Roberto Garza llevará a niños de bajos recursos al Super Bowl

Desde hace cuatro anos el mexicano Roberto Garza, guardia ofensivo de los Osos de Chicago, aparta 20 boletos en cada uno de sus juegos para el mismo número de niños hispanos de bajos recursos,...
 Desde hace cuatro anos el mexicano Roberto Garza, guardia ofensivo de los Osos de Chicago, aparta 20 boletos en cada uno de sus juegos para el mismo número de niños hispanos de bajos recursos, mismos a los que apoya a través de su organización.

MEDIOTIEMPO | Agencias30 de Enero de 2007

  • Espera ver muchos latinos en las gradas

Desde hace cuatro anos el mexicano Roberto Garza, guardia ofensivo de los Osos de Chicago, aparta 20 boletos en cada uno de sus juegos para el mismo número de niños hispanos de bajos recursos, mismos a los que apoya a través de su organización.

Ahora, con Garza y los Osos en Miami para disputar el Súper Tazón XLI ante los Potros de Indianápolis, no podía ser la excepción.

Este domingo, los pequeños estarán en las gradas del Dolphin Stadium disfrutando de un sitio codiciado por millones de aficionados, se entusiasmarán con el espectáculo deportivo más importante de Estados Unidos, y apoyarán en todo momento a su benefactor.

Y es que además del apoyo económico que otorga a los niños a través de su fundación "Los amigos de Roberto Garza", el jugador procura estimular a los pequeños para que se superen llevándolos a presenciar sus partidos.

Ahora, en el juego más importante de la carrera de Garza, el liniero quiso compartir con los pequeños, además de sus padres, Roberto y Ofelia, originarios de Tamaulipas, quienes siguen siendo sencillos trabajadores, ajenos a la fiebre del futbol americano, pero orgullosos padres de este mexicano nacido en Río Hondo, Texas, a 20 minutos de la frontera con México.

El grupo de acompañantes cercanos a Garza lo completa su esposa Ashley, también deportista y texana. Y tal vez, aunque no fue confirmado, esté presente su tío, de quien Roberto aprendió a disfrutar un partido de americano cuando tenia apenas seis años.

El jugador de los Osos espera que asistan al Estadio de Miami muchos latinos, por que eso lo motiva a dar más en el campo de juego.

"No saben el placer que siento escuchar a algún aficionado pronunciar mi nombre y apellido como se debe", dijo Roberto, quien espera ver a muchos latinos en las tribunas, lo que le daría motivación extra para disputar el "gran juego".

Aunque reconoce que portar un apellido hispano en su espalda es una gran responsabilidad, "porque me saludan y piden autógrafos los aficionados hispanos que apoyan al equipo contrario, usualmente con respeto, aunque a veces usan palabras poco amistosas".

Pero en general reconocen lo difícil que es para un hispano alcanzar este nivel.Garza, quien porta el número 63 en su jersey de los Osos, no se considera un caso excepcional, y asegura que más jugadores mexicanos pueden llegar a la NFL ya que tienen el espíritu, están acostumbrados a la lucha diaria, "y a veces la vida es más dura que el juego, entonces basta con mantener el mismo nivel de dedicación", comentó.

Sus palabras surgen por experiencia propia, porque él reconoce que siendo adolescente, cuando trabajaba en el campo, las jornadas eran tan agotadoras que se propuso esforzarse para cambiar su futuro, y el camino que eligió fue el estudio.

Ahí en la escuela, Roberto encontró el rumbo que lo llevaría al estrellato deportivo, cuando empezó a jugar americano y no sólo lo entendió, sino que descubrió su pasión por este deporte. Pero antes se graduó como sociólogo en la Universidad A&M-Kingsville de Texas.

Ahora, próximo a cumplir los 28 años, sigue pensando que lo que vive "es un sueño", aunque hubo un momento que estuvo a punto de convertirse en pesadilla, cuando sufrió una lesión en la rodilla que lo sacó de las filas de los Halcones de Atlanta, a finales del 2002.

Pero llegaron los Osos a su vida y con ellos, casi cuatro años después, la oportunidad de disputar un Súper Tazón.

Hombre sensible, dice que lo más valioso que encuentra en su profesión es la amistad que existe entre los jugadores, y aún recuerda que cuando cerró su contrato con los Osos, decidió regalarle a su madre una camioneta y llevar a cenar a su esposa, a quien poco después le compró su casa.

En estos días previos a la disputa por el XLI Súper Tazón, Roberto, ya instalado en Miami al lado del resto del equipo, se ha dedicado a estudiar al oponente.

Ya no existe el temor que lo invadió en sus inicios por ser un liniero sin la complexión y la estatura requerida, ahora sabe que la paciencia, la astucia y conocer al contrario son sus armas en el campo.

Previo al partido del domingo, Roberto lo aprovechará para descansar, convivir con su familia y "sus niños", comer bien y estar muy temprano en el estadio para dominar los nervios antes del inicio del partido, mismo que Roberto dedicará a toda la comunidad hispana.

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