Ajedrez, la estrategia milenaria

Ya sea para pasar una tarde divertida o en la alta competición, el ajedrez es uno de los pasatiempos más extendidos en todo el mundo. Desde las mentes más privilegiadas hasta los simples...
Ya sea para pasar una tarde divertida o en la alta competición, el ajedrez es uno de los pasatiempos más extendidos en todo el mundo. Desde las mentes más privilegiadas hasta los simples aficionados pueden jugarlo. Sólo se necesitan un tablero, piezas y g
 Ya sea para pasar una tarde divertida o en la alta competición, el ajedrez es uno de los pasatiempos más extendidos en todo el mundo. Desde las mentes más privilegiadas hasta los simples aficionados pueden jugarlo. Sólo se necesitan un tablero, piezas y g

MEDIOTIEMPO | Agencias3 de Enero de 2007

  • Desde las mentes más privilegiadas hasta los simples aficionados pueden jugarlo

Ya sea para pasar una tarde divertida o en la alta competición, el ajedrez es uno de los pasatiempos más extendidos en todo el mundo. Desde las mentes más privilegiadas hasta los simples aficionados pueden jugarlo. Sólo se necesitan un tablero, piezas y ganas de pensar.

Definido como un juego de habilidad y cálculo, sus jugadores desarrollan capacidades como la atención, concentración, imaginación, memoria, voluntad de vencer y dominio de sí mismo; espíritu de decisión, lógica matemática, creatividad, inteligencia y organización.

El filósofo y matemático alemán Leibniz calificó el ajedrez como ciencia. El Rey Alfonso X el Sabio, en "El libro de los juegos", se encargó de difundirlo en pleno siglo XIII, mientras que Bobby Fisher, Boris Spassky, Gary Kasparov o Anatoly Karpov  -los grandes maestros- deben su fama a este juego milenario de las 64 casillas -blancas y negras- y el jaque mate.

LA LEYENDA DE SISSA

Algunos historiadores sostienen que el ajedrez fue invención de los griegos, derivado del peteia, un juego inventado por Palamedes, una especie de juego de damas que entretenía a los soldados durante el sitio de Troya.

Otros pretenden demostrar su origen indio, y no ha faltado quien lo atribuye a los chinos, a los japoneses, a los egipcios y a otros remotos pueblos.

La leyenda también juega sus bazas. Es famosa la protagonizada por el indio Sissa, a quien, cómo no, también se le atribuye el origen del ajedrez. Sissa, encargado de instruir a un príncipe real, se propuso componer un juego en el que el rey fuera la pieza principal, pero nada pudiera hacer sin la ayuda de sus súbditos. 

Este juego agradó tanto al príncipe que ofreció a Sissa todo lo que pidiera. Éste, queriendo dar otra lección a su insigne discípulo, le pidió un grano de trigo para la primera casilla, dos para la segunda, cuatro para la tercera, y así sucesivamente, siempre doblando la cantidad anterior hasta llegar a la casilla 64.

La petición, modesta a primera vista, fue concedida, pero luego resultó que todos los graneros de la India no eran suficientes para satisfacerla. Para producir tal cantidad había que sembrar ¡¡76 veces toda la superficie de la Tierra!!

LA APORTACIÓN DE ALFONSO X EL SABIO

Otros historiadores, en un juego de osadía, señalan que el ajedrez fue jugado por Aristóteles; por Jafet, hijo de Noé; por Salomón, para consolarse de la pérdida de su hijo, y hasta por Adán, para consolarse de la muerte de Abel. 

Más sensata es la conclusión del escritor español del siglo XIX, José Brunet, en su libro "El ajedrez", quien da la  paternidad del ajedrez a los egipcios.

“Por los datos que he recogido se puede creer que el primitivo juego de ajedrez, o el que le dio origen, al pasar desde Egipto a otros pueblos, en cada uno de ellos tomó, de allí, una forma diferente que conservó hasta ponerse en contacto nuevamente con las sociedades de Occidente y Oriente por las invasiones musulmanas y las Cruzadas, y entonces se conocieron en España las diferentes maneras de jugarlo", decía el historiador.

Brunet señala que el ajedrez era jugado en toda Europa en el siglo VI, y reconoce la obra del Rey Alfonso X el Sabio, en el siglo XIII como algo más que un libro, un verdadero archivo sobre el ajedrez.

Desde la Edad Media, muy pocas variaciones se han introducido en el reglamento del juego y se ha sucedido una extensa literatura que explica las diferentes hipótesis sobre su origen y antigüedad.

COMIENZA LA PARTIDA El ajedrez es un juego en el que dos personas hacen maniobrar una contra otra dos series de 16 piezas de distinto valor, sobre un tablero dividido en 64 casillas.

Ocho peones, dos torres, dos caballos, dos alfiles, una reina y un rey, forman este peculiar ejército, cuyo fin estriba en colocar al rey del contrario en una posición tal que al ser atacado no pueda defenderse, ni huir: es el momento de exclamar "jaque mate".

Esta guerra ficticia, que se desarrolla en el tablero, se ha convertido a lo largo de la historia en un juego para algunos, en una ciencia para otros y una profesión para unos cuantos.

Un estudio psicométrico realizado en 1925 por los soviéticos Rudik, Diakov y Petrovsky, enumeraba las capacidades que desarrolla el ajedrez: atención, concentración, imaginación, memoria, voluntad de vencer y dominio de sí mismo, espíritu de decisión, lógica matemática, creatividad, inteligencia, organización y gusto por las lenguas extranjeras.

Este viejo estudio también señalaba como una cualidad que adquiere quien juega al ajedrez es la de estudiar las reacciones del otro, la autocrítica y la necesidad de combinar teoría y práctica. De lo que no hablaba el estudio era de las manías o rarezas que adquieren los grandes jugadores de ajedrez.

De Boris Spassky, soviético nacionalizado francés, protagonista en 1972 del campeonato del mundo que jugó y perdió ante el norteamericano Bobby Fisher, se decía que sólo jugaba bien cuando estaba picado con alguien, cuando consideraba que tenía alguna deuda pendiente.

Tras los grandes enfrentamientos entre Kasparov y Karpov, actualmente el ruso Vladímir Krámnik y el búlgaro Vesselín Tópalov se disputan el campeonato del mundo absoluto de ajedrez.  [EFE][foto: EFE]

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