Águilas 34, Atlanta 7; en regreso de Vick al timón

En un grandioso regreso al Georgia Dome, Vick fue responsable de un par de anotaciones —una corriendo y una pasando— y disfrutó las aclamaciones en su ex casa mientras las Águilas de Filadelfia...
En un grandioso regreso al Georgia Dome, Vick fue responsable de un par de anotaciones —una corriendo y una pasando— y disfrutó las aclamaciones en su ex casa mientras las Águilas de Filadelfia dominaron por 34-7 a los Halcones de Atlanta.
 En un grandioso regreso al Georgia Dome, Vick fue responsable de un par de anotaciones —una corriendo y una pasando— y disfrutó las aclamaciones en su ex casa mientras las Águilas de Filadelfia dominaron por 34-7 a los Halcones de Atlanta.
Atlanta, Estados Unidos -
  • La mayor parte de la atención estuvo en el primer juego de Vick en Atlanta después de ir a prisión

Michael Vick rompió la línea defensiva, aceleró hacia su derecha, realizó un corte rápido a la izquierda, quebró una tacleada y se metió en la zona de anotación. El número 7 todavía manda en Atlanta. En un grandioso regreso al Georgia Dome, Vick fue responsable de un par de anotaciones —una corriendo y una pasando— y disfrutó las aclamaciones en su ex casa mientras las Águilas de Filadelfia dominaban ampliamente la tarde del domingo por 34-7 a los diezmados Halcones de Atlanta. Las Águilas (8-4) se colocaron dos juegos adelante de los tambaleantes Halcones (6-6) en la lucha por el boleto de comodín de la Conferencia Nacional, dando un poco más de claridad a esa contienda. Pero la mayor parte de la atención estuvo en el primer juego de Vick en Atlanta después de ir a prisión por participar en peleas de perros. Vick, tres veces participante en el Pro Bowl representando a los Halcones y uno de los jugadores más dinámicos de la liga antes de sus problemas judiciales, logró una anotación en carrera de cinco yardas en el tercer período, su primera desde el 15 de octubre del 2006. En el cuarto período realizó un pase para anotación de cinco yardas a Brent Celek, su primero desde aquella temporada final con los Falcons. Para entonces, todos los aficionados que habían recibido a Vick con abucheos cuando ingresó al terreno para un par de jugadas en la primera serie ofensiva de Filadelfia ya se habían ido. Los que se quedaron —muchos vistiendo una camiseta con el número siete— estaban entonando "¡Queremos a Vick! ¡Queremos a Vick!".

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