En estos momentos no dejaría el golf por un hombre: Mianne Bagger

Nació varón en 1966 pero la obstinación deportiva de la danesa Mianne Bagger obligó al circuito europeo femenino de golf a borrar de sus reglas de admisión el concepto "mujer de nacimiento"....
 Nació varón en 1966 pero la obstinación deportiva de la danesa Mianne Bagger obligó al circuito europeo femenino de golf a borrar de sus reglas de admisión el concepto "mujer de nacimiento". Bagger es el primer transexual en competir en un circuito p

MEDIOTIEMPO | Agencias26 de Enero de 2007

  • Una mujer segura de si misma
  • "Supe que seria mujer desde los seis años"

Nació varón en 1966 pero la obstinación deportiva de la danesa Mianne Bagger obligó al circuito europeo femenino de golf a borrar de sus reglas de admisión el concepto "mujer de nacimiento". Bagger es el primer transexual en competir en un circuito profesional de golf. Nos cuenta su historia mientras jugamos junto a ella.

Bagger, de 38 años, hizo realidad en Australia hace ya una década un sueño complicado, gestado a partir de los seis años y convertido, paulatinamente, en una obsesión: cambió de sexo gracias a un severo tratamiento hormonal y una operación quirúrgica.  

A finales de 2004, la transexual Bagger consumó su segundo objetivo más importante en la vida desde que comenzase a jugar al golf a los 8 años: lograr en la Escuela de calificación la tarjeta del Circuito europeo femenino para profesionales, que le dio pleno derecho para disputar el Tour de 2005 y obligó al citado cambio en los reglamentos.

Bagger se convirtió, pues, de pleno derecho en el primer transexual en competir en un circuito profesional de golf. Su insólita historia ha originado auténticos ríos de tinta, ha sido el máximo foco de atención del modesto Circuito femenino y su caso, único en el deporte del golf, ha motivado incluso que la Cadena ABC estadounidense desplazase a la sede del Abierto de España, en el club castellonense de Panorámica, un equipo especial para uno de sus programas televisivos de mayor audiencia.

UNA MUJER SEGURA DE SI MISMA

Ante la dimensión del fenómeno Bagger, se vio un resquicio para conseguir una nueva perspectiva del personaje: jugar junto a ella los 18 hoyos del torneo Pro-Am previo al Abierto español, una competición que reúne a un profesional y tres jugadores aficionados formando equipo. Atravesado el ecuador del día y pertrechados con bolsa y palos, era imposible ocultar un cierto estado de excitación caminando hacia el primer "tee" de salida ¿Cuál sería la reacción de Mianne Bagger al saber que también un periodista le iba a acompañar en una caminata competitiva de más de cuatro horas?

Mianne se presenta puntual en el primer "tee". Lleva una coleta rubia, viste de negro, pantalón corto y visera en la frente, además de lucir unas uñas brillantes y cuidadas. La primera sensación es que se trata de un mujer segura de sí misma.

Enseguida resulta evidente la repercusión de su presencia. Montada en un coche de golf eléctrico la siguen una cámara, un técnico de sonido y un asistente de la cadena ABC. Mianne, tras su segundo golpe más que discreto, se ajusta el micrófono inalámbrico que lleva prendido del tirante del sujetador y se recoloca el amplificados en la espalda.   "La verdad es que ya estoy cansada de tanta entrevista. Sobre todo porque se trata de medios que nada tienen que ver con el deporte ni con el golf. Revistas de Italia, Francia, Inglaterra... el "Cosmopolitan" y publicaciones de este tipo. Pero admito que esa sea la realidad", se lamenta la jugadora danesa mientras tira con energía de un carro manual.

"Como golfista soy pobre. No tengo patrocinador, no tengo dinero para pagar un "caddie" y, por el momento, pierdo dinero como profesional", confiesa sin rubor Mianne, quien no ha atravesado corte alguno en los tres torneos que ha disputado, lo que se traduce en ganancias cero.

La situación relatada, por lógica, se convierte en una vida austera por necesidad. La deducción se hace patente con sólo echar un vistazo a su bolsa de palos: tres maderas de marca de tercera fila con sus respectivas fundas desgastadas, hierros fabricados hace dos o tres años, del número 4 hacia abajo, y una bolsa vieja de "Precept", que es la misma marca que sus bolas a las que nunca da por perdidas "ni siquiera cuando van al agua".

En el tercer hoyo, Mianne ya ha aprendido a decir en español "buen golpe". Ha hecho un "bogey" y dos pares, pero no pierde la sonrisa. "Pese a las dificultades económicas, estoy contenta. No me siento sola en el circuito. Tengo un buen grupo de amigas, hay siete danesas y me llevo muy bien con las australianas", señala, aunque en el entorno del Tour comentan que su figura ha despertado celos en algunas jugadoras que no ven plasmado en los medios sus buenos resultados y sí la historia de Bagger.

Después de cuatro hoyos ya se atisba que la técnica de Mianne no es depurada. Su "swing" es muy suave, no comprime la bola como otras grandes pegadoras -alcanza una media de 220 metros con el "driver", contra los 270 de la mejor del circuito- y carece de confianza alrededor del "green".

"Mi preparador está en Perth (Australia), donde me crié como golfista, pero apenas le veo unas cuantas veces al año. Me tengo que corregir yo sola. Tampoco dedico tiempo a la preparación física. Los viajes me impiden entrenar en un sitio fijo y los gimnasios allí donde voy son caros", comenta Bagger poco antes de que los técnicos de la ABC se despidan en el quinto hoyo y la danesa devuelva el micrófono.

"SUPE QUE SERIA MUJER DESDE LOS SEIS AÑOS"

El físico de Mianne (1,78 de estatura) realmente no necesita trabajo específico. Posee brazos y piernas largas, buena anchura de hombros y excelente flexibilidad. No está excesivamente musculada, quizá producto de la pastilla que toma diariamente para evitar la formación endógena de testosterona, la hormona masculina.

"Supe que quería ser una mujer desde los seis años. No ha sido fácil desde entonces, pero he conseguido las metas más importantes que me he propuesto. Ahora soy una mujer plenamente y, además, juego en el circuito profesional. En estos momentos, ni el amor por un hombre me apartaría de la idea de jugar al golf", confiesa Bagger, quien define los años previos a su operación de cambio de sexo como "de transición".

A Mianne no le disturba hablar de su historia. "Soy un concepto distinto de ser humano. Fui un hombre, pero en realidad era una mujer", asevera antes de salvar un par complicado gracias a un buen toque con su "putt", un "Titleist" antiguo, del que no se separa desde los últimos cinco años.

"Sí, soy de ideas fijas. Qué le vamos a hacer", admite Mianne, quien no siente fe religiosa alguna pese a la coincidencia de haber nacido un 25 de Diciembre y que apenas dice tener manías, salvo que siempre lleva su propia provisión de alimentos en la bolsa para la competición.

En el sexto hoyo, Mianne reconoce su admiración por Tiger Woods y, sobre todo, por la inglesa Laura Davies, esta última una veterana del circuito (41 años y 66 títulos).

El juego de la danesa entra en un bache, entre los hoyos séptimo y octavo. Envía la bola al agua. No es momento para hablar. Un compañero manda su bola también al agua, pero en el lago más próximo al "green". Saca su "pescabolas" telescópico para recuperar la pelota y Mianne se acerca. "Por favor, ya que estás mira a ver si ves una "Precept" que perdí ayer cuando me entrenaba", dice la danesa ante la perplejidad del compañero de partido que obtiene la prueba fehaciente de las penurias económicas de Bagger.

Mianne supera la crisis de juego. Ejecuta un "driver" perfecto, el mejor hasta entonces, y su bola recorre 240 metros hasta aterrizar. "Aunque se pueda pensar lo contrario, no tengo ventaja alguna en cuanto a potencia y fuerza se refiere".

En el hoyo undécimo, Mianne logra su primer "birdie". Vuelve a sonreír y comenta que quiere muchas jugadas como esa. "Tengo la sensación de que en este torneo me van a ir bien las cosas. Creo que voy a pasar el corte. Me noto bien, con confianza", asegura Bagger, quien admite que prefiere jugar los Pro-Am con hombres por la mayor rapidez de juego.

Seguimos hablando de su vida íntima y Mianne contesta a todas las cuestiones. "En mi página de Internet viene explicada toda mi historia",  asegura sobre su web miannegolf.com, la más visitada en la actualidad del circuito y en la que Bagger hace en el preámbulo una férrea defensa del derecho de las mujeres a formar parte de los circuitos de golf pese a no haber nacido mujeres y critica la oposición a este discurso en el Tour estadounidense.

"Todo aquello que te hiere, te hace más fuerte. Soy una mujer muy positiva. No tengo miedo en este mundo del golf profesional, pese a mis condiciones mínimas", asegura Mianne.

Tras más de tres horas y media de partido el final ya se ve cercano. Mianne ha conseguido que en el ambiente del equipo reine la naturalidad. "Este "birdie" se lo dedico a todos los amigos y familiares que entendieron mi decisión de mutar de sexo. Ellos sabían que mi felicidad estaba en juego", explica Bagger después de embocar en el penúltimo hoyo.

Un cuarto de hora después acaba el partido con 12 bajo par. Un buen resultado, el mejor de Mianne en un Pro-Am este año, pero insuficiente para ganar y conseguir los 1.000 euros destinados a la profesional del equipo campeón.

"Cuando deje de ser noticia desde luego que me sentiré más relajada. Sé que mi historia pronto no interesará y podré dedicar mi tiempo por entero al golf, sin intromisiones", concluye.

Mianne propina los dos besos de rigor en las mejillas como despedida. La sensación que queda a los tres "amateurs" del equipo es que han jugado junto a una mujer especial, muy femenina. Una gran mujer. 

[EFE][foto: EFE]

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