Los boxeadores en retiro, más golpes da la vida

Fueron grandes arriba del cuadrilátero y son grandes abajo. Sus peleas eran seguidos por millones y hoy disfrutan de un retiro que rompe el estereotipo del ex boxeador en quiebra, borracho y...
Fueron grandes arriba del cuadrilátero y son grandes abajo. Sus peleas eran seguidos por millones y hoy disfrutan de un retiro que rompe el estereotipo del ex boxeador en quiebra, borracho y abandonado. Ricardo "Finito" López sueña con estudiar administra
 Fueron grandes arriba del cuadrilátero y son grandes abajo. Sus peleas eran seguidos por millones y hoy disfrutan de un retiro que rompe el estereotipo del ex boxeador en quiebra, borracho y abandonado. Ricardo "Finito" López sueña con estudiar administra

MEDIOTIEMPO | Agencias13 de Febrero de 2007

  • No se puede ni se debe diferenciar a un boxeador de cualquier otro deportista o trabajador

Fueron grandes arriba del cuadrilátero y son grandes abajo. Sus peleas eran seguidos por millones y hoy disfrutan de un retiro que rompe el estereotipo del ex boxeador en quiebra, borracho y abandonado. Ricardo "Finito" López sueña con estudiar administración, Daniel Zaragoza disfruta de la vida familiar, el "Ratón" Macías goza y vive de la fama ganada hace seis décadas y Rubén "Púas" Olivares ha hecho de todo y hoy dirige una fundación que apoya a ex boxeadores en desgracia.

Con los guantes puestos, los boxeadores esconden sus armas y administran sus secretos, sin ellos, su vida puede ser un completo misterio. Se les admira en su momento de gloria, se ven rodeados de aplausos y amigos, de esos que llegan con el dinero y se van con la derrota, y los dólares parecen durarles menos que los 15 minutos de fama a los que tienen derecho; los fracasos parecen más comunes que los finales felices.

Para Víctor Cota, Analista del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), no se puede ni se debe diferenciar a un boxeador de cualquier otro deportista o trabajador. La única diferencia es que ellos están temporalmente en escena, "una escena muy brillante donde los ve todo el mundo" y también, como todo el mundo, pueden triunfar o fracasar en su intento por vivir más allá de los cuadriláteros.

"Los boxeadores, como los demás deportistas, no se acostumbran a vivir sin el aplauso, sin el reconocimiento, sin las luces. No se acostumbran al principio, después tienen que hacerlo por fuerza".

Para alguien que ha visto el ascenso y el descenso de muchos campeones mexicanos, como Cota, los boxeadores que triunfan abajo del ring, son una excepción tan general como en el resto de las profesiones. "Quiero saber cuántos futbolistas son empresarios exitosos, o cuantos toreros, beisbolistas, o cuanta personas de las llamadas normales", manifiesta.

Y es que el mexicano se sube al ring para ganar dinero y ser famoso. El resto de su vida se va al anonimato. La excepción es un gran fracaso o un gran éxito. Y en esta historia, cuatro grandes boxeadores de época, que ganaron títulos para México, sirven de ejemplo para sobrevivir a los golpes del rival.

Raúl "Ratón" Macías, Rubén "Púas" Olivares, Daniel Zaragoza y Ricardo "Finito" López llenaron páginas con sus triunfos sobre los cuadriláteros y sus vidas después del ring, son un ejemplo de lo que muchos boxeadores hacen para vivir lejos de la fama de los guantes.

Ricardo López, el imbatible Campeón de peso paja del CMB durante 12 años seguidos, firma autógrafos y se deja fotografiar con los aficionados que lo reconocen. Su hoja de vida tiene muchos capítulos y los fracasos ocupan muy poco espacio.

"¿Qué hacer después del boxeo? Repite se responde él mismo: "Se debe pedir mucha fuerza a Dios, igual que cuando se fue boxeador", dice este boxeador, que a sus casi 38 años, dejó un palmarés de 52 triunfos en igual número de combates.

Desde su primera pelea en Enero de 1985 y su primer título ganado en Octubre de 1990 al noquear al japonés Hideyuki Obashi, "Finito" López sólo una ocasión no pudo ganar en el ring, cuando en Agosto de 1998 se enfrentó con el nicaragüense Rosendo Álvarez y la pelea fue declarada empate.

López sostiene que el boxeador debe tomarse el tiempo "para asimilar bien el retiro y ver completo el abanico de opciones que ofrece Dios. A muchos se les acaba y no saben hacer otra cosa y regresan", comenta.

El ex Campeón Mundial de peso paja comenta que él decidió ponerle fin a su carrera porque "era necesario. Estuve 12 años como Campeón y eran muchos; decidí seguir en el boxeo, pero en otro panorama", comenta este peleador que cumplió 23 defensas del título de peso paja.

"Ahora narro peleas por televisión, escribo en un periódico y sigo entrenando, también doy conferencias de motivación, y quiero terminar una carrera universitaria. Me gustaría administración de empresas, lo que sobra es tiempo", apunta.

Antes de que el "Finito" López naciera, Raúl "Ratón" Macías ya había cerrado su historia en el boxeo mexicano. Recordado todavía por haber llenado la Plaza México en 1953, el "Ratón" es hoy el decano de los boxeadores mexicanos.

"La pelea más fuerte para un boxeador no está en el ring, está abajo. Cuando triunfas, te sobran invitaciones, pero de las malas, de las buenas nunca te llegan", dice el "Ratón", el que hiciera famosa la frase de "todo lo se debo a mi manager y a la Virgencita de Guadalupe".

A sus 70 años, las palabras del "Ratón" Macías son un consejo en el oído de todos los aspirantes a campeones mundiales.

"Si no tienes carácter para decir que no, entonces ya te amolaste; te envenenan y después de abandonan. Todo depende del boxeador, tienes que tener pantalones para decir que no, esa es la verdad", manifiesta este boxeador famoso porque en una de sus peleas, la Plaza de toros México registró un lleno histórico, en 1954.

Actor de cine y político, hizo películas y fue Diputado Federal, es un activo del PRI, el partido que dominó México durante 72 años. El "Ratón" cree que el retiro de los boxeadores se labra, desde el principio de la carrera, abajo de los encordados.

"Todo depende de cómo te portes abajo del ring, es muy importante porque con ello te pueden llegar las oportunidades para trabajar".

"He sido Diputado por mi barrio, aproveché para hacer un gimnasio de boxeo, una cancha de futbol; hice cinco películas, y he estado con el PRI en todos los eventos a los que me invitan, dice Macías, el ejemplo vivo de lo que el deporte puede darle a una persona. Ya le pagué a mi manager, no le debo nada", añade.

Rubén Olivares, el gran "Púas" de todas las crónicas urbanas, fue único arriba del ring y también abajo. Su espontaneidad y sus frases con sabiduría de barrio son históricas "Todo en la vida es difícil, fácil sería si yo fuera hijo del señor Azcárraga (dueño de Televisa), entonces no estaría mal, pero no, nada es fácil".

Boxeador, parrandero, seductor, pintor y hoy Presidente de una fundación que claro que se llama Rubén Olivares, cobra, pide dinero por sus respuestas: "si se bañan salpiquen" dice cuando quieren escuchar su historia.

"Hoy sólo trabajar y seguir trabajando. Soy Presidente de la fundación "Rubén Púas Olivares". Estamos trabajando para las familias de los ex boxeadores que no tienen nada, ni servicios médicos, para ellos, Ni para el panteón tenemos", señala sobre el objetivo de esta Fundación, de reciente creación.

El "Púas" es un boxeador que no dejó la fama arriba del cuadrilátero, la llevó consigo al dejar el boxeo y a sus 59 años vive con ella y la pasea de su lado.

"Estoy en el Salón de la Fama del boxeo. Me invitan allá para convivir con Johny la Mota, Ken Norton" apostilla y concluye: "ganar un campeonato es precioso, pero es más bonito ingresar al Salón de la Fama".

Daniel Zaragoza fue un peleador con una de las carreras más longevas del boxeo mexicano. Peleó hasta los 40 años, fue Campeón cuatro veces y también fue cuatro peleadores en uno. Ahora cuida de sus hijos y administra los bienes, los que aprendió a cuidar después de tres veces de perder todo.

"No es simplemente estar sentado. El boxeo se acaba pero la vida sigue y si quieres ver a tus hijos realizarse, entonces tienes que acatar la disciplina. Llegué a los 40 años y peleando, fueron muchos años y lo que siguió ha sido enfocarme a mi familia. Campeón Mundial en cuatro ocasiones y con 13 defensas de título, Zaragoza intento entrenar a nuevos boxeadores, pero "preferí cuidar a mis hijos que a cuidar a otros",

Para el ex Campeón, es una gran mentira que el boxeador no sepa o no quiera cuidar su dinero, "es que no sabe cuando va a terminar su carrera y piensa que en la otra se recupera, pero a veces nunca llega la recuperación2.

La filosofía de los guantes. "Fui cuatro veces Campeón del Mundo, en la primera perdí todo, en la segunda perdí todo, en la tercera perdí todo pero tenía propiedades y en mi ultima etapa ya sabía que el dinero se acaba y lo guardé todo", apunta.

[EFE][foto: EFE]

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×