Asegura ';El Pana'; ser necesario para el resurgimiento de la Fiesta Brava

Con frases contundentes, pero sin soberbia, con verdades completas, sinceras, pícaras y una experiencia bien ganada a lo largo de una vida llena de excesos, de sinsabores y carencias, pero llena...
 Con frases contundentes, pero sin soberbia, con verdades completas, sinceras, pícaras y una experiencia bien ganada a lo largo de una vida llena de excesos, de sinsabores y carencias, pero llena de torerismo y amor por la Fiesta Brava, "El Pana" sacó a fl

MEDIOTIEMPO | Agencias9 de Enero de 2007

  • Agradece Rodolfo Rodríguez el que haya nacido un personaje como "El Pana"
  • "Fui retirado y me desperdiciaron durante 28 años"

Con frases contundentes, pero sin soberbia, con verdades completas, sinceras, pícaras y una experiencia bien ganada a lo largo de una vida llena de excesos, de sinsabores y carencias, pero llena de torerismo y amor por la Fiesta Brava, "El Pana" sacó a flote a Rodolfo Rodríguez, al hombre mediocre que ha vivido siempre "bajo la sombra del torero fuera de serie y que es harina de otro costal".

Con ya casi 55 años a cuestas, los que cumplirá el próximo 2 de Febrero, Rodolfo Rodríguez, el panadero, sepulturero y vendedor de gelatinas, se sinceró al decir que gracias al torero, al que llenaba las plazas al conjuro de su nombre, pudo vivir o, mejor dicho, sobrevivir una infancia y juventud llenas de carencias y miseria, y que hoy le agradece por haber nacido, por existir y por atreverse a ser diferente a los demás toreros.

Capaz de hacer brindis sui generis a "mujeres de la vida galante, prostitutas, suripantas o meretrices" y decir frases como "El Pana es harina de otro costal", "es un torero fuera de serie" o "no me voy de la Fiesta porque quiero enseñar a las nuevas generaciones", este personaje de plática amena hace que las horas pasen sin percibirse, como sí el padre tiempo se detuviera para escuchar, también, sus anécdotas, ante el embrujo de sus conjuros.

Rodolfo Rodríguez, el ser humano, hizo un recuento de su vida a la que calificó como mediocre y la que siempre estuvo "bajo la sombra del torero", aquel que les dio estudios a sus hermanos, de comer a la familia, de salir de la miseria y de hacerlos sentirse orgullosos.

Pero "desafortunadamente, “El Pana” siempre estuvo desaprovechado, durante los casi 28 años como matador, nadie lo tomó en cuenta y terminaron por abandonarlo, olvidarlo, cuando tenía todo por hacer y cambiar el rumbo de la mal organizada y llevada Fiesta Brava nacional".

"Nunca me fui, me retiraron, me hicieron a un lado los empresarios, ahora que están las plazas vacías, añoran a alguien como yo, que lleva multitudes con el sólo conjuro de su nombre", agregó.

"El Pana" sigue en esto porque no ha dado todo de sí, no quiere irse vacío, todo lo que ha creado, inventado, desempolvado, lo quiere rescatar, todo ese torerismo que lleva dentro lo quiero dejar como legado a las nuevas generaciones", afirmó.

Orgullosos por tener sus 16 medallas -cornadas-, "El Pana" se dijo ser un torero lleno de afición, de romanticismo, de encanto, de ese toreo antiguo y de fantasía que la gente entiende y gusta.

De ese toreo que llenaba antes las plazas y que daba de que hablar durante los siguientes seis días, antes de que llegara el siguiente encuentro hombre-toro en el ruedo.

Hoy, 27 años después, le llegó la tarde añorada, la esperada durante todo ese tiempo, en el que caminó la legua, en el que recorrió pueblos, ganaderías y tentaderos en busca de la oportunidad, y sólo se encontraba con puertas cerradas, con desprecios y uno que otro insulto.

"Y hoy en día, hasta el señor Presidente de la nación Felipe Calderón Hinojosa me llamó para felicitarme, y me invitó a que vaya a Los Pinos, tal vez en esta misma semana si es que tiene un tiempo para recibirme", relata emocionado.

También tiene una invitación de parte del Gobierno de la Ciudad de México encabezado por Marcelo Ebrard, y el anterior mandatario, Alejandro Encinas, para recibir reconocimiento y homenaje en un rancho en Cuajimalpa, en fecha próxima, y en la cual lucirá sus mejores galas, atrás quedó el infierno del alcohol, de los excesos, de la bohemia en toda su plenitud.

Sobre ese especial y tan sonado segundo brindis "sui generis" que hizo el pasado domingo en la Plaza México a todas las mujeres que hoy son conocidas como sexoservidoras, "El Pana" señaló que sólo él y nadie más podía hacerlo, y más, porque no es cualquier cosa saciar el hambre y la sed del necesitado, y en especial, cuando no se es alguien importante en la vida.

"Ellas saciaron mi hambre y mitigaron mi sed, me protegieron y me dieron calor entre sus pechos y en sus muslos, por eso les agradezco y las recuerdo con mucho cariño y afecto, va por todas ellas como un sincero homenaje a su pesado y difícil trabajo", afirmó.

Relató con orgullo, que en toda la historia del toreo nacional o mundial, el de las figuras, llámense como se llamen, nunca se había hecho un brindis tal a las sexoservidoras, y sólo "El Pana" lo pudo hacer sin prejuicios ni vergüenza.

Aquel que es un torero impredecible, que se mueve por impulsos, raro, estrambótico, enigmático y estrafalario, del que no se sabe que hará, pero el que mantiene todas las miradas en su entorno y en todo lo que podría realizar, esa es la magia que ningún otro puede tener.

"Los ojos de los aficionados siempre están al pendiente de lo que “El Pana” va a hacer, porqué nunca se sabe que hará, cuando le brotará y le saldrá la genialidad, las cosas diferentes, esa variedad de pases con el capote, la muleta, con las banderillas", dijo.

Algo que otros no pueden hacer, el recordar lo bueno de los viejos toreros, para enseñar a las nuevas generaciones, que sepan que hubo calidad y que ellos también hoy en día lo pueden hacer, pero siempre y cuando se decidan y se quiten ese miedo de ser diferentes, apuntó.

Entre tanto camino recorrido y en medio de miles de experiencias, sale a flote el ser humano, el que pide disculpas por no haber hecho las cosas bien, el que tropezó varias veces con la misma piedra y se levantó, y que de pasó, dañó a los seres más queridos.

Como a Doña Alicia González Tapia, su madre, quien soportó por todos estos años y a pie firme todas las andanzas, las parrandas y los excesos que Rodolfo Rodríguez vivió y que hoy, según el propio hombre, ya dejó en el olvido.

"Quiero pedir una disculpa a mi madre, a la que casi me acabo a pedazos por mis excesos, también a Rodolfo Rodríguez, quien no vale un duro, siempre vivió a la sombra de “El Pana”".

Rodolfo es un ente medroso, por no decir cobarde, mediocre, despersonalizado, sin sello propio y alejado de la arrolladora personalidad torera de “El Pana”, pero gracias a él, pudo existir el torero, "y por eso mi disculpa y agradecimiento a él", afirmó.

Recordó que varias personas le han dicho miles de veces que el peor enemigo de "El Pana" es Rodolfo Rodríguez, quien no ha correspondido a la gran personalidad torera de ese personaje de la Fiesta Brava.

Pero hoy, que en seis meses se le abrió un nuevo panorama, lleno de reconocimiento, de atenciones y respeto, finalmente ese insignificante Rodolfo Rodríguez, pero en la investidura de "El Pana", ahora estaba en boca de todos y ayudó en buena medida, a mejorar el entorno monetario de la familia.

[ntx][foto: EFE]

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