciente de la repercusión que tienen sus actuaciones en su país, del que se considera un embajador, y aseguró: "Me gusta ver las banderas colombianas ondeando en los balcones, pienso que puedo aportar algo a mi país, darles motivos para ser que sean felices por un momento. Cuando corro todo se paraliza".Tras año y medio corriendo en los circuitos estadounidense, el colombiano asegura con rotundidad que "ya me retiré de la Fórmula Uno y no vuelvo", aseguró en noviembre de 2007.

[EFE][foto: EFE]

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