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Celebran brasileos fracaso de Alonso

Gran ambiente entre los brasileos al terminar la F1. (Foto: Juan Martn Montes)
Gran ambiente entre los brasileos al terminar la F1. (Foto: Juan Martn Montes)

Juan Martn Montes | MEDIOTIEMPO (Enviado)
Sao Paulo, Brasil, domingo 25 de Noviembre del 2012

  • Aficionados disfrazados de Santa Clos, El Zorro y Blanca Nieves adornaron las gradas durante el Gran Premio de Brasil
Un Santaclós en trineo motorizado, un batimóvil en una gasolinería enfrente del circuito de Interlagos o aficionados disfrazados de Blanca Nieves o de El Zorro.

Algunas de esas escenas y personajes permitió el Gran Premio de Brasil, un país acostumbrado a presumir los “alter egos” en días de carnaval.

Esta vez, la celebración fue incompleta porque el local Felipe Massa no ganó, pero al menos el público se conformó con no ver campeón a Fernando Alonso.

El español es uno de los personajes menos queridos en esta ciudad, a pesar de que la escudería Ferrari goza de prácticamente todas las simpatías del público paulista, que al inicio de la carrera desplegó una gigantesca bandera roja en una de las gradas de la recta opuesta a la de la parrilla de salida.

La ocasión que Alonso se coronó campeón de la temporada del 2006 es recordada como la gota que derramó el vaso de la enemistad. El piloto se negó a ondear una bandera brasileña y el episodio todavía es recordado con rencor.

Además, el ibérico es visto como quien siempre se ve favorecido por “Felipinho”, el brasileño que, como hoy, de manera frecuente se ve obligado a ceder lugares a favor de su coequipero.

Por ello, desde la vuelta que los pilotos dieron en un autobús descapotable para saludar a la afición, el grito más sonoro fue de “¡Alonso, viado (maricón)!”. Por eso también el público celebró la cara de disgusto cuando el español apareció en las pantallas del circuito apenas bajó del auto al final de la carrera.

Más allá de la alegría por la desgracia de Alonso, la afición brasileña celebró los rebases de Massa como goles de Corinthians (el equipo de futbol con la afición más numerosa de Sao Paulo).

Ello a pesar de que todo el Gran Premio pasó por agua, primero con una leve brizna hasta que las gotas fueron más grandes y constantes, incluso con neblina, lo que obligó a buena parte del público a refugiarse en impermeables de 10 reales (60 pesos), una cantidad módica en comparación con los de las entradas.

A pesar de que el circuito lució lleno, las taquillas todavía contaban con boletos un par de horas antes del inicio de la carrera, con precios que iban desde los 510 hasta los 2 mil 500 reales (entre 3 mil y 15 mil pesos mexicanos).

Ello provocó que fuera intenso el dispositivo de seguridad alrededor del circuito con la policíaa militar, que no sólo buscaba revendedores sino que también detenía a vendedores de souvenirs no autorizados.

Así, el Brasil amante del automovilismo, nostálgico de Ayrton Senna, nuevamente vivió una cita histórica al ver coronarse tricampeón a Sebastian Vettel pero, sobre todo, al festejar el intento fallido de Alonso por destronar al alemán.

[MEDIOTIEMPO]

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