Romances en el deporte

Cupido tiene trabajo en el mundo del deporte. Recordar por San Valentín los numerosos romances que acontecen entre deportistas no es tarea sencilla. La unión de los tenistas Andre Agassi y Steffi...
 Cupido tiene trabajo en el mundo del deporte. Recordar por San Valentín los numerosos romances que acontecen entre deportistas no es tarea sencilla. La unión de los tenistas Andre Agassi y Steffi Graf abre un capítulo que acerca aficiones y pasiones. Much

MEDIOTIEMPO | Agencias14 de Febrero de 2007

  • Parejas rotas
  • Romances históricos 

Cupido tiene trabajo en el mundo del deporte. Recordar por San Valentín los numerosos romances que acontecen entre deportistas no es tarea sencilla. La unión de los tenistas Andre Agassi y Steffi Graf abre un capítulo que acerca aficiones y pasiones. Muchos otros deportistas unieron sus vidas a lo largo de la historia del deporte, aunque algunas relaciones no han terminado bien.

Capítulo aparte merece Andre Agassi y Steffi Graf, quienes iniciaron una relación cuando la campeonísima alemana daba los últimos raquetazos de su exitosa carrera tenística, en 1999, año en ambos ganaron el Open de Francia, cuna de su amor. Ese mismo año, Steffi Graf abandonaba las pistas, mientras Agassi, tras un frustrado matrimonio con la actriz Brooke Shields, encontraba en Steffi la estabilidad que todo deportista busca. La pareja tiene dos hijos, Jaden y Jazz.

Entre las parejas más famosas formadas por deportistas encontramos a la ex futbolista estadounidense Mia Hamm y el jugador de béisbol Nomar Garciaparra. Hamm, considerada como la "Ronaldo" femenina durante 2001 y 2002, años en los que fue elegida mejor jugadora del mundo, se retiró del futbol profesional en Diciembre de 2004, en un partido en el que lució por primera y última vez su apellido de casada en su camiseta. Un homenaje que la señora Garciaparra brindó a Nomar, su segundo esposo, pelotero de origen mexicano que en Diciembre de 2005 se ha comprometido con los Dodgers de Los Angeles.

El mundo del futbol y el atletismo han estrechado relaciones con los colombianos Luis Amaranto Perea y Digna Luz Murillo. Perea es futbolista, defensa del Atlético de Madrid (España) y de la Selección Colombiana, mientras Murillo es especialista en 200 metros lisos y ha representado a su país en los últimos Juegos Olímpicos de Atenas 2004, los Mundiales de Atletismo de París y en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo.

El amor también ha unido el voleibol y el béisbol. El pitcher cubano de los Washington Nationals, Liván Hernández, una de las estrellas de las Grandes Ligas de Béisbol en Estados Unidos, mantiene un sonado romance con la jugadora de voleibol Sheyla López, española de nacimiento y criada en Puerto Rico. López y Hernández alimentan su amor a cinco mil kilómetros de distancia. Él en Washington y ella en Murcia (España), donde juega en el equipo de esa ciudad.

La también jugadora de voleibol italiana Mauricia Cacciatori mantiene una relación sentimental con el jugador de baloncesto español Santiago Toledo. No es el primer "encuentro" con el mundo del basket de la Cacciatori, una de las deportistas más bellas, ya que anteriormente fue novia del base italiano Gianmarco Pozzeco. 

El futbolista español Aganzo (Racing de Santander) mantiene un noviazgo con la también futbolista Milene Domingues, ex esposa del archiconocido Ronaldo y madre de su hijo Ronald. Otra novia de Ronaldo, Susana Warner, también futbolista, se casó en Abril de 2002 con el portero brasileño Julio César, actualmente en el Inter de Milán. Los esquiadores austriacos Marlies Schild –bronce en la combinada en los Mundiales de esquí alpino de Bormio en 2005- y Benjamín Raich –estrella de aquel Mundial- llevan su relación más allá de las pistas de nieve. Igual ocurre con los tenistas estadounidenses Alex Bogomolov y Ashley Hackleroad; los también tenistas Carlos Moyá (español) y Flavia Pannetta (italiana); los atletas suecos Carolina Kluft –reina del heptatlón- y Patrik Kristiansson –saltador de pértiga-.  

El último rumor en el mundillo del tenis, salido de las pistas del Abierto de Australia, empareja al estadounidense Andy Roddick y la rusa Maria Sharapova, una pareja que de cuajar dará muchos titulares tanto dentro como fuera de las pistas de tenis. 

En México, los saltadores Fernando Platas –ya retirado- y Jashia Luna cultivan su romance lejos de las piscinas, mientras el velocista Alejandro Cárdenas y la saltadora de altura Romary Rifka son padres de un hijo.

PAREJAS ROTAS

Pero no todo ha sido felicidad en el mundo del deporte. Sonados fueron los romances de los tenistas Lleyton Hewitt y Kim Clijster, denominados en su momento "los novios de la raqueta".

El noviazgo de Lleyton y Kim fue uno más en el mundo del tenis, vivero de numerosas relaciones, la mayoría efímeras, como las protagonizadas en su tiempo por la rusa  Anna Kournikova, primero con el ecuatoriano Nicolás Lapentti y más tarde con el australiano  Mark Philippoussis; la suiza  Martina Hingis con el español Julián Alonso y después con el sueco Magnus Norman; los españoles Feliciano López y María Antonia Sánchez Lorenzo o más atrás en el recuerdo la del campeonísimo sueco Bjorn Borg con la rumana Marianna Simionescu, que protagonizaron una de las bodas con más lustre del tenis en 1980, aunque el matrimonio sólo duró cuatro años. También es recordado el romance de la estadounidense Chris Evert, con su compatriota Jimmy Connors. Martina Hingis mantuvo otro romance con otro deportista tras su ruptura con Alonso y Norman: se trata del golfista español Sergio García con el que ha compartido algo más que aficiones en el tiempo que estuvieron juntos. Por su parte, Kournikova también tiene en su larga lista de romances a las estrellas del hockey sobre hielo ruso Sergei Fedorov y Pavel Bure. Hoy su corazón lo ocupa el cantante español Enrique Iglesias.

Otra relación de campañillas fue la que mantuvieron el futbolista croata Davor Suker con la tenista y compatriota Iva Majoli. Más brillo hubo en la relación entre Marion Jones y Tim Montgomery, bautizados como los "novios de la velocidad" en 2002, tras conseguir Tim el récord del mundo en los 100 metros lisos. Tres años después, la relación está rota y sus carreras deportivas destruidas. Montgomery ha sido suspendido por dos años por violación del reglamento antidopaje y ha anunciado su retirada. Por su parte, Marion tiene dificultades para retomar su carrera por culpa de las continuas sospechas que se vierten sobre ella por dopaje, nunca demostradas. 

Actualmente, Montgomery y Jones sólo comparten la paternidad de Tim Montgomery Jr, el hijo de ambos nacido hace dos años, ya que viven en diferentes estados: él en Virginia y ella en Carolina del Norte. La relación de Marion Jones con Montgomery no era la primera que mantenía con un atleta. Su matrimonio con el grandulón lanzador de peso Cottrel J. Hunter fue muy popular en el mundo del atletismo.

Marion Jones, como su antecesora, Florence Griffith tienen alguna coincidencia más que ser las mujeres más rápidas del planeta. La malograda Griffith también se casó con un atleta, Al Joyner, Campeón del triple salto en los Juegos Olímpicos de Los Angeles de 1984, cuatro años antes de que Florence deslumbrara con su velocidad en los Juegos Olímpicos de Seúl y por sus largas y coloreadas uñas.

ROMANCES HISTÓRICOS

Junto al tenis, el mundo del atletismo es el deporte en el que se han dado más noviazgos y matrimonio entre sus practicantes. Los casos más conocidos fueron los de Emil Zapotek y Dana Ingrova, protagonistas de los Juegos Olímpicos de Helsinki ´52, en los que la "la locomotora humana" ganó las  medallas de oro en las pruebas de 5.000, 10.000 y maratón, y Dana (apellidada entonces Zatopeka por su marido) en lanzamiento de jabalina.

Cuatro años después, en Melbourne ´56, la lanzadora de disco checa Olga Fikotova alcanzaba la medalla de oro a la vez que su futuro marido, el lanzador de martillo estadounidense Harold Connolly. Ambos se casaron en Praga y con el matrimonio Zatopek como testigos. Padres de cuatro hijos, se divorciaron 16 años después.

En los Juegos Olímpicos de México ´68, el protagonismo fue para otra deportista checa, la gimnasta Vera Caslavska, que tras ganar cuatro medallas de oro y dos de plata se casó con su compatriota José Odlozil, medalla de plata en los 1.500 metros en Tokio ‘64, en la catedral de México, una unión por la que fue conocida como "La novia de México".

En los Juegos de Tokio también destacó la polaca Irena Kirszentein, ganadora de tres medallas de oro en 200 metros, longitud y relevos 4 x 100, que tras su boda con el atleta y fotógrafo Janusz Szewinska adoptó el apellido de su marido. La argelina Hassiba Boulmerka, Campeona olímpica de los 1.500 metros en Barcelona ´92, está casada con su compatriota Azzedine Brahami, medalla de bronce en 3.000 metros de obstáculos en los Mundiales de Tokio en 1991.

Otras relaciones que surgido en el atletismo tienen como protagonistas al saltador cubano Javier Sotomayor, con la también saltadora María del Carmen García, casados en 1989. Sotomayor también mantuvo una relación con la atleta cubana Ana Fidelia Quirot. También es conocido el matrimonio que forman la saltadora de longitud italiana Fiona May con el pertiguista Gianni Iapicchino. En España, entre varios atletas ha brotado el amor: la saltadora Concha Montaner y el velocista Venancio José; el cuatrocentista David Canal y la velocista Elena Córcoles; Antonio Serrano y Natalia Azpiazu, ambos especialistas en cross, son padres de un niño; los marchadores Maria Vasco y José Antonio González; y el maratoriano Julio Rey, casado con la atleta Vanesa Veiga.

En natación, los alemanes Steffan Zesner y Franziska van Almsich, reina de los campeonatos de Europa de 2002 con cinco medallas de oro, compartieron algo más que su afición a este deporte entre 1995 y 1997. Después, Franziska se consoló en los brazos del jugador de balonmano Stefan Ketzschamar. 

En los años setenta, dos de los grandes "reyes" de la natación alemana y mundial unieron sus vidas tras los Juegos Olímpicos de Montreal ´76: Kornelia Ender, la “sirena de Montreal” que ganó cuatro medallas de oro y una de plata y cuatro años antes, en Munich ´72, se convirtió en la nadadora más joven en conseguir una medalla (tres de plata) con 13 años, y Roland Mattes, el rey del nado de espalda, ganador de cuatro oros, dos platas y dos bronces entre los Juegos de México ´68 y Munich ´72. La pareja se divorció en 1982. 

Unos Juegos Olímpicos, Los Angeles ´84, también fueron el escenario para que se conocieran el atleta español Colomán Trabajo (800 metros, hoy Diputado del Partido Popular en la Asamblea de Madrid) y la gimnasta española Marta Cantón, matrimonio que duró muy poco tiempo. 

La reina de Montreal, la gimnasta "10", la rumana Nadia Comaneci, se casó en 1996 con el también gimnasta Bart Conner, medalla de oro para Estados Unidos en los Juegos de Los Angeles, en 1986. El baloncesto unió a los españoles Ismael Santos (ex Real Madrid y Benetton de Treviso) y Blanca Ares, una de las mejores baloncestistas españolas ya retirada, matrimonio ya roto. Hoy Blanca Ares es la esposa del entrenador italiano Sergio Scariolo (actualmente en el Unicaja de Málaga).

En ciclismo, la bicicleta ha sido clave en la relación de los españoles Joane Somarriba, ganadora de tres Tour de Francia femeninos, y Ramontxu González Arrieta, uno de los mejores gregarios de los años noventa en el pelotón internacional, quien se ha ocupado de la preparación de su esposa hasta su retirada a finales de 2005.

[EFE][foto: EFE]

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