Las medallas son flor de un día: Iván Raña

Aunque es uno de los mejores atletas del mundo, el español Iván Raña se comporta en el circuito internacional de triatlón como un niño grande, muy parecido al que hace tiempo admiraba al ciclista...
Aunque es uno de los mejores atletas del mundo, el español Iván Raña se comporta en el circuito internacional de triatlón como un niño grande, muy parecido al que hace tiempo admiraba al ciclista Miguel Induráin, coleccionaba revistas de deportes y pensab
 Aunque es uno de los mejores atletas del mundo, el español Iván Raña se comporta en el circuito internacional de triatlón como un niño grande, muy parecido al que hace tiempo admiraba al ciclista Miguel Induráin, coleccionaba revistas de deportes y pensab

MEDIOTIEMPO | Agencias6 de Marzo de 2007

  • "No ando con manías, soy muy despistado y se me olvida todo"

Aunque es uno de los mejores atletas del mundo, el español Iván Raña se comporta en el circuito internacional de triatlón como un niño grande, muy parecido al que hace tiempo admiraba al ciclista Miguel Induráin, coleccionaba revistas de deportes y pensaba que las medallas son sólo flores de un día. En esta entrevista, Raña dice ser feliz pero con sueños pendientes.

Raña ganó el título mundial en el año 2002, pero ni eso cambió su manera de ver el deporte. A los 25 años sigue llenando a mano su diario de entrenamiento y ve el triatlón con un romanticismo raro en los competidores de primer nivel, esclavos de los resultados.

"Tengo metas como todo el mundo, quiero ganar en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, pero eso está lejos; además, para mí, las medallas son flor de un día porque lo importante es dar todo lo que tienes, aunque llegues en el lugar 30", comenta en entrevista en Mazatlán, en el Pacífico mexicano.

Nacido en Ordes el 10 de Junio de 1979, de chico Iván Raña practicó cerca de una decena de deportes; hizo taekwondo, piragüismo, tenis de mesa, ajedrez, futbol y baloncesto, pero sus pasiones eran el ciclismo, las carreras largas y la natación.

"Tenía nueve años cuando hice mi primera carrera popular, de 13 kilómetros en Santiago de Compostela, después estuve en varias pruebas de ciclismo de ruta y otras de natación, así que me estaba haciendo un triatleta sin darme cuenta", recuerda.

Iván es de esos tipos que parecen auténticos y cuando hablan miran a los ojos; aunque es amable, parece tener bien estudiadas las respuestas, siempre coherentes con su filosofía de "ser feliz con lo que hay".

Después de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, el español no ha regresado a los primeros lugares, pero no se preocupa porque sus competencias fundamentales del 2005 son la Copa del Mundo de Madrid, en Junio, el campeonato Europeo, en Lausana, en Julio, y los Mundiales, en Japón, en Septiembre.

"Siento que cada año mejoro el nivel; en el 2002 gané el Mundial de Cancún, pero en el 2003, cuando terminé segundo en Nueva Zelanda, estaba en mejor forma. Hace un año me entrené de más y me fue mal en Atenas, sin embargo, tuve momentos de mejor forma que en el 2003, aunque los resultados no se dieron", explica.

Saca en cuenta que con los años aumenta la experiencia y que en los próximos Juegos Olímpicos tendrá mucha madurez, a los 29 años, sin embargo reconoce que los resultados son cuestiones circunstanciales, más en el triatlón, un deporte en el que en cada prueba hay más de 20 atletas con posibilidades similares de ganar.

"Esto no es como la Final de 1.500 metros de los Mundiales de Atletismo en la que hay tres o cuatro candidatos y siempre triunfa uno de ellos; aquí casi todos estamos parejos, yo cada año me supero y aprendo cada vez mejor cuándo debo reservarme o atacar", señala.

Hace tiempo, cuando Miguel Induráin repetía triunfos en el Tour de Francia, Raña se sabía sus récords de memoria, guardaba revistas con sus entrevistas y lo veía como un héroe. "Miguelón era mi ídolo, un día lo conocí y se lo dije. Joder macho, fue como pasarte años viendo las películas de Superman y un día encontrarlo de verdad".

Apegado a la familia como es, probablemente a Iván le hubiera gustado llevar a sus competencias algún objeto querido para atraer a la buena suerte, pero se niega a darse ese lujo porque es muy despistado y le aterra la posibilidad de olvidar un día el amuleto.

"No ando con manías, soy muy despistado y se me olvida todo y no está bien encariñarte con algo y que un día se te quede en el hotel", reflexiona.

- ¿Has tenido despistes simpáticos?.- No sé si fue simpático, pero el año pasado en un hotel en Manchester, salí de mi habitación y dejé la puerta abierta, al regresar me quedé en otro piso y entré a otro cuarto con la puerta abierta. Me comí unas patatas porque creí que las había puesto mi compañero, me duché y sólo después vi que faltaban mi bici y mi maleta.

- ¿Cómo logras concentrarte en las competencias?.- Bueno, antes de salir siempre ando con prisas, me da miedo olvidar la comida de la bicicleta o alguna otra cosa, pero después me concentro bien; de niño aprendí a visualizar la prueba desde el día anterior.

- ¿Qué prueba disfrutas más?.- Siempre me gustó más el ciclismo, pero trato de sacar provecho de la carrera. Ahí vence quien aguante más sufrimiento, cuando gané el Mundial de Cancún pensé que no llegaba, el último kilómetro fue una agonía total y es que te bajas quemado de la bicicleta y necesitas estar fuerte de mente para no parar.

- ¿Quién es Iván Raña fuera del triatlón?- Soy un tipo tranquilo, intento estar alegre, aunque prefiero la tranquilidad. Me gusta el rock, pero no sé bailar, aunque con dos cervezas cualquiera se mueve con ritmo.

- ¿Y cuándo las tomas?- El invierno pasado salí cuatro o cinco veces y me tomé algunas, pero no bebo casi nada. Llevaba cuatro años sin salir de fiesta, es que mi verdadera obsesión es hacer lo que hago; a veces hasta en los entrenamientos me pico con los amigos y nos retamos a ir más fuerte.

- ¿Eres amigo de los contrarios?- Tengo un nivel aceptable de inglés y eso me ayuda; el canadiense Simon Withfield me ha invitado a su boda en Septiembre y también soy amigo de los australianos Gregg Bennet y Peter Roberson; en realidad me llevo bien con todos.

- ¿Cómo se explica eso?- Es que mi gran rival soy yo.

Cuando se trata del triatlón, Iván Raña es obsesivo; detesta alimentarse mal y es exquisito al llenar a mano su diario de entrenamiento, el mismo de cuando tenía 15 años.

"Pongo todo, cómo entrené, si dormí bien y los detalles de mi ánimo, lo escribo a mano porque me gusta leerlo después y comparar; otros prefieren meterlo todo en un ordenador, pero yo sigo con mi método viejo", dice.

Ser tan minucioso ha ayudado a su nuevo entrenador, José Rioseco, con quien trabaja desde inicios de este año, tras estar más de una década con César Varela, quien lo llevó a Campeón Mundial.

"El cambio ha sido para tomar un nuevo aire, César es mi amigo pero necesitaba a alguien más cercano y ahora lo tengo; la comunicación es buena, acepta mis sugerencias y dos días antes de las competencias, tengo libertad para decidir cómo entrenarme".

Raña dice ser feliz, pero con sueños pendientes. Un día le gustaría viajar menos y vivir una vida con más rutina, con una casa, una mujer e hijos. "He estado enamorado y se pasa bien, en ese estado rindes más; de las mujeres me gusta que sean amigas y honestas, debe ser terrible tener al lado una que sea como un vigilante", señala.

A los 25 años, Iván Raña tiene todo el tiempo del mundo para invertir a plazos, pero prefiere vivir al día y pagar al contado. Sólo así se sigue pareciendo a esos atletas aficionados que completan un triatlón en tres horas por el simple placer de llegar a la meta.

"Al final somos casi iguales; lo único que me diferencia de ellos es que he tenido mejores condiciones físicas y un entrenamiento centrado y estudiado desde hace muchos años", reflexiona.

RECUADRO:

Del diario de Iván Raña:

- Cuando se hizo Campeón Mundial en el 2002, Raña tenía un peso de poco más de 61 kilos. Tres años después, su peso ideal es alrededor de 63 porque aumentó el volumen de los músculos de sus piernas.

- Suele tener dos picos de forma deportiva cada año; la temporada la inicia con entrenamientos de fuerza, con pesas, y más énfasis en la natación, además de algunas carreras fáciles.

- Trata de dar prioridad al descanso; se duerme alrededor de las 11 de la noche y todos los días hace una siesta de una hora, o más si está muy agotado por los entrenamientos.

- Cada año, utiliza entre 12 y 15 pares de zapatillas de correr y una bicicleta casi nunca le aguanta más de un año. Trajes de baño pequeños usa alrededor de 10, pero de los de competición usa entre seis y siete por temporada.

[EFE][foto: EFE]

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